CREDITOS UVA CON FONDO DE VILLANCICOS

EDITORIAL 08/12/2017 Por
La actividad económica viene creciendo. También la cantidad de créditos hipotecarios, que la alimenta. Aunque la inflación se dispara, el UVA evidencia ser exitoso. Con la uva se hace vino, y -una vez abierta la botella- hay que tomarlo antes que se convierta en vinagre
CREDITOS

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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En esta columna tocamos recientemente el tema de los créditos hipotecarios, y apuntamos uno de los riesgos que asumían los tomadores de todo préstamo ajustable. Las condiciones de esta operatoria son tales que si en un momento dado las mensualidades que se van ajustando alcanzan a un 30 por ciento del ingreso del tomador, el banco las mantiene en ese nivel, pero aumenta el número de cuotas.

Y decíamos que de ese modo muchos de quienes fueron por la vivienda propia se encontrarían con que en realidad se convirtieron en inquilinos de los bancos.

En un debate televisivo en el que participaban la senadora por Cambiemos Laura Rodríguez Machado y el ex viceministro de economía en la gestión kirchnerista Emmanuel Álvarez Agis, hubo un contrapunto sobre estos créditos. La legisladora oficialista ensalzaba la apertura crediticia encarada por el gobierno con el sistema UVA, en contraposición con la que definía como ausencia de préstamos hipotecarios en la administración anterior, salvo los PROCREAR, cuya incidencia minimizó.

Álvarez Agis concordó en que ampliar las posibilidades de tomar créditos hipotecarios es valorable, pero que, en el contexto actual de alta inflación, las ventajas se diluyen. Acotó que quien tomó cien pesos de crédito hace un año, y pagó regularmente las cuotas hasta ahora, no habrá visto su deuda decrecer sino, por el contrario aumentar a 140 pesos.

Estos créditos son buenos, pero solamente cuando hay baja inflación, y esto no ocurre ahora en la Argentina, y no va a tener lugar por lo menos hasta dentro de unos cuatro años, según los cálculos del mismo gobierno, concluyó quien secundó a Axel Kicillof.

Ciertamente, muchos de quienes se embarcaron en esa financiación ya se encuentran en dificultades, porque sus salarios, que se actualizan una o dos veces por año, enfrentan cuotas que lo hacen todos los meses. Y además pende sobre ellos una espada de Damocles: si las tasas del crédito suben, por cada punto que lo hagan la cuota tendrá un alza del 10%.

Pero hay un fenómeno que Álvarez Agis no tuvo en cuenta en este tema: los créditos hipotecarios fáciles aumentan la demanda de propiedades, y por lo tanto sube mucho el precio. La crisis de las hipotecas subprime de los Estados Unidos -que llevó a un cataclismo económico mundial- comenzó con una gran liquidez financiera, con lo que las tasas de interés llegaron a ser muy bajas. Los bancos aceptaban a legiones de compradores sin estudiar bien su solvencia. No les importaba mucho, en realidad, porque luego vendían esas hipotecas a fondos de inversión, aunque sin mencionar el riesgo que suponían.

Con el aumento de las tasas, la morosidad se incrementó, saltaron las alarmas, el crédito se contrajo y la bolsa se desplomó. El mercado perdió liquidez y el precio de las propiedades se vino a pique. Una enorme cantidad de compradores se encontró con que su deuda era mucho mayor que el valor del inmueble por el que estaban pagando y cesó de hacerlo, ocasionando una conmoción financiera que se extendió por todo el mundo.

Por muchas razones es aventurado pronosticar que en la Argentina llegaremos a tener un caso similar, pero no se puede negar que algunos elementos de aquella debacle están presentes localmente.

Pruebas al canto: Pablo Wende acaba de publicar en Infobae una nota con el título de “Los bancos salen a buscar más fondos para sostener la expansión del crédito”. El avance señala “Hay preocupación porque está cayendo la liquidez, tras un incremento de más del 50% interanual en el volumen de préstamos. Ya están subiendo las tasas por problemas de fondeo”.

Wende cuenta que los bancos buscaron fondos frescos, entre ellos el Banco Ciudad. Y agrega un dato inquietante: fondos extranjeros adquirieron el 33% de la oferta. Con esto aumenta la tenencia de pesos por extranjeros que algún día -esperemos que no sea pronto ni de golpe- querrán volver a recuperar sus dólares. Y cuando llegue ese momento ¿habrá reservas suficientes para cambiarles? Acercándonos a la Navidad, comienzan a oirse los villancicos. Entre ellos el que dice:
Huachito torito, torito de corralito....

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