LA REFORMA QUE NO CONFORMA

EDITORIAL 07/12/2017 Por
Lo principal es reducir el déficit fiscal, alegan los partidarios del esquema económico que quiere imponer el gobierno. No vayan a buscar la plata en el bolsillo de los jubilados, brama la oposición
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Con una habilidad comunicacional que hace rememorar a la que en materia de caza mayor supo exhibir el rey Juan Carlos de España cuando, queriendo dispararle a un elefante, se dio un tiro en su propio pie (un hecho doblemente favorable para el planeta), algunos altos funcionarios salieron a justificar los recortes a los ingresos de los jubilados y beneficiarios de la seguridad social.

La vicepresidenta Gabriela Michetti no tuvo mejor idea que señalar que los jubilados son quienes se llevan la mayor parte de la torta. En tanto, el diputado Tonelli -superando la perimida lógica aristotélica- reconoció que la reforma significaba darle menos a los jubilados, pero que eso no solamente no iba a afectar su poder adquisitivo sino que reportaría un incremento del consumo.

No le faltaba razón a Durán Barba cuando dijo que la llegada a la presidencia de Macri constituyó un milagro. Con semejantes voceros, el ecuatoriano debe rascarse la cabeza y moverla de un lado a otro, sin poder creer en lo que está escuchando de boca de sus asesorados.

Recordemos en ese terreno la confesión de Stuzeneger respecto de las enseñanzas recibidas del gurú para un debate:

-“No digas nada, no expliques nada, no propongas nada”
-¿Pero entonces de qué hablo?
-Decí cualquier cosa, decí que mienten, hablá de tus hijos, lo que sea.

Para colmo de infortunios, un estudio de las cuentas nacionales reveló que el ahorro que el gobierno obtendría con el recorte previsional se compensaría con el incremento de los intereses a pagar por la deuda que alocadamente toman los responsables de la política económica.

Esto quiere decir que todo el dinero que con el sistema de actualización anteriormente (y todavía en la ley) iría a parar a los jubilados se destinaría al pago de esos intereses. Y uno puede preguntarse quién va a cobrar esos intereses. La respuesta es que -en su mayor parte- son los bancos, los mayores tenedores de LEBACs. Y los particulares que -por los montos que ponen en juego- aprovechan plenamente la diferencia del 10% que existe entre un depósito a plazo fijo y lo que dan esas letras.

En resumidas cuentas, todo esto no es más que una nueva transferencia de los sectores más vulnerables a aquellos más pudientes. Si algún jubilado piensa que su sacrificio vale la pena porque ese dinero va a beneficiar al país se equivoca. Simplemente le estará dando todos los meses parte de su ya magro salario o otro que seguramente no lo necesita, y lo usará para vivir con mayor opulencia o lo fugará al exterior.

La oposición -la verdadera, no esa ofioposición que frente a una medida muy mala se conforma con modificaciones que la tornen un poco menos perversa- sostiene que si bien es loable el intento de reducir el déficit fiscal, no debe cargarse el peso de las soluciones sobre los trabajadores ni los jubilados.

Que el dinero que buscan está en las retenciones a la exportación, que suprimieron o bajaron sin lograr ninguna mejora en el comercio exterior. Y también en impuestos que redujeron o eliminaron, como el de los autos importados, a la riqueza, etc. Allí deben ir a buscarlo, y no en los estratos más sumergidos de la sociedad.

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