AUGUSTO DEL NOCE

Itinerario cultural y compromiso civil
46-08-011

Augusto Del Noce nace en Pistoia el 11 de agosto de 1910. Su madre, Rosalia, era de Savona y descendía de una familia noble saboyana. El padre, general del ejército, era toscano. De su familia recibió una educación católica, marcada por los valores tradicionales. Estas son las palabras con las que Del Noce evoca los años de su formación y su juvenil vocación filosófica: “la mía era una familia venida a menos y tendencialmente orientada hacia los valores del pasado. Yo, por mi parte, sentía un cierto cariño por dichos valores, al tiempo que advertía su falta de fundamento. Esta es, al menos, una de las razones que me llevaron a la filosofía; sí, se puede decir que mis orígenes no son tanto gnoseológicos, metafísicos o epistemológicos, como propiamente morales”.

Al estallar la Primera Guerra Mundial la familia debe transferirse a Turín y el joven Del Noce tuvo la fortuna de frecuentar el Liceo clásico “Massimo d'Azeglio”, del que surgieron también otros intelectuales como Cesare Pavese y Norberto Bobbio. En el liceo, Del Noce tuvo como profesor de literatura italiana y latina a Umberto Cosmo. Cosmo —como su colega Augusto Monti— era abiertamente antifascista y en 1925 fue obligado por el régimen a abandonar la actividad docente y periodística. La relación de Cosmo con Del Noce continuó también durante y después de la universidad. Del Noce supo admirar sus enseñanzas y le estará siempre agradecido: “con Cosmo —afirma— tuve un trato muy asiduo y afectuoso durante los años 30. Él había sido abandonado de todos debido a su antifascismo. Casi todas las tardes dábamos un largo paseo. La posición política y cultural de Cosmo eran muy peculiares, una especie de socialismo humanitario, o, mejor dicho, un cristianismo reducido a humanitarismo. Fue una figura que atrajo poderosamente a Gramsci pero también a Tasca y Sraffa. Lo podríamos definir como el iniciador de una línea de pensamiento que llega hasta el Capitini de Esperienze di vita religiosa”.

De 1928 a 1932 Del Noce estudió Filosofía en la Universidad de Turín. Asistió a las clases de Adolfo Faggi, Erminio Juvalta, Carlo Mazzantini, Annibale Pastore, Giovanni Vidari. Las razones profundas del interés Del Noce por la filosofía fueron esencialmente de carácter moral y existencial: “puedo decir que, en aquel entonces, el mío era un problema esencialmente moral. Es decir, buscaba orientación en un mundo que cambiaba rápidamente y ante un sistema de valores que no compartía, que, por razones complejas, no me agradaba. En suma, para decirlo de modo simple, no me encontraba a bien con el mundo”. Se graduó en 1932 escribiendo una tesis sobre la formación de la filosofía de Malebranche, bajo la dirección de Alfredo Faggi. Comenzó así a delinearse claramente su interés por el pensamiento francés del siglo XVII, en el cual intuía el origen de la modernidad y también una clave válida de lectura para comprender las problemáticas filosóficas debatidas en su tiempo. Recorriendo su itinerario especulativo, este autor recuerda que “mis primeras investigaciones giraron en torno a las Querelle de la philosophie chrétienne, de los años inmediatamente sucesivos a 1930, especialmente desde el punto de vista de la filosofía de la acción; y me llevaron a descubrir en Malebranche un primer intento, en la filosofía francesa moderna, de una “filosofía cristiana por esencia y no por accidente”; aquel fue precisamente el problema de la filosofía de la acción”. Los estudios del joven Del Noce se orientaron hacia el pensamiento francés también como un modo de escapar de la hegemonía cultural que ejercía en aquel entonces en Italia el idealismo de Benedetto Croce pero, sobre todo, el de Giovanni Gentile; a este respecto recuerda: “en aquella época se asistía en Italia a un dominio intelectual de la filosofía idealista gentiliana, frente a la cual me sentía totalmente extraño. No fue por tanto casualidad que me transformara, podríamos decir, en un “alumno particular” de la Sorbona. Habiendo elegido como tema de la tesis de licenciatura la interpretación religiosa de Descartes, en particular del pensamiento de Malebranche, entré en contacto con personalidades como Rémi Gouhier, autor de una bellísima historia filosófica del sentimiento religioso en Francia, Étienne Gilson y Jean Laporte”. Con todo, en la Universidad de Turín fue principalmente Carlo Mazzantini a quien Del Noce reconoce como su verdadero y auténtico maestro en la investigación filosófica.

El joven Del Noce leyó con interés e involucramiento todas las primeras obras de Jacques Maritain, las cuales contribuyeron notablemente a su formación intelectual: piénsese en “Tres reformadores”, en “Antimoderno” y en particular en “Humanismo integral”, editado en 1936. Del Noce fue uno de los primeros que en Italia leyeron “Humanismo integral”, obra que después se convertiría en un punto de referencia fundamental para toda una generación de intelectuales de inspiración cristiana. Además de por los aspectos políticos, esta obra le interesó también por la visión de la historia de la filosofía moderna que en ella se propone. En efecto, la interpretación que Del Noce lleva a cabo del pensamiento moderno y, sobre todo, del racionalismo de matriz cartesiana, si bien original, muestra afinidades con aquella de Maritain: debe, sin embargo, subrayarse que buscó, desde sus primeras obras, elaborar una crítica a la modernidad que no cayese en el “antimodernismo” de Maritain.

A pesar de su sincera amistad con Ludovico Geymonat y Norberto Bobbio, en el ambiente cultural torinés de los años 30 y 40 Del Noce advirtió frecuentemente, y a veces con pena, que se encontraba aislado. El clima cultural de aquellos años era ciertamente de impronta laica: sus elementos constitutivos eran sobre todo “el metodologismo de Bobbio, el nuevo positivismo de Geymoant, el nuevo realismo de Pavese”. Según el testimonio del mismo Del Noce fueron dos los motivos profundos de su aislamiento: el catolicismo vivido con autenticidad y el antifascismo declarado.

En 1970 se transfirió definitivamente a Roma donde enseño primero “Historia de las doctrinas políticas” y, después, a partir de 1974, “Filosofía de la política” en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad “La Sapienza”. En los años 70 y 80 Del Noce intensificó su colaboración con periódicos como Il Tempo e Il Giornale d’Italia, contribuyó a la fundación de revistas como L’Europa, Prospettive nel mondo, Il Sabato, 30Giorni, Il Nuovo areopago y dió a la imprenta volúmenes significativos como “L’epoca della secolarizzazione”, “Tramonto o eclissi dei valori tradizionali?”, “I caratteri generali del pensiero politico contemporaneo”.

En 1983 participo en las elecciones políticas como candidato del partido “Democracia cristiana” y se convirtió en senador de la República Italiana, desempeñando el cargo de miembro de la comisión para la instrucción pública. Tras convertirse en profesor emérito contribuyó de manera decisiva a la formación cultural del movimiento católico “Comunione e Liberazione”, que le fue muy cercano en los últimos años de su vida.

Del Noce murió en Roma la noche del 29 al 30 de diciembre de 1989, bajo los cuidados de su mujer Angiola Maria. Entre los papeles en los que estaba trabajando había un borrador casi terminado de un volumen sobre Giovanni Gentile, notas para un libro sobre el pensamiento político de Dante, tema que le servía también de estímulo para interpretar la vida cultural contemporánea.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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