¿Otra vez sopa? Condiciones necesarias para el desarrollo

ECONOMÍA 05/12/2017 Por
Tras ganar las elecciones de mitad de término el Presidente Macri envió al Congreso un paquete de leyes (reforma laboral, previsional y tributaria) para dotar a la economía Argentina de mayor competitividad externa
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Más aún, logró un principio de acuerdo con la mayoría de los gobernadores (consenso fiscal) para ordenar la puja de recursos existente entre Nación y las Provincias, y consiguió el visto de amplios sectores de la CGT para avanzar con la reforma laboral (tras eliminar algunos puntos álgidos del proyecto oficial).

Las reformas apuntan a: i) bajar la presión tributaria a lo largo de cinco años, sobre todo en los impuestos más distorsivos como el impuesto al cheque (Nación) e ingresos brutos (Provincias); ii) a reducir el costo laboral; iii) a darle mayor sustentabilidad al sistema previsional recortando el déficit fiscal de la Nación.

Podría resumirse que una vez que se apruebe el paquete de reformas propuesto por el oficialismo, las empresas tendrán más incentivos para invertir y crear empleo, y el sector público se encaminará hacia el equilibrio fiscal. Más aún, si a este conjunto de leyes le sumamos los incentivos específicos otorgados por el Ejecutivo a sectores estratégicos (energías renovables, Vaca Muerta e infraestructura), es posible que en el mediano/largo plazo la economía alcance importantes mejoras de productividad.

Pese a los esfuerzos del Oficialismo por mejorar la competitividad externa a través de una mayor productividad, hay una pieza clave que falta para emprender la senda del desarrollo: la competitividad cambiaria. La actual política macroeconómica del gobierno consolida un esquema de atraso con endeudamiento: hasta que no se reduzca sensiblemente el déficit financiero y la inflación, habrá en nuestro país un fuerte ingreso de capitales para financiar al fisco y para aprovechar los elevados retornos en dólares de las LEBAC del Banco Central (BCRA).

La velocidad de acumulación de la deuda externa (títulos públicos/Tesoro) e interna (Lebacs/BCRA) preocupa. Si en un par de años el gobierno no logra bajar significativamente el déficit y la inflación, podríamos entrar en una etapa de incertidumbre sobre el repago de nuestros pasivos. La deuda interna (stock de Lebacs) puede licuarse con depreciación del tipo de cambio nominal, pero lo que podría mejorar el patrimonio del BCRA es malo para el Tesoro (el pago de la deuda en moneda extranjera se encarecería notablemente).

Asimismo, preocupa la dinámica de los sectores transables. En un contexto de atraso cambiario hay actividades que ya no tienen rentabilidad (como la mayoría de las economías regionales) y pueden quebrar antes de que haya una mejora de la competitividad externa (ya sea por la vía del tipo de cambio real o las mejoras no cambiarias), limitando la capacidad de la economía Argentina para generar divisas comerciales. En ese escenario, la única forma de cerrar el déficit externo sería con un fuerte ajuste de la demanda interna.

La reciente decisión del BCRA de ratificar (en vez de rectificar) la meta de inflación para 2018 (rango de 8-12%), y subir fuerte la tasa de interés de referencia para tratar de lograr la ambiciosa pauta establecida, no hace más que profundizar el esquema de atraso con endeudamiento. La tasa Lebac en casi 30% anual, genera mayor incentivo al "carry trade" profundizando el ingreso de capitales. Es cierto que el Central puede acumular reservas para neutralizar el impacto cambiario de su política monetaria restrictiva, pero para ello debe emitir aún más Lebac pagando además un mayor retorno (aumentando el déficit cuasi-fiscal).

En síntesis, para alcanzar el desarrollo nuestra economía necesita que se cumplan dos condiciones: que no haya atraso cambiario y que mejore la productividad del aparato productivo. El gobierno está poniendo todo su esfuerzo en mejorar la competitividad no cambiaria pero por el otro lado profundiza el atraso (borra con el codo lo que escribe con la mano). No es sencillo alinear ambos objetivos pero la experiencia local y regional muestra que con atraso cambiario y/o sin mejoras de productividad una Nación no logra desarrollarse. Los esfuerzos del gobierno en pos de mejorar la productividad son loables pero no alcanzan. Lo mismo puede decirse de una economía que no sufre atraso cambiario pero no mejora su productividad.

La Argentina es como un alpinista que tiene que lograr un ascenso en el escalafón mundial, hace mucho esfuerzo con una pierna pero descuida la otra. Para complicar las cosas, al inicio de la trepada la mochila (léase deuda) estaba liviana pero con el paso del tiempo (años) se vuelve cada vez más pesada.

Lorenzo Sigaut Gravina, Economista Jefe de Ecolatina

Fuente: Cronista

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