Hacienda espera pocos cambios en reforma impositiva

POLÍTICA 30/11/2017 Por
En diciembre se tratará el proyecto en el Congreso. En el equipo de Dujovne apuestan a que no deberán ceder a introducir alteraciones, sólo en bebidas azucaradas
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La reforma tributaria, tal como fue ideada y consensuada con gobernadores, tendría mínimos cambios cuando se discuta en el Congreso. "No estamos dispuestos a ceder demasiado", aseguró ayer una fuente del Ministerio de Hacienda ante la consulta de qué otros impuestos podrían sufrir modificaciones (luego de la eliminación los tributos al vino, cerveza y champange).

En concreto, en el único impuesto interno que están evaluando introducir cambios es en el de las bebidas azucaradas. Pero no es por un reclamo del sector, advierten, sino por un trabajo conjunto entre Hacienda y el Ministerio de Salud que tiene como objetivo buscar que se consuma menos azúcar, que es nociva para la salud.

La idea en la que trabajan es que el impuesto sea progresivo según sea el nivel de azúcar que contenga la bebida: es decir, más dulce, más tributo. "Es un cambio que mejora", aseguran. Aún resta definir en Hacienda cuál será el rango en el que se moverá la alícuota.

De acuerdo con cómo ingresó el proyecto al Congreso, las bebidas azucaradas pagarán un impuesto de 17%, "en tanto contengan azúcares libres añadidos, los siguientes productos: a) Las bebidas analcohólicas, gasificadas o no, incluso aquellas con cafeína y taurina suplementadas o no, las elaboradas a base de soja con o sin el agregado de jugos frutales o a base de sales minerales vitaminizadas o no y las adicionadas con nutrientes esenciales o fortificadas; b) Las bebidas que tengan menos de 10 grados GL de alcohol en volumen, excluidos los vinos, las sidras y las cervezas; Los jugos frutales y vegetales; d) Los jarabes para refrescos, extractos y concentrados que por su preparación y presentación comercial se expendan para consumo doméstico o en locales públicos (bares, confiterías, etcétera), con o sin el agregado de agua, soda u otras bebidas; e) Los productos destinados a la preparación de bebidas analcohólicas no alcanzados específicamente por otros impuestos internos, sean de carácter natural o artificial, sólidos o líquidos; f) Las aguas minerales aromatizadas o saborizadas; y g) Los jarabes, extractos y concentrados, destinados a la preparación de bebidas sin alcohol".

Si bien aseguran desde Hacienda que este tributo no persigue un fin recaudatorio, admiten que el cambio se traduciría en menores ingresos fiscales. "Quizá dé un poco menos, pero nos parece importante ayudar a la salud".

Y aseguran que, de mediar cambios más fuertes en el proyecto de reforma, puede implicar que sea más difícil lograr la meta de reducción de déficit fiscal, al que están seguros que se logrará el año próximo, de bajarlo a un rojo primario de 3,2% del PBI.

Si bien en la presentación de la reforma, Dujovne dijo que iba a tener un costo fiscal de 0,3% del PBI por año (y que iba totalizar en 1,5% en los 5 años), no descartan que el primer año, es decir, en 2018, sea un poco mayor. No obstante, confían que el crecimiento de la economía implicará que en los períodos siguientes el impacto fiscal sea menor y que la inflación ayudará, mientras continúe en dos dígitos al menos.

Fuente: Cronista

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