Bancas, despachos, favores y contratos: empezó "la repartija" en el Senado

POLÍTICA 29/11/2017 Por
El poder en la Cámara alta se manifiesta de las formas más diversas; negociaciones en los pasillos y expectativa por la llegada de Cristina Kircher
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La "repartija" de favores, cargos, contratos, presidencias de comisiones y despachos en el Senado ya empezó. Esta mañana, en la ceremonia de jura de los nuevos senadores, y durante los próximos meses, comenzarán a verse los signos de poder político de los legisladores que llegan, pero también de los que continúan con sus mandatos.

Estos factores son producto de largas -y a veces arduas- negociaciones desde el día de las elecciones hasta la Asamblea Legislativa, donde la monedas de cambio son cargos, favores y promesas de favores. En el Senado dicen que empezó la "época de repartija". Para el 1º de marzo, cuando comienza el período de sesiones ordinarias, las jefaturas de bloque, posiciones en el recinto; las presidencias y vicepresidencias de las comisiones; y las autoridades de Cámara deben estar resueltas.

Las presidencias

Cristina Kirchner y Miguel Pichetto en el Senado el 10 de agosto de 2005
Cristina Kirchner y Miguel Pichetto en el Senado el 10 de agosto de 2005.

El radicalismo lo redefine cada dos años, también a través de una votación al interior del bloque. La semana pasada la UCR anunció que el titular de Cambiemos por los próximos dos años será el formoseño Luis Naidenoff, quien se impuso en la pulseada interna de su partido contra la senadora por Tucumán Silvia Elías de Pérez.

Posiciones en el recinto

Es de gran importancia para los senadores definir los asientos del recinto en los que se sentarán durante las sesiones. "Dentro de un bloque, el lugar en el recinto significa poder. En la Cámara, según la ubicación, se logra mayor presencia y visibilidad. Tiene mucho que ver con los egos", dijo un ex asesor que estuvo durante seis años bajo la órbita de una senadora radical.

En cuanto a la composición total del recinto, los bloques se distribuyen de mayor a menor, de izquierda a derecha.

Los presidentes de bloque se sientan en la segunda fila en el recinto; a su lado se ubican los senadores de su confianza
Los presidentes de bloque se sientan en la segunda fila en el recinto; a su lado se ubican los senadores de su confianza. Foto: Archivo

Por tradición, los jefes de bloque se sientan en la segunda fila. Y a su alrededor se ubican los senadores de mayor relevancia al interior de la fuerza. Por ejemplo, no es lo mismo pertenecer al radicalismo y sentarse cerca de Ángel Rozas (presidente del bloque de la UCR), que a tres o cuatro bancas de distancia.

"Para saber cuál es la mesa chica del bloque, es decir, quiénes mandan y hacen la rosca, sólo hace falta ver la distribución en el recinto. Se acostumbra que el presidente del bloque se siente en el medio. Los que se sientan más lejos suyo son los senadores periféricos", dijo un ex jefe de bloque peronista.

¿Y quién asigna los asientos cuando son bloques de más de un senador? El jefe de bloque.

Por su parte, los senadores de los bloques unipersonales negocian con sus pares y con la Secretaría Parlamentaria para ubicarse cerca de sus aliados. "Es una forma de mostrar mayor fuerza de la que tienen en soledad", dijo un ex asesor.

Comisiones, contratos, viajes

La cantidad de comisiones y los cargos como presidente de comisión no están predeterminados sino que -también- se negocian. Primero, al interior de cada bloque; y luego, entre las distintas fuerzas.

Manejarlas y/o liderarlas es importante porque allí se firman los dictámenes para pasar los proyectos de ley al recinto. Además, los presidentes de comisión tienen la posibilidad de pedir más personal a su disposición.

Las presidencias de las comisiones son eje de arduas negociaciones
Las presidencias de las comisiones son eje de arduas negociaciones. Foto: Archivo

Y a su vez, las comisiones se miden en cuanto a su calidad. Las "de primera línea", describen en el Senado, son las de Asuntos Constitucionales (clave en la modificación de leyes), la de Relaciones Exteriores (sus miembros tienen más posibilidades de que se les autoricen viajes protocolares por el mundo) y la de Presupuesto (central a la hora de definir las cuentas públicas nacionales). "El resto son para la tribuna", dijo un ex senador.

Aunque "se estila" que el bloque de la mayoría tenga a disposición la mayor cantidad de comisiones, debe negociar siempre con el oficialismo, que tiene preponderancia como tal.

Por ejemplo, en el recambio de 2015, la oposición "le dejó" las comisiones estratégicas al oficialismo, pero a cambio negoció quedarse con la presidencia de la comisión de Presupuesto.

"Todo se negocia"

Una fuente del Senado lo resumió: "Todo se negocia, nada es tajante, y siempre hay compensaciones".

Por otra parte, la Casa Rosada siempre está presente: "En la época en que el FPV era oficialismo y bloque mayoritario al mismo tiempo, Pichetto consensuaba con Cristina quién presidía cada comisión", siguió. "Por ejemplo, Cristina pedía que Ambiente nunca fuera presidida por un senador de una provincia cordillerana. O pedía que Presupuesto no fuera para una provincia que tuviera deuda. Después, eso se consensuaba".

La cantidad de comisiones que se integran también se mide. Mientras algunos senadores integran sólo dos (por ejemplo, Gerardo Zamora, de Santiago del Estero), otros están en más de 20 (Adolfo Rodríguez Saa, San Luis, forma parte de 22). La mayor parte de los legisladores ocupa entre 8 y 12 comisiones.

AUTORIDADES

El 24 de febrero de cada año, el Senado se reúne en "sesiones preparatorias" para designar autoridades (y fijar los días y horas de sesiones ordinarias). Según el reglamento, se eligen por mayoría absoluta. Aquí también mandan la tradición y la negociación.

"Hay tradiciones que se respetan. Las autoridades de Cámara se definen por acuerdo entre los bloques", dijo a LA NACION en su despacho en el primer piso del Palacio el secretario parlamentario, el radical Juan Pedro Tunessi.

La presidenta del Senado es la vicepresidenta nacional, Gabriela Michetti (Pro)
La presidenta del Senado es la vicepresidenta nacional, Gabriela Michetti (Pro).

"El presidente provisional es el inmediato sustituto del vicepresidente nacional y lo designa el oficialismo. Eso se ha respetado siempre. Hasta ahora es [Federico] Pinedo (Pro) y entiendo que seguirá así. Pero después corresponderá designar a una autoridad de la primera minoría, que hoy es el peronismo. Así es como se forma la mesa de las cuatro autoridades que reemplazan al presidente de la Cámara cuando está ausente".

DESPACHOS

Los despachos que ocupa cada senador también hablan de su peso y las conversaciones por las mejores oficinas nunca faltan. Se producen antes de la asunción del 10 de diciembre, aunque a veces se extienden durante el verano. Los senadores de mayor peso, entre los que siempre se encuentran los jefes de bloque, tienen los despachos de mayor tamaño y mejor ubicación y distribución. Los más requeridos son los que están en el Palacio, donde sólo hay lugar, aproximadamente, para la mitad de los legisladores. El resto, va a "la Caja", donde funciona el edificio anexo.

Los senadores prefieren despachos en el Palacio; en general se heredan por afinidad
Los senadores prefieren despachos en el Palacio; en general se heredan por afinidad. Foto: Archivo / Silvana Colombo

Símbolos de poder

LA NACION consultó a la antropóloga e investigadora del CONICET Julieta Gaztañaga sobre estas variables: "Sin dudas, desde un punto de vista antropológico la totalidad de ese espacio físico, social y humano permite visualizar los elementos centrales del simbolismo del poder. Esto incluye elementos materiales aparentemente externos a las personas como el tamaño del despacho, luminosidad, vistas y estado de mantenimiento, hasta la historia de las cosas que ocurrieron allí y quiénes lo 'habitaron', y los insumos diarios del trabajo político, tales como la cantidad y tipo de comisiones, los lugares y su distribución relacional en el recinto, las modalidades de llegada y salida del mismo, etcétera; estos son símbolos de poder, entendiendo lo 'simbólico' desde un punto de vista cognitivo, expresivo y pragmático".

"Los símbolos de poder pueden, por un lado, simbolizar algo (una cosa está en el lugar de otra); pero también pueden tener una utilidad concreta al movilizar la acción. Por ejemplo, tener una buena oficina puede ser un elemento de jactancia estética, de aparentar, pero también fortalece aspectos concretos de la labor política como la marca de honor de invitar o ser invitado a ese espacio", dijo.

La presencia de símbolos de poder se repite en todas las instituciones representativas-democráticas, es constitutiva de su legitimidad y eficacia, aseguró. Y destacó la importancia de conocer los contextos donde operan esos símbolos. "Hay que tener en cuenta que un factor que puede ser un símbolo de poder "positivo" entre pares, puede ser visto como un signo de corrupción o de amoralidad entre "representantes y representados" en otro contexto".

Fuente: La Nación 

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