Cuenta regresiva para los cambios en el Gabinete de Castellano

OPINIÓN 28/11/2017 Por
Las PASO fueron una trompada al mentón del oficialismo, y ese certero puñetazo dejó al Intendente contra las cuerdas, con la guardia baja, buscando desesperadamente el abrazo al contrincante para llegar a la campana salvadora sin caer por toda la cuenta
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El verdadero golpe político que dejó al intendente Luis Castellano "groggy" y mirando el reloj fue el 13 de agosto. La derrota en las PASO fue de menor magnitud numérica que la de las generales del 22 de octubre, pero tuvo el condimento de la sorpresa. Hasta el 13 de agosto, Castellano dominaba el ring y la estrategia política. Tenía brazos largos para mantener los rivales a distancia y resto como para guardarse los mejores golpes. Era el dueño de la iniciativa. Las PASO fueron una trompada al mentón del oficialismo, y ese certero puñetazo dejó al Intendente contra las cuerdas, con la guardia baja, buscando desesperadamente el abrazo al contrincante para llegar a la campana salvadora sin caer por toda la cuenta. Las elecciones del 22 de octubre hicieron que ese boxeador debilitado y confuso hincara la rodilla en la lona. Pero no le contaron, todavía, la cuenta completa.

En el rincón

Siguiendo la metáfora boxística, Castellano ahora está sentado en el banquito, escuchando consejos y tratando de controlar la hemorragia de votos perdidos, que lo dejó débil como nunca antes estuvo ningún intendente del ciclo peronista inaugurado en 1991. En ese rincón hay pocos consejeros. Está el manager general, que no es otro que Omar Perotti. Luego de haber permanecido al margen de la campaña y de haber asistido como testigo lejano al choque de la Ferrari, el senador sabe que alambrar el territorio rafaelino es una prioridad indeclinable para su objetivo de ser gobernador en 2019. Ahora volvió a participar activamente en las decisiones, sobre todo a través de Roberto Mirabella, anfitrión reiteradísimo del Intendente en sus oficinas de calle Necochea, donde se junta la mesa chica de conducción.


En el grupo también están Marcos Corach y la doctora Brenda Vimo. Corach recuperó presencia de primer plano tras las PASO, cuando se hizo cargo de tomar los remos para navegar en el espeso y amargo dulce de leche de la derrota. Vimo, injustamente postergada en la nómina de candidatos del oficialismo, no solo recibió la responsabilidad de conducir el área social sino que también está en esa mesa de decisiones, en honor a dos atributos principales. Primero, su "feeling" con los sectores populares que en esta elección le dieron la espalda al oficialismo. Y segundo, porque conserva un diálogo directo con el propio Perotti, a quien reconoce como su principal mentor.

Primero la seguridad

Con el nuevo mapa electoral a la vista, Castellano sabe que ya no podrá recuperar iniciativa plena si no se para con firmeza en el centro del ring, donde hay otros ocupantes ahora. Necesita fortalecer sus piernas y eliminar tejido adiposo. En criollo: tiene que achicar la estructura del Gabinete. Un equipo amplio le costó caro en todo sentido: en dinero que pudo utilizarse mejor en otros menesteres, y en gestión administrativa y política. La Municipalidad de Rafaela no puede –en épocas de restricción económica, ajuste en todos los niveles y la incertidumbre política y económica característica de la Argentina- darse el lujo de tener funcionarios inoperantes, empleados "freezados" y militantes entorpecidos por el ansia de ocupar espacios en una estructura burocrática elefantiásica.


Así, aunque le duela en lo personal porque a Castellano le cuesta admitir que se equivocó, habrá achique de estructura y funcionarios que dejarán sus puestos. La principal variante será en la Jefatura de Gabinete, que volverá a manos de Marcos Corach. La movida incluye un reacomodamiento en el área de Seguridad, a la que Castellano ubica hoy por hoy como la más importante de su gestión. El Dr. Eduardo López –a quien el Intendente quiere seguir teniendo cerca- ocupará la Secretaría de Seguridad, vacante desde 2013, quedando definida una "cadena de mandos" que tendrá su cabeza en el propio Castellano, seguirá en Corach y López y terminará en el director de la GUR, César Oviedo, con el comandante general (RE) José Caruso como responsable principal del Municipio Comando Unificado de Operaciones.

Jugar al achique

¿Dónde estarán las bajas y el achique, entonces? Es un hecho que Cultura y Educación volverán a unificarse. Jerónimo Rubino dejará Educación y no es totalmente seguro que Popi Sabellotti continúe en Cultura. En Deportes no seguirá Sebastián Ballina y para reemplazarlo suena con fuerza el nombre de Leonardo Crossetti, quien ocupara un lugar en la lista de concejales, es técnico de rugby y además, es el actual responsable de la Estación Meteorológica Rafaela del Aeródromo.


Otro ajuste pasaría por las subsecretarías de Gestión y Participación, a cargo de Julia Davicino; y la de Economía Social y Empleo, que titula Mariana Alassia. Davicino no continuará en el Gabinete, tras seis años en el cargo. En el caso de Alassia hay más dudas.
La Subsecretaría de Salud sería eliminada, quedando sus incumbencias directamente bajo la órbita de su última titular, la ahora secretaria de Desarrollo Social, Brenda Vimo. La vacante que dejará Corach en Desarrollo Económico, Innovación y Relaciones Internacionales es todavía una incógnita.


Las mismas dudas plantea la Subsecretaría de Movilidad Urbana, que podría ser eliminada. Su actual subsecretario, Juan Porta, dejaría el puesto, pero continuaría revistando en el Municipio, donde es empleado de carrera. Lo mismo corre para Ballina, quien también es empleado de planta permanente desde hace varios años.


Con más reservas, se conoce que también habría tijera en algunos mandos medios que quedaron como herencia de otros cambios de gabinete. El exsecretario de Hacienda, Edelmiro Fassi, dejará su puesto en el área de Finanzas y se alejará del Municipio. Lo mismo pasaría con Mario Rossini, quien sobrevivió a innumerables cambios en la estructura y estaba ocupando una especie de "vicejefatura" de Gabinete. El "Tano", como se lo conoce, excompañero de bancada de Castellano en el Concejo, también dejaría la Municipalidad. Igual destino se menciona para el exsecretario de Servicios Públicos, Daniel Manera.

Dientes apretados

Cuando el esquema de los cambios y el nuevo organigrama estén listos, deberán pasar la prueba del Concejo de mayoría absoluta opositora. El radical Leonardo Viotti mandó algún mensaje nada subliminal, pero en el Ejecutivo ya anticiparon que se le van a parar de manos: lo mismo que el diseño del Presupuesto, el organigrama es una facultad que define el Intendente y cuyo debate con la oposición solo tiene fines "pour le galerie". Pueden aceptarse retoques y sugerencias, pero en todo caso la atribución de definir su esquema de gestión la tiene el Intendente, que no cogobierna con los ganadores de la última elección, sino que tiene mandato hasta 2019.
Allí, con un escenario electoral muy diverso al de este 2017, se verá si Castellano es capaz de recuperar la iniciativa o si lo espera un nocaut por toda la cuenta.

Fuente: Castellanos

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