Francisco llega a Myanmar en medio de una crisis interna

INTERNACIONALES 26/11/2017 Por
La situación de la minoría musulmana rohingya atravesará toda la visita del Papa. "Más que un viaje es una aventura", dijo el portavoz del papa, Greg Burke.
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El papa Francisco tiene fama de que le gusta hacer viajes complicados y fuera de lo común, pero la visita del pontífice a Myanmar y Bangladesh es un auténtico quebradero de cabeza para el Vaticano, tanto logística como políticamente.

"Más que un viaje es una aventura", dijo el portavoz del papa, Greg Burke.

La crisis de la perseguida minoría musulmana rohingya pesa especialmente en esta visita, que comienza este domingo con el viaje a Myanmar y concluirá el 2 de diciembre en Bangladesh.

Francisco es el primer papa que viaja a Myanmar, un país de mayoría budista. "Para nosostros es un momento histórico", dice el único cardenal del país del sudeste asiático, Charles Bo. Pero este viaje a Asia está considerado como uno de los más complicados para el pontífice. El momento es especialmente delicado por la crisis de los rohingya.

Aunque los dos países acordaron el jueves la repatriación de los refugiados que están en Bangladesh a Myanmar, no está claro lo que ocurrirá si los rohingya no quieren volver al lugar del que huyeron de la violencia.

Además, se habla de la repatriación de "desplazados de Rajine", el estado birmano del que procedían los rohingya. ¿Realmente volverá Myanmar a acoger a las personas a las que niega la nacionalidad desde hace décadas como desplazados de su propio territorio nacional?

El Ejército birmano inició a finales de agosto una "operación de desalojo" en el estado de Rajine, después de que una milicia rohingya atacara puestos de las fuerzas de seguridad. Esto provocó la huida de cientos de miles de rohingya al vecino Bangladesh, de mayoría musulmana, donde casi todos viven en pésimas condiciones.

Los refugiados rohingya cuentan que los soldados birmanos quemaron pueblos enteros, realizaron ejecuciones, asesinaron a niños y violaron a mujeres. Y las Naciones Unidas calificaron la expulsión de "ejemplo clásico de limpieza étnica".

El viaje del papa ya estaba planeado antes de que estallara el conflicto. "El viaje habría tenido lugar de todas formas, pero esto por supuesto desvía la atención", dice el portavoz del Vaticano.

Ahora en Bangladesh se espera que Francisco se pronuncie claramente sobre la crisis. Pero ¿cómo lo hará? ¿Seguirá el consejo de la Iglesia católica en Myanmar de que es mejor evitar la palabra "rohingya"?

Myanmar considera a los miembros de esta minoría inmigrantes en situación ilegal y se refiere a ellos como "bengalíes", sugiriendo que proceden de Bangladesh. De hecho, en los comunicados sobre el acuerdo de repatriación tampoco se utiliza el término "rohingya".

"No es una palabra prohibida", destacó sin embargo Burke. Habrá que ver lo que decide hacer finalmente Francisco, añadió.

El papa es conocido por no tener pelos en la lengua, sobre todo cuando se trata de los derechos humanos. Por ejemplo, provocó una polémica en Turquía al referirse a la masacre de armenios como un "genocidio". Y en agosto ya denunció la persecución de sus "hermanos y hermanas rohingya".

La reunión de Francisco con la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi también será interesante. La líder birmana ha sido muy criticada internacionalmente por la crisis de los rohingya. Se la acusa de haber concedido plena libertad de actuación al Ejército. Sin embargo, tras décadas de dictadura militar, sigue siendo popular en su país.

Pese a que la dictadura terminó hace seis años, el Ejército sigue teniendo mucho poder y controla varios ministerios de importancia. Por eso, algunos expertos consideran que solo el jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing, podría parar la violencia contra los rohingya. A última hora se concertó un encuentro entre el papa y el jefe militar.

Pero ¿qué puede conseguir la máxima figura de la Iglesia católica en un país budista en el que los católicos son una minoría? El papa seguro que no mueve masas en Myanmar y el Vaticano trata de rebajar las expectativas en el tema de los rohingya.

La visita no debe verse ensombrecida por la crisis. El papa sobre todo quería mostrar en este viaje su apoyo a los países pobres y destacar a las iglesias más pequeñas, cuenta Burke. Al fin y al cabo, desde el comienzo de su papado, Francisco trata de realizar viajes "a la periferia".

"Desde mi punto de vista, sería muy malo para Myanmar que la atención se centrase solo (en el conflicto de los rohingya), puesto que todos se deben beneficiar de la visita del santo padre", dice Mariano Soe Naing, de la conferencia episcopal católica de Myanmar.

Pero en Bangladesh la cuestión se ve de otra forma. Aldrick Biswas, de la conferencia episcopal bengalí, considera que los católicos del país quieren que el papa aborde el tema de la injusticia a la que se enfrentan los rohingya.

Las visitas del papa tampoco son comunes en Bangladesh, donde según el Vaticano solo 375.000 de los cerca de 160 millones de habitantes son católicos. Hasta ahora solo Juan Pablo II visitó el país, que protagoniza titulares continuamente por accidentes en fábricas textiles o por ataques islamistas.

El campo de Kutupalong se está consolidando como el mayor campo de refugiados del mundo, de modo que muchos se preguntan por qué Francisco no visitará ningún campo -al menos no figura en el programa oficial-.

Tan solo participarán miembros de la minoría rohingya en un encuentro interreligioso en la capital bengalí, Daca. Y en lo que se refiere a la pobreza, solo está planeada una visita a un albergue de la Madre Teresa y los niños de la calle le regalarán a Francisco sandalias fabricadas con materiales reciclados.

Fuente: MDZ

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