JUBILADOS FELICES Y CON PANCITA LLENA

HUMOR 25/11/2017 Por
Antes era un chiste eso de comer con seis pesos por día. Mirá acá como podes vivir de banquete por menos de cuatro
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Este es un artículo de servicio para jubilados y pensionados de bolsillos flacos. No exclusivamente, ya que habrá lectores que no alcanzaron el beneficio porque les corren la línea de llegada, y otros, pero igual les puede venir bien a cualquiera que ande ajustado

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Y es un artículo totalmente apolítico y universal. No importa que Ud. sea un jubilado que logró el beneficio después de trabajar en blanco y con aportes durante cuarenta años, o uno que trabajó en negro, no pudo aportar nunca y se salvó con la moratoria. Tampoco si es un vago que no trabajó jamás pero vio pasar el tren y se subió. Y ni siquiera si usted es un millonario que tampoco aportó pero aprovechó cuando abrieron la posibilidad y todavía no le preguntaban qué ingresos tenía, ni de donde había sacado su BMW, ni sabían de su linda residencia en una islita de Miami Beach.

Claro, en este caso, la nota no será de su interés, porque se trata de supervivencia y a usted le sobra la tarasca, pero también puede que sea de aquellos que tienen como principal máxima eso de “Cuida los centavos que los pesos se cuidan solos”.

Apolítico decía, porque da lo mismo que usted, hasta fines del 2015, se iba dando cuenta que lo que cobraba le era suficiente para ir tirando, o más, y que cada actualización de sus haberes con esa formulita tan difícil de entender significaba unos pesitos más que antes. Y que le brotaba una sonrisa de complacencia cuando en el resumen de la tarjeta de débito gratuita que le dio el banco figuraban unos interesantes manguitos extra porque en vez de sacudirle el 21% de IVA le cargaban el 17 nomás en sus compras.

O, en cambio, Ud. es de los que andaban siempre con cara de aquella parte innombrable de la anatomía porque las cadenas nacionales de Cristina le interrumpían su programa favorito. O no la soportaba a la yegua porque les daba a las chinitas la oportunidad de cobrar todos los meses nada más que por hacerse embarazar hasta cinco veces, contraprestación nada desagradable, por cierto.

O no la soportaba a la yegua porque era más linda e inteligente que su esposa. O porque decía “Presidenta”, y “Todos y todas”, expresiones que sabiohondos de cuestiones del lenguaje decían que no eran correctos. O sospechaba de su título de abogada, o... porque era la yegua, nomás.

Bueno, el asunto es que ya sea que usted haya votado a Macri, a Scioli, a Massa o a Del Caño, da lo mismo: hoy no le alcanza para parar la olla.

Usted va a la verdulería y ve cartelitos con precios más o menos atractivos, pero cuando empieza a entusiasmarse y pensar en la rica ensalada de frutas con la que va a deleitarse, la sonrisa se le borra al ver que esos precios, en vez de ser por kilo, como siempre, son por medio, o por cuarto kilo, y entonces no compra nada.

Pero no desesperar, que es malo para un jubilado. Por ahí ve que tienen de oferta, a diez mangos el kilo, unas bananas con la cáscara más negra que el sobaco de un grillo. Si cuando las toca las nota duritas, pese al color, no pierda la oportunidad. Están en su punto exacto de madurez. Llévelas y si le sobran no tenga miendo de guardarlas en la heladera. El frío solamente afecta el color de la cáscara.

Y si ya compró eso, que es algo, arrímese a donde están las remolachas. Si tiene suerte, recién le habrán sacado los tallos con las hojas, los que verá amontonadas por ahí. Pídale a la verdulera que le regale de eso, y llévese una buena cantidad. Contienen vitaminas A, C y K, desintoxican el cuerpo y previenen la osteoporosis. Googlee y verá cien formas de preparar sabrosos platos con tales ingredientes.

Bien, entonces pongo a su disposición estos consejos para que usted se nutra ortomolecularmente -no me interpreten mal: orto quiere decir “recto”, y el nombre de la dieta significa que usted come lo correcto a nivel molecular- con un gasto mínimo. Ahí va:

Vea si en su ciudad hay una dietética mayorista que le venda, aunque usted no esté inscripto en nada. Allí se compra 5 kilos de cada uno de los siguientes productos:

Lentejas, Arroz integral, Garbanzos, Maiz blanco, Porotos alubia, Trigo candeal pelado, Porotos de soja, Arvejas enteras, pasas de uvas con semillas, Ciruelas con carozo.

Ellos tienen todas las proteínas, los hidratos de carbono y las vitaminas que el cuerpo necesita. Son cincuenta kilos que una vez hidratados se van a multiplicar por cinco o seis. Allí tendrá entonces comida para todo el año por alrededor de 1300 pesos. Eso significa tres pesos con sesenta centavos por día.

Mire qué bien, antes usted se reía porque los funcionarios kirchneristas decían que hacían falta seis pesos diarios para alimentarse al nivel de indigencia, y yo le muestro que ahora por menos de cuatro mangos usted come como un rey.

Pero la cosa no termina ahí. Sabemos que lo mejor para mantener y mejorar la salud de un jubilado es caminar. Entonces lo recomiendo. Usted sale a caminar, y, de repente se da con un árbol rebosante de moras. Ahí -cuidando de mancharse la ropa, eso sí- usted se da un panzazo de una de las frutas frescas más deliciosas que se encuentran. Gasto: cero.

La caminata, si llega a extramuros, lo llevará tal vez a un alambrado rebosante de maracuyás. Ese fruto de color anaranjado amarillento que en su interior guarda unas blandas semillas inmersas en una gelatina morada. Exquisito, no deje de probarlo aunque usted tenga más plata que Gianfranco Macri aquí, en bancos estadounidense y paraísos fiscales junta. Un regalo para el paladar y un bálsamo para su sistema digestivo.

Cuidado: los cereales y las legumbres secos requieren una larga cocción. Esto último puede tornar ilusiorio el ahorro que hace con ellos, porque si hay alguien que no perdona es Aranguren. Pero no desespere: invierta un solo billete de estos que van a salir en diciembre con la imagen del hornero, o menos, y hágase de una olla de presión. Lo que más tiempo requiere es el maíz blanco partido, el de la mazamorra, que son apenas 25 minutos. A los garbanzos les sobra con diez minutos, y al arroz mucho menos.

Con eso está hecho. No me pregunte por el asadito ni la fuente de milanesas, el peceto al horno o el filet de atún. Eso era antes, cuando a usted lo engañaban haciéndole creer que estaba bien que comiera barato, tuviera autito y saliera de vacacones.

Creáme que siguiendo estos consejos respecto de la buena y económica forma de alimentarse usted llega tranquilo, fuerte y desintoxicado al 2019. Y ahí puede votar al que más le guste o le convenga, de acuerdo a sus gustos del 2015 o al revés.

ADVERTENCIA: Consulte a su médico siempre que vaya a cambiar de dieta. Los productos citados aquí pueden no cubrir totalmente sus necesidades vitamínicas y otras, pero eso se arregla visitando periódicamente al pariente rico o cuatrero. Después de todo, un huevo cada tanto no hace daño ni desbarranca el presupuesto. Un pollo de supermercado, bien barato, puede hacernos incorporar antibióticos y hormonas. Pero eso por ahí puede ayudar a quienes tienen infecciones y7o no terminaron de definir su identidad sexual.

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