TODO PARA NOSOTROS; NADA PARA LOS DEMÁS

EDITORIAL 22/11/2017 Por
En el mundo, la jornada laboral se está reduciendo. Algunos países experimentan con un salario universal que todos los ciudadanos recibirían sin estar obligados a contraprestación alguna. Aquí, el gobierno, y buena parte de la ciudadanía retoma, tergiversadamente, ideas de Adam Smith y lleva a los altares a Ayn Rand
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Isaias Abrutzky Isaías ABRTUZKY / Especial para R24N

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Adam Smith, filósofo y economista escocés nacido en 1723, desarrolló entre 1759 y 1776 el concepto de “mano invisible”, que todavía está en la cima de la discusión acerca de cual es la mejor forma en que se desenvuelve la economía.

La idea, tomada por los liberales a ultranza, es que ese mecanismo, por el cual la libre iniciativa de cada uno, gobernada por el interés propio, el egoismo, de los particulares, es la que, sin proponérselo, ayuda al bienestar de los demás.

Smith mismo ejemplifica el funcionamiento del sistema: imagina a un artesano a quien se le ocurrió que un buitre de madera, que había labrado, podría constituirse en un objeto codiciado, y así produjo copias para vender. La oferta no entusiasmó a nadie ni por su valor artístico ni por su precio, por lo que el emprendimiento fracasó totalmente. Pero luego el hombre construyó mesas, y pudo ponerlas en venta a un precio razonable, con lo cual prosperó.

La moraleja es que si uno ofrece bienes o servicios que los demás necesitan, y puede hacerlo a un precio conveniente, ellos tendrán aceptación. El productor no estará impulsado por el afán de ayudar al prójimo, sino procurando su propia ganancia. Y el mercado le hará saber, inapelablemente, si está en bien encaminado. De ser así, lo premiará con riqueza; de lo contrario lo castigará muy duro.

Aunque Smith hizo conocer la idea en su libro Teoría de los sentimientos morales, en el que habla de la empatía, que induce al comportamiento humano a ponerse en el lugar del otro sin procurar beneficio por ello, se la despojó luego de connotaciones éticas.

Dos siglos después, Alisa Zinóvievna Rosenbaum, luego conocida con el seudónimo de Ayn Rand, escribió La virtud del egoísmo una obra en la que desprecia al comportamiento altruista y generoso, por su falta de racionalidad.

Esta es la filosofía en la que se basa el ultraliberalismo de hoy. La asistencia social es mal vista. Todo gasto público en brindar ayuda a la población carenciada merece condena según su forma de ver las cosas: promueve la vagancia, y hasta el vicio porque -dicen- los fondos que reciben los beneficiarios son desviados hacia bebidas alcohólicas y hasta droga. En última instancia, alegan, ellos no tienen por qué pagar la indolencia o la mala suerte de otros. Cuando se acaban los argumentos, surge el ¿por qué yo?

Ellos se niegan a ver los resultados de la asistencia social. La Asignación Universal por Hijo fue pedida por Elisa Carrió y sus partidarios, pero ahora se ataca al kirchnerismo por haberse hecho cargo de instrumentarla.

Mas allá de ser un acto de estricta justicia para todos aquellos que por estar empleados en negro no reciben salario familiar, la medida contribuyó decisivamente en la disminución de la mortalidad infantil y la mejora de otros parámetros de la salud pública, lo que conlleva ahorros para el fisco. Pero los liberales prefieren mostrar a un vago o alguien que se ve obligado a obedecer a un puntero político -que también existen- para denostarla.

Cuentan los memoriosos que el más alto cargo de la Sociedad de Beneficencia era concedido por las encumbradas damas que la integraban, a la esposa del presidente de turno. A Eva Perón le negaron tal distinción y ese fue el motivo que la llevó a crear la Fundación Evita, que desarrolló un formidable avance en desarrollo social.

La actual ministra del ramo, Carolina Stanley, hija de millonario, tal vez sea una señora muy caritativa -como Juliana Awada que entrega a los pobres los retazos prácticamente inservibles de las telas que emplea su fábrica- pero se destaca por conculcar los beneficios adquiridos dentro de los programas sociales, con métodos que tienden a disimularlo (por ejemplo, saco todo, con el mayor sigilo y después restituyo, con grandes anuncios, el 7 por ciento, como ocurre con las pensiones por discapacidad).

Carolina Stanley fue denunciada penalmente por graves hechos, que van desde responsabilidad en la muerte de seis personas por las inundaciones de abril de 2013 en varios barrios porteños, hasta la malversación de fondos y la publicación de un mapa de la Argentina en el que no figuraban ni las islas Malvinas ni la Antártida Argentina.

En los tribunales deben dormir el sueño de los justos esos expedientes; en cambio Milagro Sala, que llevó a cabo una mundialmente admirable labor de promoción social, está encarcelada desde hace dos años porque uno de sus allegados arrojó huevos a la comitiva del hoy gobernador de Jujuy Gerardo Morales.

La Virtud del Egoísmo supo ser el libro de cabecera del presidente Macri.

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