Y un día la Justicia llegó hasta Freiler

OPINIÓN 18/11/2017 Por
Impensable hasta no hace mucho, al final lo alcanzó la destitución. Sólo lo sostuvo Diana Conti. Eso dice todo.
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Nunca es bueno ni es justo hacer leña del árbol caído, dice un refrán popular. Pero a veces el árbol caído merece ser hecho leña aunque no lo diga ningún refrán popular. Es el caso del juez Eduardo Freiler, echado ayer por corrupción.

Al hombre le quedaba una bala o la esperanza puesta en una bala. Su suerte pendía de un voto para evitar ser destituido. Especulaba con la ayuda de Piaggio, representante de los abogados o con la del senador catamarqueño Barrionuevo, del Frente para la Victoria. La bala se quedó sin pólvora y él sin el voto cuando los dos decidieron ver la mansión de Olivos en la que vive Freiler. La que el juez dijo no recordar cuánto pagó y que compró con un préstamo de una financiera trucha que no devolvió. “Esto es escandaloso”, dijeron.

Sólo uno de los siete jurados votó por Freiler. Precisaba dos. Fue la diputada ultracristinista Diana Conti que más que votar a favor del juez votó en contra del procedimiento por el cual fue separado. No desmintió ninguna historia de la historia de corrupción de Freiler. Parecido a quienes defienden a De Vido o a Boudou o a Báez y se limitan a cuestionar a Macri.

Conti es la misma Conti que apenas llegó a Diputados en el 97 por el Frepaso de Vicente López le metió denuncias penales al intendente radical Enrique “Japonés” García. Por cobrar cursos de capacitación al personal municipal que nunca realizó y por usar facturas truchas por servicios tecnológicos. Es la misma Conti que cuando García decidió enrolarse en el kirchnerismo frenó las causas. Una militante de principios. De principios hasta que la política se los lleve puestos.

Freiler pelearía el ranking de los Guinness de jueces cuya última norma es la honestidad, si hubiera un premio para el rubro. La lista de lo que tiene y no puede probar cómo los tiene incluye campos, un yate y departamento en Pinamar y un balneario en Necochea y un haras con una veintena de caballos de carrera. Una colección de autos y uno donde más ardió la llama de la codicia: lo compró con cheques de un fulano con una causa en su juzgado. Hasta una moto de agua que intentó justificar como regalo de otro empresario a sus hijos. Un insulto al sentido común.

Antes de fin de mes, la Magistratura abrirá otro expediente ruidoso: el del juez Rafecas. Está cerrada la investigación y están los votos para convocarlo. Rafecas es el que dos veces rechazó investigar la denuncia de Nisman dejándola tan inexplicada como el pacto de Cristina con Irán. Un vergonzoso rechazo exprés y sin realizar una sola prueba.

Funcional al kirchnerismo, es el que debía investigar a Boudou por la apropiación de Ciccone y aconsejaba por mensajitos a un abogado del socio de Boudou como si fuese parte de la defensa del vicepresidente. Y es el que hizo dormir enriquecimientos ilícitos varios: de José López al general Milani, ambos hoy detenidos.

Freiler no es ningún árbol caído. Había sido trasplantado a un lugar clave para tapar los casos de corrupción que quedaran a su alcance. Hubo que podarlo.

Fuente: Clarín 

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