La extraña "sensación alfa" que dejó el primer round de Mauricio Macri con los gobernadores

POLÍTICA 10/11/2017 Por
En la Casa Rosada no creen que haya perdedores ni ganadores; los gobernadores cedieron pero estan conformes con los logros obtenidos
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El gobernador de Chaco, Alfredo Cornejo, el presidente Macri y el mandatario mendocino Alfredo Cornejo, juntos en la mesa de negociación

Una extraña "sensación alfa" se apoderó de la reunión y primer round entre los gobernadores y el presidente Mauricio Macri: no hubo ganadores o perdedores visibles. Todos se fueron contentos, al menos en lo gestual y discursivo.

Al caer la tarde, un funcionario muy cercano a Macri le dijo a Infobae sin vueltas: "Tenemos la sensación alfa de que ganamos, pero también es verdad que cedimos mucho". La lectura se reiteró en gran medida en el resto del gabinete nacional pero también entre los gobernadores que hablaron públicamente.

Hay un hecho objetivo y claro en toda esta pulseada por los fondos coparticipables, la reforma tributaria y el compromiso de ordenamiento fiscal que impulsa el Presidente: el Gobierno quiere avanzar cuanto antes en la aprobación de este paquete de reformas y buscará sancionar en apenas tres sesiones extraordinarias en el Congreso las medidas acordadas con los gobernadores.
¿Hubo una marcha atrás real del Gobierno en su idea de elevar los gravámenes del vino o simplemente se trató de toda una estrategia para ablandar hacia adelante posiciones rígidas para otros temas?

El gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo se mostró efusivo con la decisión del Presidente. "Hemos sido escuchados y acabo de tener una reunión con el presidente Mauricio Macri. Me ha confirmado que el impuesto al vino no va al Congreso", dijo. La iniciativa era inviable desde el primer día.

Por otra parte, la Casa Rosada parece haber encontrado la receta mágica para resolver el eterno reclamo de la provincia de Buenos Aires por el Fondo de reparación histórica del conurbano. La idea es derogar el artículo 104 de la Ley de Ganancias que establecía que el 36% de la recaudación por ganancias no ingresaba a la masa coparticipable y se dividía entre la provincia de Buenos Aires ($650 millones, el tope); un 10% para el resto de las provincias que se repartía por coeficiente de coparticipación; un 4% para aquellos distritos con "necesidad básicas insatisfechas", que se distribuía dependiendo de la participación de hogares con necesidades básicas insatisfechas. Todas recibían menos que Buenos Aires y las que más recibían eran Salta, Misiones y Corrientes. También había un 20% para la Anses y un 2% para el fondo de ATN.

Con la derogación de este artículo, todas las asignaciones entrarían a la masa coparticipable, que aumentaba en $230.000 millones.

Además, la propuesta incluye que todas las provincias desistan de los juicios que tienen contra el gobierno nacional. Hay 56 litigios identificados contra la Casa Rosada por la distribución de recursos por un total de $340.000 millones.

A simple vista, la gobernadora María Eugenia Vida se quedó conforme. No sólo esto: aceptó retirar la demanda en la Corte Suprema que había presentado por ese reclamo. La foto con el presidente del máximo Tribunal Ricardo Lorenzetti hace unos días atrás actuó como una suerte de fantasma hipnotizante hacia sus pares del resto de las provincias. La Casa Rosada y también los mandatarios del PJ parecen haber aceptado esta fórmula para solucionar las cuentas de Buenos Aires. "No fue magia", respondió burlonamente un funcionario del Gobierno aludiendo el viejo eslogan de la ex Presidente Cristina Kirchner.
El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, que participó de la reunión encabezada por Macri y avaló la salida decorosa, dijo que "la restitución del Fondo del Conurbano no surge de los fondos de otras provincias, sino que se hace cargo la Nación, tal cual lo venimos planteando desde Córdoba hace ya un tiempo". ¿Otra señal de retroceso por parte del Gobierno?

En la Casa Rosada sostienen que "no hay ganadores ni perdedores. Todo suma para mejorar la Argentina".

Como contraposición a esto, los gobernadores del PJ y del oficialismo aceptaron mansamente las directivas del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne sobre el proyecto de ley de responsabilidad fiscal para las provincias. Se trata de una propuesta de premios y castigos donde aquellas provincias que no ajusten sus cuentas y gasten más de la cuenta no estarán avaladas por la Nación para endeudarse en el exterior o aumentar la planta de personal estatal, entre otros puntos de la iniciativa.

¿Una señal de retroceso de los gobernadores acostumbrados a gastar excesivos recursos más allá de sus presupuestos?

El contrasentido de todo ello parece ser que parte de estas propuestas se basan en los cambios que sufrirá el impuesto al cheque, que pasará a descontarse de Ganancias y terminará restando puntos coparticipables a las provincias. ¿Otra concesión de los gobernadores?

Nada esta cerrado aún. El presidente Macri se mostraba contento esta tarde en la Casa Rosada. Su esquema de "sensación alfa" propia del budismo tibeteano aplicado a la política se hizo carne en el primer round con los gobernadores. No hubo perdedores ni ganadores por ahora. Pero la batalla recién comienza, por más que el oficialismo quiera acelerar los tiempos en el Congreso.

Fuente: Infobae

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