Los cambios menos gradualistas de la reforma abren un período de regateo impositivo

POLÍTICA 02/11/2017 Por
Como era de esperar, la reforma tributaria presentada por el Ministerio de Hacienda empezó a crear grietas entre los empresarios. Ni en el sector financiero ni en las industrias afectadas por el aumento de los impuestos internos hay definiciones tajantes
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Hoy la división está entre los que priorizan el equilibrio integral de un programa que apunta a reducir costos financieros e impositivos, y aquellos que perciben que su actividad puede recibir un golpe serio por la aplicación de algunos de los cambios anunciados.

Las reacciones no sorprendieron a la Casa Rosada, que había hecho algunas consultas reservadas en el último mes a legisladores y en ningún caso sintió críticas letales. La voz que más se escuchó en las últimas horas provino de las entidades empresarias que representan a los actores de aquellos rubros más afectados (vinos, bebidas azucaradas, cervezas y fabricantes de electrónicos), un dato que el Gobierno daba casi por hecho ya que en esos casos no se habilitó una vía previa de consulta.

Nicolás Dujovne aseguró que en el mediano plazo la reforma tributaria tendrá un costo fiscal neutro. Por lo pronto, el Estado calcula que resignará 1,5% puntos del PBI en 2019 y que esos recursos serán compensados por un mayor crecimiento de la economía. El temor de los empresarios es que se instrumenten más rápido aquellos que implican una suba, porque aportan ingresos rápidos al fisco (caso Impuestos Internos) y se demore la reducción de Ingresos Brutos y Sellos, que tiene que ser ejecutada por las provincias.

En el tema tributario, el Gobierno no mostró todas las cartas, para evitar lo que le sucedió con el blanqueo de capitales: a medida que avanzaba en la negociación de ciertos tópicos en el Congreso, expertos de todos los frentes imaginables lanzaban reparos a cada artículo que forzaban a renegociar temas ya discutidos.

En el diseño de un proyecto legislativo, el Ejecutivo suele predeterminar que artículos entran en el core y cuales no, de manera de tener algún elemento para cuando llega la hora del toma y daca.

Lo que le faltó al titular de Hacienda es articular la presentación de los cambios con un objetivo más estratégico, pensando en lo que necesita para conseguir su aprobación, y no tanto en la enumeración descriptiva. Hoy los empresarios le señalan que deberán afrontar subas de costos, mientras que los funcionarios les recuerdan que entre la reducción de los aportes y la baja del impuesto al cheque, tienen más para ganar que para perder. Este escenario hace prever que noviembre será el mes del regateo.

Fuente: Cronista

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