¿El Sheriff Mauricio?: La agenda de control total del Macri post 22-O

POLÍTICA 13/10/2017 Por
Es muy fácil imaginar que una victoria que ya se da por descontada en el principal distrito electoral (que engrosará a la nacional) envalentonará más al Presidente para encarar la agenda que tiene en mente para después de las elecciones
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Si el resultado de las elecciones primarias, aún con una derrota por poquito ante Cristina Fernández, mejoró la imagen y las perspectivas sobre el gobierno de Mauricio Macri, es muy fácil imaginar que una victoria que ya se da por descontada en el principal distrito electoral (que engrosará a la nacional) envalentonará más al Presidente para encarar la agenda que tiene en mente para después de las elecciones.

Desde la oposición, especialmente desde el kirchnerismo, alertan que lo que se viene tras los comicios del 22/10 será "más ajuste", que incluye además un plan de "flexibilización" del empleo a través de una reforma laboral que todavía no se sabe de qué se trata.

Mario Quintana, una de las manos derechas del Presidente ("sus ojos e inteligencia", al decir del jefe de Estado) volvió a descartar que se produzca una "gran" reforma en esa materia. Lo dijo ante empresarios, quienes son los principales interesados obtener mecanismos para reducir costos y mejorar la competitividad de su producción.

Y a juzgar por los números que incluye el proyecto de presupuesto -tal como lo anticipó Urgente24-, tampoco habría el "ajuste féroz" que pronostican con tono agorero algunos candidatos de la oposición, más allá de esperables subas en las tarifas de los servicios públicos como consecuencia de la quita de subsidios que se usan para mantenerlas en precios irreales.

Tampoco ofrecería grandes novedades la tan promocionada reforma impositiva diseñada por el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne.

En algunas mesas de discusión política se habla de que la agenda de Macri para después de octubre no se centrará tanto en el impulso de reformas (que habrá) como en el afán de concentrar poder. Es decir, una vocación de ocupar todos los espacios de influencia. Una suerte de 'Vamos por todo' color amarillo. En esas mesas toman hechos como parte de esa vocación. La detención del sindicalista Juan Pablo 'Pata' Medina, como señal a los gremios; la incorporación de empresarios 'amigos' a medios que antes tuvieron signo K; y el procesamiento de la procuradora Alejandra Gils Carbó, como advertencia a la Justicia, citan como ejemplos.

Gils Carbó ha sido un blanco de la Casa Rosada desde la asunción de Macri, lo que nunca fue disimulado. El procesamiento que le dictó el juez Julián Ercolini por la compra de un edificio revitalizó críticas y pedidos de renuncia. En Balcarce 50 estudian desde diciembre de 2015 cómo remover a la jefa de los fiscales, a quien identifican con el kirchnerismo. Ahora, dada su situación procesal, le solicitaron a Gils Carbó que se tome licencia. Ella, por supuesto, rechazó la 'invitación'.

Otro tema de debate en el despacho presidencial está vinculado a otra situación procesal, en este caso, la de Cristina Fernández. La expresidente fue citada a declarar como imputada por el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, perpetrado en 1994. Se trata nada menos que de la denuncia que hizo el fiscal Alberto Nisman 4 días antes de haber sido hallado sin vida con un disparo en la cabeza. Pocos creen que el juez federal Claudio Bonadio la haya citado a que se defienda sin que tener motivos suficientes para dictar su procesamiento, que se sumaría a otros vinculados al manejo de la obra pública, y la causa 'Los Sauces', por presunto lavado de dinero. ¿Se librará una orden de detención contra la exPresidente por alguna de estas causas tras las elecciones? Dicen que en la Casa Rosada ese es un tema de discusión. Esos que hablan le adjudican al presidente Macri algún poder de decisión en los tiempos judiciales. Habrá que ver, se estaría hablando de una muy fuerte señal hacia la corporación política.

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