LA ÚNICA VERDAD ES LA REALIDAD

EDITORIAL 10/10/2017 Por
Alentadoras cifras en sectores de la economía argentina, pero lejos todavía de los números de 2015. Los funcionarios exhiben un optimismo dibujado
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Isaias AbrutzkyIsaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Miguel Clariá es un comunicador de la emisora Cadena 3, empresa antikirchnerista si las hay. Hombre culto, de palabra fluida y expresión de nitidez quirúrgica.

Dispone de honestidad intelectual, y la ejerce, mereciendo reconocimiento por ello, aunque de tanto en tanto suele arrojar cascotazos al otro lado de la grieta.

En su programa Radioinforme 3, entrevistó telefónicamente a Lucio Castro, Secretario de Transformación Productiva del Ministerio de Producción de la Nación.

Introduciendo el tema, Clariá señala que desde el gobierno se publican datos estadísticos muy positivos sobre la marcha de la economía, pero que a ellos se contraponen otros en sentido contrario y que se refieren a un deterioro en las condiciones básicas de las familias, como la notoria baja en el consumo de carne y leche, tal como lo registran las mediciones de la entidad que agrupa a los almaceneros de Córdoba, que son quienes mejor palpan la economía popular.

Luego de los saludos de rigor, el periodista va al grano:
“La pregunta elemental es esta: en tiempos electorales todo se tiñe de electoralismo ¿cuánto de lo que se está difundiendo de datos positivos no está en esa línea?

El funcionario, ajustándose a lo que indica el indisimulable manual para responder a cuestiones espinosas, tira la pelota fuera de la cancha, con el consabido discursillo acerca de la “recuperación” de la verdad estadística.

Así, al estilo de las confesadas recomendaciones de Jaime Durán Barba a Federico Sturzenegger, el entrevistado responde:

“La buena noticia que tenemos en la Argentina es que hemos recuperado las estadísticas públicas. Basicamente, el INDEC, después de muchos años en los cuales no teníamos una brújula de que era lo que estaba pasando en economía, en la sociedad, y ahora tenemos estadísticas que son creibles y no son disputadas prácticamente por nadie. Y eso me parece importante. Justamente el valor de la verdad tiene que ver con la credibilidad estadística”.

Previamente a la presentación del entrevistado, el presentador había hecho referencia al informe de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), que registra un aumento del 10% de la producción de vehículos en septiembre, con relación al mismo mes de 2016, que junto al incremento de exportaciones de vehículos y otros datos de la industria, como algunas inversiones realizadas y otras anunciadas significan para Castro un cambio cualitativo en el sector.

Los voceros del gobierno pueden tener razón cuando se refieren a la veracidad de las cifras del INDEC, eso es para discutir aparte, pero lo interesante es que juntamente con ese señalamiento exponen una realidad distorsionada. A esta práctica adhiere Castro, cuando sostiene que cayeron la pobreza y la inflación, en tanto aumentó el empleo.

En verdad el desempeño de la industria automotriz este año no da margen para el optimismo: hasta fin de septiembre de este año se produjeron 349.796 vehículos, casi el mismo volumen de 2016, en que la cifra fue de 347.895. En 2015 de las terminales salieron 543.467 unidades, cifra que no se alcanzaría aunque en todos los meses restantes se mantuviera el diez por ciento de crecimiento con respecto al mismo mes del año 2016. Mucho menos el volumen de 2014, que ascendió a 617.329 automotores.

Es comprensible el entusiasmo que puede provocar el repunte en algún sector en los representantes de un oficialismo que necesita soporte electoral cuando el principal motivo para lograrlo es apenas poco más que la esperanza del votante en un futuro superador. Pero pretender que la sociedad vea una cosa cuando los mismos datos en que se apoya la afirmación muestran lo contrario es como demasiado. Al punto en que ni los mismos observadores afines, como en el caso de Claría, puedan dejar de hacerlo notar.

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