La dieta nutrigenómica de la juventud

SALUD 08/10/2017 Por
La dieta basada en la nutrigenómica, te puede ayudar a alimentarte bien de joven para ser un anciano sano y vigoroso.
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La dieta basada en la nutrigenómica, te puede ayudar a alimentarte bien de joven para ser un anciano sano y vigoroso. Esa debería ser la máxima cuando te sientas diariamente ante el plato, porque el estilo de nutrición que lleves a lo largo de tus primeras décadas condicionará que se manifiesten en mayor medida unos genes u otros.

La razón no es otra que la relación que existe entre determinados alimentos y tus genes. Existen comestibles que favorecen que unos genes predominen frente a otros o en cierto periodo de tiempo. Es lo que se conoce como nutrigenómica, una disciplina que, basándose en el genoma de cada persona, atiende a la interacción de los alimentos que ingerimos con nuestro conjunto de genes.

Es decir, que aquello que comemos afecta a nuestros genes. Si a ello se suman las mutaciones genéticasque presenta cada individuo y que se derivan, entre otros aspectos, de los cambios en la dieta, entenderemos por qué somos lo que comemos.

La clave, dietas individualizadas

De ahí que la clave para envejecer sintiéndote joven sea, entre otras, comer en función de tus genes y alimentarte, en esta línea, con una dieta personalizada en lugar de seguir patrones o dietas diseñadas para un colectivo en general. En este sentido, para lograr una longevidad saludable, rechaza las “dietas para deportistas”, “dietas contra la obesidad”, “dietas anti envejecimiento”, por lo hablar de las “dietas milagro” de las revistas, ya que el estilo de alimentación más beneficioso para tu organismo, especialmente en tus años futuros, será uno personalizado.

No existe una dieta ideal, que sea beneficiosa para todas las personas por igual, pese a que en los últimos años las tendencias alimentarias nos hayan conducido hacia la homogeneización de los menús.

En la actualidad, el estilo de vida alimentario se basa, en gran medida, en estudios y encuestas a la población, pese a que, en opinión de expertos como David H. Freedman, no ofrecen resultados fiables por falta de precisión. Los encuestados mienten, no se estudian todos los aspectos que condicionan un factor, no se llevan a cabo de una manera pormenorizada, etc., así pues no arrojan resultados fiables.

Determinados alimentos interactúan con los genes.

A cada persona le benefician unos productos, en función de su mapa genético.

Por lo tanto, si al hecho de contar con un mapa genético individual, le añadimos la incerteza de los estudios que se toman como argumento para establecer patrones alimentarios, está más que justificado el cambio hacia dietas personalizadas. No se puede afirmar que existen productos beneficiosos o perjudiciales en general, para el conjunto de la población, porque ese conjunto no presenta un mapa genético homogéneo.

Diríamos que tu despensa contiene productos convenientes para algunos miembros de tu familia, al tiempo que negativos para otros. Por ejemplo, el café, una bebida demonizada en las últimas décadas, o la margarina, un producto de moda en otros tiempos, puede ayudar a un organismo, pero no a otro.

Por ello, el camino más seguro para llegar a la longevidad con buena salud es conocer de joven tu propia dotación genética, para adaptarte a ella en la dieta y convertirte en un lozano jubilado. ¿Tú ya conoces la tuya?

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