¿CUANDO Y A QUIEN LE VA A ESTALLAR LA DEUDA?

EDITORIAL 18/09/2017 Por
Algunos se van dando cuenta de que el cepo no era tan malo como quisieron que creamos. La fuga no para y el déficit sólo se puede financiar con nuevos préstamos. Hasta que todo reviente
0000157489

Isaias AbrutzkyIsaías ABRUTZKY / Especial para R24N

www.facebook.com/isanacypop

Carlos Melconian, en el corto tiempo de su gestión como Presidente del Banco Nación, logró ganarse el afecto del personal de esa institución. Tanto que cuando presentó su renuncia, los empleados lo saludaron coreando estentóreamente “Melco no se va”.

Pero se fue, se tuvo que ir.

El ex funcionario, como otros economistas afines a los lineamientos ideológicos de Cambiemos, hubiera querido ser el conductor de la economía en la administración Macri. Consiguió apenas la presidencia del Banco, casi un premio consuelo. Y debió dejar ese cargo por disidencias con el vicejefe del gabinete nacional, Mario Quintana. Es probable que mucho haya tenido que ver en esto su visión negativa del endeudamiento en que estaba incurriendo el gobierno.

Pablo Wende, en Infobae, lo explica de este modo: “Los recelos con Melconian vienen de larga data, especialmente a partir del último trimestre del año

pasado, cuando el economista salió a marcar sus diferencias con la gestión oficial. En un seminario de FIEL, por ejemplo, había advertido sobre lo peligroso de la política de endeudamiento que venía llevando adelante el Gobierno. Una forma indirecta de marcar sus diferencias con la política gradualista para reducir el déficit fiscal”.

Melconian vuelve ahora a ser mencionado en los medios por sus palabras en la convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que culmina hoy en San Carlos de Bariloche.

En su disertación, el economista,sostuvo que en el Gobierno "no hay un programa consistente y convergente" y que "esa falta de horizonte le deja 100% de responsabilidad a los resultados".

Agregó que las exportaciones están estancadas desde 2011 y el país está entrando en un déficit comercial.

"En la cuenta corriente, hoy tenemos u$s 7000 millones de déficit comercial, 11.000 millones de servicios, donde entra viajes, 7.000 millones de utilidad y dividendos, y 8.000 millones de intereses. En total más de u$s 30.000 millones de déficit".

Con semejante panorama, el experto considera que no tiene sentido que el dólar valga los mismos 17 pesos para

exportación, viajes o atesoramiento. ¿Qué apuro había para liberar el mercado? Se preguntó. Según sus números, en lo que va del macrismo la fuga de divisas alcanza a 40.000 millones de dólares.

El “cepo” fue una de las medidas más repudiadas por el sector más liberal y más interesado en su desaparición. Y su desaparición se promocionó como uno de los hechos más positivos de la administración macrista. Ahora la verdad va emergiendo de a poco.

Cuarenta mil millones de dólares se evaporaron. Y como fueron prestados, hay que pagar intereses por ellos. Un minúsculo sector de la población se los llevó fuera del país o los guardó bajo el colchón, lo mismo da. Al 8%, sobre toda la ciudadanía recaen 3.200 millones de dólares anualmente. ¿De donde sale ese dinero? De las pensiones a los discapacitados que se suprimieron, de los remedios que el PAMI les daba gratuitamente a los jubilados y que ahora se los cobran, del plan Argentina Sonríe, que fue desmantelado, entre otros beneficios que se le cancelaron a la clase menos pudiente. Por supuesto que eso es insuficiente, y el gobierno prepara un nuevo y gran ajuste.

En su último informe, el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) señala “La política económica de Cambiemos con relación a la macroeconomía

en general y a la Deuda Externa en particular, luce cada vez más incierta. La crítica proviene no sólo de economistas heterodoxos (qué iniciaron con anterioridad los alertas más severos, sin dudas), sino que también ahora desde la misma ortodoxia en la que abrevan el grueso de los funcionarios del propio gobierno”.

Quien quiera ver que vea, quien quiera oír que oiga.

Te puede interesar