Qué herramienta tienen las pymes para reducir los impuestos

ECONOMÍA 16/09/2017 Por
Las auditorías fiscales, internas y externas, con la intención de reducir los costos tributarios de las empresas se vuelven vitales. Por qué es conveniente segmentar a la empresa en seis áreas
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A diario las Pymes tienen que lidiar con los impuestos. Son tantas las obligaciones formales que tienen que cumplir y es tan grande la pesada carga fiscal que hay que soportar que la planificación fiscal tiene cada vez más importancia. Por ese motivo se hace vital realizar auditorías fiscales, internas y externas, con la intención de reducir los costos tributarios de las empresas.
Los objetivos principales de la auditoría fiscal consisten en poder demostrar que la contabilidad empresaria y sus estados contables reflejan razonablemente las contingencias tributarias, ciertas e inciertas. En el mismo sentido, ayuda a poder cuantificar en forma correcta las deudas y los créditos impositivos y previsionales existentes al cierre de cada ejercicio. Por otro lado la auditoría fiscal interna controla el cumplimiento correcto de todas las obligaciones legales y reglamentarias, impuestas por el Fisco Nacional y por los diferentes Organismos provinciales. Pero además de controlar los cumplimientos, se verifica que se estén aprovechando los diferentes beneficios que ayudan a reducir la carga tributaria de las empresas, tratando de maximizar de esta forma los beneficios totales.

La auditoría externa es una mirada más que se realiza verificando el grado de cumplimiento fiscal de una empresa. La tarea interna no tiene tiempo para planificar, está muy ocupada con las tareas diarias, a ella se le suma la mirada externa que la complementa.

Para el desarrollo de toda actividad económica, ya sea de producción, de comercialización o en las locaciones de obras y prestaciones de servicios, previamente es necesario poder determinar y planificar la viabilidad del negocio, y de esta forma definir los procesos y circuitos administrativos que tienen que cumplirse. Como resultado del análisis existen variables sobre las que se puede influir; por ejemplo, determinar los precios de venta que acepta el mercado, conocer la competencia que existe en relación con los productos o los servicios ofrecidos y llegar a cuantificar los costos totales en los que tiene que incurrir la empresa para el desarrollo de su actividad. En todo proceso económico existen diversos costos a afrontar, dentro de los cuales también se encuentran los tributos que influyen en el desarrollo de la actividad. Por ese motivo, y con el objetivo de reducir el costo fiscal, tiene mucha importancia efectuar un diagnóstico y una evaluación que sirvan para poder determinar si la empresa cumple con todas las obligaciones formales y materiales dispuestas por las distintas normas impositivas y previsionales nacionales, provinciales y municipales. Posteriormente debe verificarse que el resultado de esta evaluación tiene que estar plenamente reflejado en la contabilidad legal y de gestión de la empresa y en sus estados contables. Asimismo, siguiendo otro camino es importante comprobar si se aprovechan todos los beneficios fiscales que se encuentran vigentes, que ayudan a disminuir el costo tributario total.

Gestión y Control Tributario:

Hay cuatro estados a los que se puede llegar, en el momento de vincular la evaluación fiscal con la gestión tributaria de las empresas, con independencia del tamaño que tienen:

1. Economía Informal: Estado que se produce cuando existe una escasa gestión tributaria y simultáneamente una reducida evaluación fiscal. Gestión y controles nulos.

2. Plan inicial: Planificar un negocio o una actividad es la única etapa en la que se justifica que haya una importante evaluación fiscal en comparación con una disminuida gestión tributaria. Más planificación y menos controles.

3. Riesgo Fiscal: A este estado, en el que se encuentra la mayoría de las empresas, se llega cuando las múltiples tareas que tiene la gestión administrativa no son equivalentes con la reducida evaluación fiscal que se desarrolla. Muchas tareas y pocos controles.

4. Cumplimiento adecuado: Es un estado de equilibrio óptimo, que se logra cuando la gestión tributaria se respalda plenamente en la planificación fiscal. Es el estado ideal de la gestión tributaria.

El objetivo final de la auditoría es lograr minimizar los costos tributarios, observando el cumplimiento de las diferentes obligaciones formales y materiales que hay que tener en cuenta en cada área de la administración de la empresa, evitando caer en mayores costos generados por los incumplimientos.

Para realizar los controles debidamente, se propone la conveniencia de segmentar a la empresa en seis áreas administrativas, verificándose que se cumpla con algunas de las siguientes tareas (son sólo algunos ejemplos):

a) Tesorería: verificar que los pagos se realicen cumpliendo con la ley antievasión; realizar las retenciones, de impuestos provinciales y municipales, que correspondan a cada pago; ver cómo influye el Impuesto al Cheque en cada operación bancaria.

b) Proveedores y Cuentas a Pagar: validar los comprobantes que se reciben de los proveedores; controlar la habilitación impositiva que tiene el proveedor ante la AFIP.

c) Ventas, Facturación y Traslado: saber cuándo hay que facturar y el plazo para emitir la factura; tramitar los remitos necesarios que acompañan la entrega de los bienes; verificar que se estén cumpliendo con todas las exigencias que se requieren en los comprobantes; realizar el control fiscal de los clientes.

d) Comercio Exterior: verificar la vigencia de la inscripción en el registro de la Aduana; previamente a realizar una importación, revisar los costos tributarios que deben afrontarse; saber las opciones para destrabar los reembolsos de exportaciones; cumplir con precios de transferencia.

e) Recursos Humanos: cumplir con todas las obligaciones tributarias que deben cumplirse en el área relacionadas con la Retención del Impuesto a las Ganancias.

f) Contabilidad e Impuestos: presentar todos los regímenes de información que exige la AFIP; liquidar correctamente cada uno de los impuestos: nacionales, provinciales y municipales; conocer los plazos que hay para registrar; controlar las calificaciones de riesgo fiscal que tiene la empresa.

Las obligaciones materiales tienen que ver la correcta liquidación y el pago de los tributos, nacionales y provinciales. En cambio, las obligaciones formales son las que derivan, por ejemplo, del cumplimiento de todos los regímenes de información creados por los diferentes organismos del país; por las normas de facturación y registración de las operaciones que tienen que cumplirse, etc.

Asimismo, conviene revisar si se están aprovechando los beneficios fiscales que se encuentran vigentes y que ayudan a reducir los costos finales de la actividad desarrollada. Existen ventajas tributarias específicas de la actividad y generales que sirven para que puedan utilizar todos los contribuyentes. Algunos beneficios son económicos y otros financieros, los primeros permiten reducir el importe de los tributos y los segundos ganar tiempo postergando el pago de los mismos. Por ejemplo: para reemplazar bienes de uso se puede tomar la opción de venta y reemplazo; existen beneficios fiscales para la actividad del software y para los fabricantes de bienes de capital; opciones de reducción de anticipos y de retenciones y percepciones impositivas; pago anual del IVA agropecuario; compensación de contribuciones patronales con el Impuesto al Valor Agregado; reducción de cargas patronales para las nuevas contrataciones; provisión de incobrables; etc.

Los caminos que tiene que transitar la auditoria fiscal, previsional son de optimización tributaria y conducen a un único destino final: El Ahorro Fiscal, tan necesario en los tiempos que corren.

Fuente: Cronista

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