Cambiemos va arriba en las encuestas y Cristina sale a quemar naves

OPINIÓN 15/09/2017 Por
La novedad de las encuestas es que, a pesar de que la desaparición de Santiago Maldonado se ha convertido en una cuestión preocupante para la sociedad, este hecho no estaría impactando mayormente en la intención de voto.
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Fernando Laborda Por Fernando Laborda

Pocas horas antes del inicio de la campaña electoral para octubre, se explica que Cristina Fernández de Kirchner haya resuelto recuperar el centro de la escena aun tomando riesgos. Es que todas las encuestas conocidas hasta el momento proyectan para los comicios legislativos bonaerenses una ventaja favorable a los candidatos a senador de Cambiemos que ronda los cuatro puntos.

Paradójicamente, son los sondeos que exhibe el asesor presidencial Jaime Durán Barba los más mezquinos para el oficialismo, ya que le otorgan una diferencia de sólo dos puntos sobre el kirchnerismo. Es lógico: al consultor ecuatoriano y al propio Marcos Peña les gusta correr desde atrás. Y unas elecciones que parezcan muy definidas de antemano podrían desalentar la concurrencia a las urnas. Algo clave cuando el comando de Cambiemos apuesta al incremento del porcentaje de votantes, que en las PASO fue del 77%, en unos 500.000 o 600.000 ciudadanos, que según sus cálculos se volcarían mayoritariamente por los candidatos del oficialismo.

El dato más revelador quizás lo aporta un estudio de Synopsis Consultores. Según su encuesta, concluida el 10 de septiembre entre 1100 personas, sobre el 15,5% de votantes de Sergio Massa y Margarita Stolbizer en las primarias de agosto, el 28,4% evalúa votar en octubre a Cambiemos para que no gane Cristina Kirchner, en tanto que sólo el 6,3% analiza votar al kirchnerismo para que no triunfe el oficialismo. Entre los votantes que obtuvo Florencio Randazzo (5,9%), apenas el 10,1% evalúa votar a Cristina, mientras el 21,9% podría mudar su apoyo a Esteban Bullrich y Gladys González.

Y ayer rompió su veda periodística, al aceptar ser entrevistada por Luis Novaresio. Sus respuestas la volvieron a mostrar en actitud de victimización casi permanente y reflejaron que lució más hábil para atacar al Gobierno que para defenderse frente a las múltiples acusaciones de corrupción en su contra. A tal punto que confesó negocios incompatibles con la presidencia de la Nación, como alquilar inmuebles propios a contratistas del Estado, como Cristóbal López y Lázaro Báez.

Fernando Laborda

Fuente: La Nación 

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