El camino al desarrollo depende de una coalición que lo sostenga y un cambio con inclusión social

OPINIÓN 15/09/2017 Por
El debate que se abrió ayer en la convención anual del Instituto Argentino de Finanzas ubicó el futuro inmediato de la Argentina en la intersección de dos problemáticas: sustentabilidad política a un proyecto de cambio, y qué tan profundas deben ser las reformas para avanzar en un sendero de desarrollo
cambiemos

El debate que se abrió ayer en la convención anual del Instituto Argentino de Finanzas ubicó el futuro inmediato de la Argentina en la intersección de dos problemáticas: cómo darle sustentabilidad política a un proyecto de cambio, y qué tan profundas deben ser las reformas para avanzar en un sendero de desarrollo, entendiendo que ambas variables se pueden potenciar, pero también que pueden erosionarse mutuamente.
Ninguno de los dos consultores políticos invitados dudó de un triunfo de Cambiemos en octubre. Las encuestas hablan de una diferencia a favor en la provincia de Buenos Aires de 4%, que se puede estirar a 8% proyectando indecisos y dando por sentado que crece el nivel de votantes. Este escenario crearía un peronismo fragmentado en el Congreso (con Cristina Kirchner en bloque aparte) y dejaría debilitados a los gobernadores frente al Gobierno. Giacobbe encendió algunas luces amarillas: en primer lugar puso en duda la voluntad de Mauricio Macri de ir por un segundo mandato. Luego remarcó que Cambiemos no es una coalición con crecimiento garantizado, porque solo es la herramienta que canalizó la decisión de la sociedad de anular al kirchnerismo. En su análisis, el 2019 requerirá una converegencia nueva entre macrismo y peronismo para proyectarse con éxito a mediano plazo. Y subrayó que sin atender la pobreza y el avance del narcotráfico, ningún proyecto político tendrá viabilidad.

Los economistas José Siaba Serrate y José Luis Espert identificaron factores de decadencia de los últimos 80 años. Siaba remarcó el déficit educativo, porque hoy 74% de los hogares que están en la pobreza son aquellos en los que sus jefes de familia tenían menos de seis años de educación. También identificó un gran factor cultural: la complicidad colectiva en el engaño al Estado, representada en la evasión y la corrupción, que ha logrado muchas veces que se voten proyectos políticos con mayor tolerancia a esos fenómenos, aunque su contrapartida de déficit fiscal e inflación haya sido pagada por toda la sociedad.

Espert demanda un cambio más profundo pero duda acerca de si Macri está dispuesto a hacerlo. A su juicio debe crearse un triángulo virtuoso de un Estado que demande menos financiamiento, libre comercio real y reglas de contratación más libres, si no quiere terminar en un ciclo de rebote y caída. El voto es necesario para el cambio, pero el cambio no siempre atrae votos. Lo que falta en el medio, concluyen, es evangelizar sobre su necesidad. La receta no es A o B: hay que construirla.

Fuente: Cronista

Te puede interesar