Anticultura setentista: el debate sobre los mapuches

POLÍTICA 11/09/2017 Por
"No es sencillo responder a ciertas expresiones delictuales de las llamadas “protestas sociales” en las que incluyo la ahora novedosa y perversa cuestión de las demandas de los mal llamados, "pueblos originarios" (...)", afirma el columnista, que explica que todo este entuerto, al menos en el modo que se presenta, es otra herencia K
jones
Facundo Jones Huala.

Días pasados el “Tata” Juan Yofre contó en un programa de TV por cable sobre cierta relación que existió entre las FARC y grupos que bajo el paragua de “Mapuche”, podrían ser terroristas, guerrilleros o simplemente delincuentes, tal como prefiero llamarlos.

En los últimos años hemos generado una suerte de “anticultura” que contribuyó a lavar el significado de las palabras.

El Código Penal usa, indistintamente, las palabras “se aplicará reclusión” o se “reprimirá” al que incurra en algunos de sus tipos de delitos.

La Real Academia Española para la palabra "reprimir" tiene estas dos acepciones:

> "contener, detener o castigar, por lo general desde el poder y con el uso de violencia, actuaciones políticas o sociales", y 

> "contener, templar, moderar o refrenar".

A su vez, podríamos decir que las diferencias entre “prisión” y “reclusión” han dejado de existir ya que la segunda era un modo más riguroso de cumplimiento de una pena.

Lo que llamaría "prohibiciones libertarias" tienen como finalidad prohibir el uso de la violencia contra personas inocentes pero, a su vez, se nos presenta la cuestión de las “amenazas de los inocentes” que ocurren cuando manifestantes violentos, simples delincuentes, se cubren con mujer o niños con el fin de deslegitimizar el uso legitimo de la represión.

Tal como vemos hoy, no es sencillo responder a ciertas expresiones delictuales de las llamadas “protestas sociales” en las que incluyo la ahora novedosa y perversa cuestión de las demandas de los mal llamados, "pueblos originarios".

Sofisma manejado con maestría por la incultura “Kristinista” de matriz hegeliana, originaria de Egipto y banalizada por estas corrientes de aprendices de intelectuales que sólo ponen en evidencia frustraciones, envidias, resentimientos y, lo más grave, una enfermedad diría incurable del alma.

El Kristinismo y “La Cámpora” constituyen una expresión anarquista a la bartola y una suerte de agencia de protección privada de su bagaje sofístico que, por ahora, parecería ocupar alguna parte de La Matanza, que no es Harvard y algún otro barrio de la Provincia de Buenos Aires.

El Estado como tal, para ellos es intrínsecamente perverso; por ese motivo cuando gobernaron lo hicieron como agentes de un sistema de protección propia. Esto explica las diferentes expresiones de sus voceros que simbolizan el ataque al Estado en la persona de Mauricio Macri, al extremo que CFK se negó a trasmitir el mando según lo establece la Constitución Nacional.

Es difícil encontrar algo bueno entre los “K” porque al ser una militancia antisistema y anárquica, violenta en la expresión, su objetivo es cultivar y exponer los peores vicios de la gente.

Así hoy los terroristas de ayer se nos presentan como héroes cuando, en realidad, fueron delincuentes que causaron daños irreparables cuyas consecuencias perduran.

A los represores de ayer, tal como los llaman, lograron privarlos de derechos mínimos para satisfacer su deseo de venganza. Más de una vez, se les niega la aplicación o beneficios de normas humanitarias con fundamento en lo que llamaríamos, desde una perspectiva religiosa, haber incurrido en pecado mortal, juicio que sólo corresponde a Dios.

Sin embargo, hoy también se critica a la acción represiva de acciones groseramente ilegales, justificando la violencia ilegal en contra del poder del Estado.

Este discurso es hipócrita porque en Venezuela se justifica la violencia del Estado usada contra los reclamos de libertad, democracia y república.

En Venezuela se ha consagrado un Estado anárquico, valga el oxímoron, que como las agencias privadas que describió Robert Nozick, sólo defiende el interés de sus contribuyentes.

Este señor Facundo Jones Huala, detenido mientras se realiza su proceso de extradición, se ha declarado como “mapuche”, al igual que el testigo que perdió sus prismáticos.

No son argentinos ni chilenos, son delincuentes comunes que cuentan con cómplices que hacen el papel de idiotas útiles, amparados por la sofistica kristinista.

Tal como lo saben los lectores, soy un enamorado de la tragedia de Lady Macbeth, el mejor y más realista tratado de política jamás escrito, de donde realmente surge aquel principio que se atribuye falsamente a Nicolás Maquiavelo que el fin justifica los medios. En todo caso, enseño “Que el fin impone medios”, algo muy distinto.

Decía lady Macbeth: “¡Espíritus agitadores del pensamiento, despojadme de mi sexo, haces más espesa mi sangre, henchidme de crueldad de pies a cabeza, ahogad los remordimientos, y ni la compasión ni el escrúpulo sean parte a detenerme ni a colocarse entre el propósito y el golpe! ¡Espíritus del mal, inspiradores de todo crimen, incorpóreos, invisibles convertid en hiel la leche de mis pechos…”.

Perfecta fotografía espiritual que me pareció útil transcribir por su vigencia e imparcialidad…

Urgente 24

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