Luis Castellano, "El Complaciente"

EDITORIAL 09/09/2017 Por
Ahora todo lo que los vecinos piden, el Intendente lo concede, no importa la lógica, solo vale el posible voto. Nuestro Intendente está "de oferta"
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Un día el peronismo se dió cuenta que la derrota es posible, es real y está a la vuelta de la esquina.

La derrota significa pérdida de poder y mucho más, la derrota es posibles denuncias y amistades que se van a ir, la derrota es sinónimo de autoritarismo y arbitrariedad, de soberbia e incapacidad, de despedida de un tiempo que fue y ya no es, pero fundamentalmente de una inmejorable oportunidad de ser y sentirse mejor, útil, verdadero, honesto, auténtico y veraz.

¿Cómo revertir y cambiar el rumbo?, diciendo sí, tienen razón, nos equivocamos, la pifiamos?.

¿Hay que decir todo que sí?, ¿hay que conceder todo?, ¿hay que bajarse los pantalones por un voto?, la respuesta es NO. 

Hay que Gobernar en forma genuina y buscando lo mejor para la ciudad sin importar si me van a votar o no.

La gente, el ciudadano, el votante ya no come vidrio, no se deja encandilar por espejitos de colores, sabe cuándo un candidato es genuino y cuando no, cuando se está prostituyendo por un voto y cuando hace las cosas por convicción. 

Cuando estas de "oferta" por desesperación, tarde o temprano te "fundis" y lo más grave, dejas cuentas pendientes que pagan quienes vienen por detrás con las mejores intenciones, al menos hasta que la realidad les indique que deben recurrir a "sus ofertas" para conseguir lo que otros no pudieron, y así sucesivamente.

Quizá este sea el destino de una política devaluada producto de un electorado también devaluado.

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