DISCURSOS E "INVERSIÓN DE ROLES"

Los que apostaron por acaparar el "voto castigo" y los que "ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio"
596b3700834b7

Ayer se produjo el cierre de campaña de todos los candidatos que disputarán las elecciones PASO el próximo domingo.

En realidad, a nivel nacional, puesto que en provincias como en municipios la cosa cambia un poco, la disputa va a estar centrada entre las tres principales fuerzas políticas del país; es decir, por un lado el actual oficialismo, de la mano de “Cambiemos”, y por el otro, las dos primeras alternativas opositoras: “Unidad Ciudadana”, liderada por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner; y “1País”, comandada por Sergio Massa.

Como suele suceder con las elecciones de medio término, donde solo están en disputa cargos legislativos, la campaña del oficialismo y los actos de cierre de la misma estuvieron a cargo de los líderes indiscutidos de esa fuerza, que, sin embargo, no son quienes se encuentran dentro de la listas de candidatos. Por el contrario, las alternativas de la oposición fueron comandadas por aquellos que serán los principales competidores en la contienda electoral.

La anterior referencia configura una característica inamovible, que se viene repitiendo desde hace muchos años en nuestro país, salvo por aquellas “candidaturas testimoniales” que se pudieron ver durante la administración kirchnerista, y que, si bien no violaron ninguna ley o disposición al respecto, sí fueron un artilugio utilizado por el régimen “Nac & Pop” para arrastrar por “portación de nombre” a un electorado que se sentía cautivo de la dádiva estatal instaurada a través del sistema de subsidios, con demasiado olor a “clientelismo político” y “caudillismo”.

En cambio, lo que si puede verse como novedad es el hecho de la “inversión de roles”, principalmente en lo que hace al discurso implementado por estas tres grandes fuerzas, si se tiene en cuenta lo que sucedía hasta hace poco menos de dos años.

Mientras que el ahora oficialismo centró su proclama en la continuidad del cambio producido desde la asunción de Mauricio Macri a la primera magistratura de la Nación, haciendo incapie en los avances logrados en el muy corto lapso de tiempo en que la esta administración viene dirigiendo los destinos del país, reconociendo que se cometieron errores y que, en muchas oportunidades, se debió corregir el rumbo de decisiones tomadas con apuro y sin el suficiente estudio que las mismas merecían; las opciones de la oposición jugaron sus cartas de manera diferente. “Unidad Ciudadana”, a través de la ex presidenta de “todos y de todas”, bajó el tono de su discurso autoritario e irrespetuoso, cuando no chabacano, que tanto gustaba de utilizar, para concentrarlo en hacer un minuciosos detalle de todos lo ítems en los que, según su siempre distorsionada forma de ver la realidad, el gobierno había dado marcha atrás con los “grandes” logros de su gestión, endilgándole a “Cambiemos” la suba de precios, el desequilibrio fiscal, el aumento de la desocupación, los ahora confiables índices del Indec, ósea, en una palabra, en está oportunidad pudo ver la “paja en el ojo ajeno”, pero nunca la “viga en el propio”. En tanto, Sergio Massa, se contentó con hacer una línea divisoria bien marcada, en la que, oh casualidad, la opción que él lidera queda justo en el medio de las otras dos, pero olvidándose por completo que fue un consecuente sostenedor del kirchnerismo cristinista, tanto así que ocupó la Jefatura de Gabinete durante la primera parte del mandato inaugurado en el año 2008, como así también se comportó como un eventual aliado de la administración de Mauricio Macri, en sus inicios, en aras de obtener agua para su “propio molino”. Y tanto es así la postura de Massa, que su eslogan de cierre reza : “Ni Macri, ni Cristina....,Argentina”. Es que el líder de “1País” apuntó a los siempre indecisos, que van a resolver su voto ya dentro del “cuarto oscuro”, para captar a aquellos que habiendo sufrido un deterioro en su situación económica y social, con respecto a la que llevaban hasta diciembre de 2015, no están dispuestos, bajo ningún concepto en otorgarle su respaldo al régimen kirchnerista del “relato único”, pero sí necesitan mostrarse molestos con la administración actual de la Nación.

Así las cosas, a mi entender, la posición tomada por Sergio Massa es la más peligrosa de todas, ya que evidencia, indudablemente, un intento de aprovechamiento sobre el descontento de amplios sectores de la sociedad argentina, pero sin una clara propuesta del país que según él es posible alcanzar. Sin embargo, sí sabe transmitirles a sus posibles votantes cuáles son las falencias que hay de un lado y del otro de la “grieta”. En una palabra, su visión es la de aquél que puede identificar claramente los problemas pero no del que da las soluciones, al menos de una manera concreta y posible.

Y decía que es peligrosa esta posición, ya que se inclina por debilitar a sus contrincantes, lo que en sí no representa una situación novedosa ni delicada, pero si a esta postura la asumimos desde la necesidad que tiene “Cambiemos”, en cuanto a ver ratificada su línea de acción con el respaldo del voto mayoritario de la ciudadanía, la resta que puede resultar de los sufragios que consiga Massa y sus compañeros de lista, siempre va ir en detrimento de quienes hoy intentan volver a poner en marcha al país, y nunca en menoscabo de la acción del kirchnerismo más reaccionario que fue quien permitió que Argentina llegara a un fondo tan peligroso como el que pudieron vislumbrar los habitantes en 2015, y que le dijeron un “no” rotundo a ese modelo de país que iba en “caída libre”.

Siempre, lamentablemente, existen personajes que, aún sin quererlo, son funcionales a quienes han demostrado incapacidad, ignorancia, autoritarismo, pedantería, falta de respeto, avasallamiento institucional y todos los males que pueden atacar a un arco político que se muestra demasiado volátil y voluble, y que, por esa misma razón, es presa fácil de los oportunistas que siempre están agazapados esperando el momento justo para dar la estocada que los vuelva a convertir en los “amos y señores” de los destinos de la ciudadanía.

Pero, si se quiere, y para finalizar con este análisis, lo más notorio, en cuánto a esa “inversión de roles” que mencioné al comienzo, se ve en la actitud tomada por “Unidad Ciudadana”, en el sentido de que ahora sí hacen referencia a pobreza, indigencia, inseguridad, inflación, y hasta corrupción !!!, como si estos puntos no hubieran sido los más angustiantes y preocupantes a lo largo de los últimos años de su propia administración del país, y aquellos que hicieron que el electorado les pusiera, a finales de 2015, el freno para evitar la debacle que se avecinaba. Ahora si pueden ver todo eso. Antes, para ellos, no existía nada más que bienestar y felicidad por doquier. Sinceramente, están tratando de “estúpidos” a los votantes si realmente creen que el ciudadano argentino se va a volver a tragar semejante “sapo”.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

Te puede interesar