Cristina en el reino del revés

OPINIÓN 06/08/2017 Por
Hace campaña sin recursos del Estado y casi sin dejarse ver, pero va adelante. El Gobierno espera ganar sobre el final.
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El tonito de Cristina casi no dejaba respirar a los diez primeros candidatos de su lista de diputados, reunidos en el Instituto Patria. Ustedes no hablan. ¿Me entienden? Escuchan. Y no se pelean con Clarín ni con los jueces. Nosotros nos peleamos solamente con Macri. ¿Está claro?Fue a fines de junio. El día después de que Fernanda Vallejos, primera en la lista, debutara en la campaña defendiendo a Amado Boudou calificándolo de perseguido político, y dijera que la corrupción K era una historia de los medios.

Tan tajante fue la bajada de línea que dirigiéndose a Mónica Macha, candidata en séptimo lugar y esposa de Martín Sabatella, Cristina en su estilo inconfundible buscó ser didáctica: Escuchame Mónica, ¿sabés por qué tu marido no está en la lista? Porque se la pasa hablando pelotudeces peleándose con Clarín.

Entre los asistentes estaba Daniel Scioli, quinto candidato, ex vicepresidente, dos veces ex gobernador y ex candidato a presidente con 48,6 % de votos en el ballotage, un tipo tan obediente que hasta acá casi nadie ha tenido el privilegio de escuchar su voz. Cristina resultó suficientemente explícita.

La primera y mejor ejecutora de la campaña ausente es la propia Cristina. Su aparición más lograda fue una foto con estudiantes secundarios, comiendo pasta frola en su departamento de Recoleta. Todo recurso es utilizado para sacarle el cuerpo al argumento obvio del Gobierno: agitar el fantasma del retorno de la ex Presidenta contra el telón de fondo de su arraigado y mayoritario rechazo social.

Con notable autodisciplina Ella enfundó su verba inflamada, cambió su apariencia, se peleó solamente con Macri y le habló a los que “no están bien”. Maquilló su búsqueda de recuperación de poder político -que también será engrosamiento de su blindaje judicial- con el discurso de considerar esta elección apenas una oportunidad ideal para avisarle al Gobierno que no va por buen camino. La reina guerrera transformada en una tierna samaritana. Una actuación notable. Una más. Público masivo no le falta.

Su multitud incondicional de dirigentes y militantes aceptó la nueva pauta estratégica sin una queja. No es ése un universo donde las decisiones superiores se pongan en debate.

La disciplina de los ejecutores resulta notable. Hay una legión de candidatos privados de la palabra por propia voluntad. Los pocos que pueden hablar -Jorge Taiana, Daniel Filmus, Fernando Espinoza, Carlos Heller- respetan rigurosamente el libreto establecido. Escapan de los temas incómodos, como la defensa vergonzosa de Julio De Vido, los casos de corrupción que avanzan en la Justicia involucrando a la familia Kirchner, o la hipótesis de que está elección sea el primer paso para el retorno de Cristina al poder. Confrontación sólo con Macri, el oído y el corazón puestos en los desposeídos y en los que están peor que antes. Como si fuesen paracaidistas angelicales desprovistos de todo pasado. Casi son capaces de conmover a los distraídos.

Cristina en el reino del revés

María Eugenia Vidal y sus primeros candidatos, Esteban Bullrich para senador y Graciela Ocaña para diputada, el martes pasado de campaña en Merlo, al oeste del Gran Buenos Aires. Foto DYN

El error sería tomarse esto a la chacota. Por el contrario, es algo muy serio. Con respetuoso pedido de dispensa a María Elena Walsh, está claro que el reino del revés en el que se sumergió Cristina le permite asegurar todos y cada uno de los votos que el Frente para la Victoria tuvo en la elección bonaerense de hace dos años. Puede alcanzarle para ganar.

La cáscara de apariencia inofensiva contiene una sustancia de alto poder corrosivo. Como bien definió el sociólogo Eduardo Fidanza en el diario La Nación, esta “Cristina herbívora” que trata de ocultar sus lados oscuros y los de su tropa, “hinca el discurso en el reparto injusto de los bienes”. No existe mayor profundidad política que ésa. Y el politólogo Andrés Malamud, entrevistado en TN, sostuvo que la ex Presidenta, con gran eficacia, “les habla a los que están peor que antes y ya no tienen la esperanza de volver a estar mejor”.

Es una campaña basada en las necesidades mientras el Gobierno se apoya en los deseos: ordenar y revivir la economía, terminar con la corrupción, hacer un país mejor. Extraña situación en la que el oficialismo trabaja sobre las aspiraciones y la principal oposición sobre los hechos concretos, o al menos un recorte interesado de ellos. También eso es el reino del revés.

Hoy, cuando la elección en la Provincia asoma muy pareja, conligera ventaja para Cristina y un 15% de indecisos que resolverán qué hacer a lo largo de esta semana final hacia las PASO, es útil un poco de apoyo estadístico. En 2015 el Frente para la Victoria consiguió el 40,4% en las primarias para gobernador: 21,2% Aníbal Fernández, 19,2% Julián Domínguez. Con Aníbal candidato se hundieron: 35,2% en la elección de verdad, contra casi 39,5% de María Eugenia Vidal, que había sacado 29,4% en las PASO. En la presidencial Scioli le ganó las tres votaciones bonaerenses a Macri. Por 39,5% a 29,0% en las PASO, 37,1% a 32,9% en la primera vuelta y 51,1% a 48,9% en el ballotage.

Cristina en el reino del revés

La ex Presidenta esta semana, durante un acto de Unidad Ciudadana en Malvinas Argentinas, días atrás. Foto DYN / Prensa UNIDAD CIUDADANA.

Cristina pelea hoy por igualar el peor de esos resultados: 35,2% para gobernador. Cambiemos, por no caerse del 32,9% en la primera vuelta presidencial. Los dos están para atrás. Pero son los que van adelante. Y hay otro factor que está al revés que hace dos años. Por primera vez Cristina tiene que hacer campaña sin los recursos del Estado, que supo usar con abundancia obscena. Y el oficialismo -Macri y Vidal- deben buscar votos defendiendo lo que hicieron más que criticando lo que hicieron otros. A los dos les está costando un montón.

Mirada desde la orilla del Gobierno, la campaña de Cristina no es tan espléndida como parece. Dicen que con su ausencia y las de sus candidatos, con su falta de recursos y su baja presencia en el territorio, porque la mayoría de los intendentes peronistas hacen campaña para sí mismos, lo que está consiguiendo es asegurarsela misma intención de voto que tenía hace seis meses. Sin crecer y dentro de un ecosistema inundado a diario por malas noticias judiciales. Aunque admiten, así y todo, que está en condiciones de ganarles las PASO.

El comando de campaña de la Casa Rosada que lidera Marcos Peña evalúa que Cambiemos está llegando a la elección en condiciones de contexto “extremadamente mejores” que hace dos años. Dicen que en 2015 tenían en la Provincia una candidata poco conocida (Vidal) y una coalición política embrionaria y nunca puesta a prueba. Y que ahora en cambio gobiernan el país y la Provincia -además de la Ciudad-, cuentan con las figuras más fuertes ante la opinión pública como Vidal y Elisa Carrió y tienen 69 intendentes que están en condiciones de ganar la votación en sus municipios.

Contra la opinión generalizada, y también la de muchos funcionarios y candidatos propios que lucen algo apichonados, según el Gobierno las buenas noticias que al fin empezó a dar la economía van a tener un impacto electoral positivo.

No se refieren sólo al crecimiento del 3,3% en mayo, la suba más importante en más de un año y medio. Ni al aumento del 4,2% en el consumo de carne durante el segundo trimestre. Ni a que en los primeros cinco meses del año, según el INDEC, los salarios crecieron 12%, ganándole por 1,5% a la inflación. O a que la construcción haya pegado un salto del 17% en el último mes. Hablan, sobre todo, del reparto casi directo de dinero entre los sectores más necesitados.

A través de los préstamos Argenta para jubilados y pensionados, más la extensión a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo que Macri decidió en julio por decreto ante la resistencia del peronismo a aprobarlo en el Senado, el Gobierno asegura haber entregado en el último mes un total de 520 millones de pesos que van enteros al consumo. Para dar una dimensión de esa cifra, marcan que la facturación diaria de todos los supermercados es de 900 millones.

“Cristina, Massa y el peronismo le están hablando al país de marzo y abril” asegura Peña. Su tesis es que lo peor de la penuria económica ya pasó y eso lo empieza a registrar la gente antes de que se refleje en las estadísticas -que naturalmente trabajan sobre el tiempo pasado- y en el discurso opositor.

Cristina en el reino del revés

Los precandidatos al Senado, Esteban Bullrich y Gladys Gonzalez, durante una jornada nacional de timbreo de Cambiemos, hablando con vecinos de Lomas de Zamora. Foto TELAM / Prensa Cambiemos.

Por cierto, aquella negativa a apoyar la extensión del plan Argenta había provocado un cortocircuito duro entre Miguel Pichetto y los senadores del bloque peronista/kirchnerista que comanda. La mirada electoralista le regaló a Macri la posibilidad de sacar ese beneficio por decreto y dejó al peronismo oponiéndose a una medida que beneficia a los que “no están bien” como dice Cristina.

Pichetto estalló de furia. Quizás haya sido de los primeros en comprender un fenómeno bien definido por el politólogo Malamud: Macri podrá haberse quedado con los votos del radicalismo, pero en su modo de concebir y defender el poder es muy peronista.

Los que soñaban con verlo irse antes colgado de un helicóptero se quedaron sin cliente.

Fuente: Clarín 

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