Sin rastros de sospecha estadística, la discusión ahora pasará por la meta

POLÍTICA 12/07/2017 Por
El dato más relevante del nuevo índice presentado ayer por el Indec no fue el resultado, sino la ausencia de cuestionamientos a su elaboración
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Acostumbrados a ejercer con naturalidad la sospecha estadística, la puesta en marcha de un indicador de envergadura genera tranquilidad sobre la recuperación de una herramienta clave para el análisis económico.

Jorge Todesca, el titular del Indec, precisó que el IPC nacional presentado ayer contiene 320.000 precios, una diferencia sustancial contra los 90.000 que se utilizan para procesar el IPC correspondiente a la Capital Federal y el GBA. Ese salto mejora la representatividad de los promedios obtenidos, aunque recordó que todavía hay un factor metodológico que aún debe ser mejorado: la encuesta de gasto en hogares, sobre la que se genera la ponderación que se le adjudica a cada rubros en el promedio total. La base actual es de 2004 y el Indec ya tiene planes para hacer un nuevo relevamiento el año entrante.

En líneas generales, el 1,2% exhibido ayer transmite la idea de que el proceso desinflacionario se estabilizó en junio, aunque el propio gobierno ya descuenta que en julio habrá un rebote, disparado por la suba de 7% en los combustibles. El BCRA consideró que en ese contexto es razonable mantener intacta la tasa de referencia, ya que en caso de necesidad cuenta con la posibilidad de elevar el retorno de las Lebac a través del mercado secundario.

El cumplimiento de la meta, una vez más, quedó plasmado como un objetivo teórico pero no real. En los meses que falta el IPC debería dar una variación de 0,7% para llegar al 17% prometido. El laudo por el salario mínimo y la oferta a los docentes bonaerenses ya advertían que el piso iba a ser más alto.

Sin embargo, el 21,9% anual de la inflación GBA no deja de ser un gran avance frente al 39% promedio de la Ciudad y el dato Indec con el que cerró el 2016. La brecha entre el resultado obtenido y el deseado está asociada en parte al gradualismo tarifario, y en parte a la creencia oficial de que la inflación se combate con política monetaria, un postulado que muchos cuestionan.

Es cierto que la sociedad no diferencia entre nivel de precios y aceleración de precios. Pero se puede trabajar para contener los primeros con algún instrumento más que con el simple incremento de la tasa de interés.

Fuente: Cronista

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