Para reducir la pobreza, al crecimiento hay que agregarle políticas focalizadas

NACIONALES 09/07/2017
Se requieren políticas que favorezcan la inclusión laboral de jóvenes y mujeres con personas a cargo y también con reformas que promuevan la formalidad laboral y la productividad.

Con un nivel de pobreza por encima del 30%, unas 13,2 millones de personas en el país, el valor más elevado corresponde a Cuyo (35,7 %) seguido del NEA (33,0 %) y del NOA (31,6 %). En el Gran Buenos Aires la tasa de pobreza es de 29,6 % y en la Patagonia de 23,7%. En función de estos datos un trabajo del Ieral estima que en un escenario de crecimiento moderado (2,5% anual), la pobreza llegaría a 26,8 % en 2019.
En caso de un ritmo de crecimiento algo mayor (3,5 % anual), los logros sociales serían más significativos, podría descender a 25,4 % en 2019. Se alcanzarían avances más contundentes con políticas que favorezcan la inclusión laboral de jóvenes y mujeres con personas a cargo y también con reformas que promuevan la formalidad laboral y la productividad.
También, según el documento, ayudaría un mayor dinamismo en las economías regionales versus el conurbano bonaerense podría potenciar esos logros y deparar una baja más pronunciada de los indicadores de pobreza.
El informe del economista Gerardo García Oro focaliza la situación del Gran Córdoba ya que la tasa de pobreza (40,5%) se encuentra muy por encima de la estimación difundida para el Gran Rosario (26,7%), de Río Cuarto (29,2%) y también superior a la estimada para el conjunto de Partidos del Gran Buenos Aires (34,6%). Entiende que tiene que ver con cambios metodológicos.
El economista indica que abordar el desafío de alcanzar “pobreza cero” requiere no sólo de un contexto de crecimiento económico, recuperación del empleo y preservación de las retribuciones reales, sino además un compromiso por contrarrestar los fundamentos que componen el núcleo duro y estructural de la pobreza, de carácter multidimensional.
Entiende que sí podría imaginarse que un contexto económico propicio pueda permitir rescatar a unas 2,1 millones de personas de la pobreza, y en la medida en que esta tendencia cíclica se acompañe con otro tipo de iniciativas socio-laborales debidamente focalizadas, podría además garantizarse sobre los sostenedores de estos hogares una mayor previsibilidad y continuidad en el tiempo de sus retribuciones laborales, suprimiendo la fragilidad que caracteriza a sus ingresos ante reversiones del ciclo económico que acaban conduciendo a estos hogares hacia la pobreza.
Entiende que para lograr resultados más auspiciosos debiera complementarse el efecto del ciclo económico con estrategias que apunten a la inclusión laboral de poblaciones vulnerables (como por ejemplo la población juvenil y mujeres con dependientes a su cargo en entornos vulnerables), además de reformas en los estatutos laborales que promuevan instancias de formalización laboral y productividad, además de un más equilibrado desarrollo de las diferentes cadenas de valor productivas características de cada región.
En particular, actualmente en Argentina casi 8 millones de personas se desempeñan en puestos de baja calidad y retribución, y en muchos de estos casos los ingresos laborales se caracterizan por una importante fragilidad e inestabilidad ante cambios del ciclo económico. Estos casos se asocian directamente a hogares en situación de pobreza.
En igual sentido, el contexto económico actual presenta un margen lo suficientemente amplio como para imaginar que la estrategia de recuperación del empleo que acompañe al ciclo económico pueda fundamentarse en el desarrollo productivo del interior del país.
Esta circunstancia sería auspiciosa desde la perspectiva del desarrollo regional en términos productivos, pero también sociales. En particular, las regiones del NOA, NEA y Cuyo son las que presentan mayores tasas de pobreza en la comparación nacional, pese a que el costo de vida en estas regiones es inferior al de las regiones Patagónicas, Gran Buenos Aires y Pampeana.
Frente a esto, si se lograra que los nuevos empleos generados producto de la recuperación económica se focalizaran en las regiones más postergadas podrían esperarse reducciones en la pobreza aún más importantes.

Fuente: Alfil Diario

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