Banqueros en campaña: fuerte respaldo, mezclado con críticas a Macri

POLÍTICA 09/07/2017
Jorge Brito y Enrique Cristofani, la banca nacional y la extranjera, salieron el mismo día a defender en forma contundente al Gobierno. Pero entre los empresarios también hay cuestionamientos a la política económica

Difícil coordinarlo mejor si se hubieran puesto de acuerdo. El jueves al mediodía hubo dos señales de una contundencia inusual por parte del establishment a favor del Gobierno. A las 12 en punto, en otro día de fuerte escalada del dólar, fue la entidad que preside Jorge Brito la que consiguió detener un proceso que podía tornarse peligroso por la velocidad que estaba adquiriendo. Fueron USD 60 millones puestos todos juntos que consiguieron el objetivo de despabilar la oferta de dólares que esperaba agazapada.

Detrás salieron varios bancos extranjeros y un poco más tarde el agro, aprovechando un tipo de cambio que se disparó más de 6% en menos de dos semanas, exactamente desde que Cristina Kirchner anunció su candidatura.

En la movida del Macro muchos percibieron además la mano de Ezequiel Carballo, socio histórico de Brito y reconocido como uno de los financistas más hábiles de las últimas décadas. Se trató de una jugada fuerte que vino acompañada de un mensaje: son los empresarios los que tienen que salir el pecho en momentos de turbulencia, especialmente en el mercado cambiario.
Casi en el epílogo de la semana terminó sucediendo lo que en las mesas de dinero de los bancos se venía hablando hace varias jornadas: a más de $ 17 y con tasas del 26% anual en pesos, no había mucha vuelta que darle empezar a vender divisas y pasarse nuevamente a Lebac. Pero alguien tenía que tirar la primera piedra. Y el Macro tiene claramente ese poder de fuego, sobre todo luego de los USD 700 millones que consiguió hace un mes en el exterior a través de la emisión de nuevas acciones.

La palabra de moda para describir la evolución del tipo de cambio fue "overshooting": es decir que se trató de una suba demasiado exagerada para luego volver a niveles más razonables. Por eso, desde el ministerio de Finanzas a cargo de Luis "Toto" Caputo advertían que "el desafio no es ponerle un techo al dólar, sino evitar que vuelva a bajar".
Prácticamente a la misma hora que el propio sector privado le ponía un freno a la escalada del dólar, se conocieron las declaraciones de Enrique Cristofani, el número uno del banco Santander Río desde hace más de veinte años. "Hay candidatos que representan la inversión y otros que no", expresó el banquero en un encuentro con periodistas de toda la región. Se trata además de un ejecutivo de máxima confianza de Ana Botín, la poderosa líder del banco español.

De esta forma, los máximos referentes de la banca argentina salieron a marcar la cancha y a establecer sus preferencias. También es una cuestión de negocios. El Macro está en la pulseada final para la compra de Banco Patagonia (una operación de más de USD 1.000 millones) y los españoles se quedaron con el negocio minorista de Citibank a fines del año pasado. Una reversión del rumbo económico resultaría un duro golpe para semejantes apuestas.

Para el establishment vernáculo la elección legislativa es a todo o nada. Se trata del momento, razonan, en que el país deberá darle una señal al mundo sobre la necesidad de dejar definitivamente atrás políticas populistas para seguir el camino de regreso a una economía de mercado.

Por eso también hay fuertes cuestionamientos a la manera en que Mauricio Macri decidió encarar la campaña electoral. Muchos cuestionan la polarización que el propio Gobierno plantea con Cristina Kirchner. Entienden que lo único que se logra es terminar agrandando las chances de la ex presidenta. Claro que al mismo tiempo se reconoce que la mayoría alentaba un acuerdo con Sergio Massa para la última elección presidencial como única opción para derrotar al kirchnerismo. El resultado ya es conocido.

Pero aún así se trata de una estrategia que conlleva sus riesgos. Un posible triunfo de Cristina en la provincia la pondría a tiro de una candidatura presidencial para el 2019. Y más allá de las chances de ganar, otros dos años sobrevolaría el fantasma de un regreso al pasado que hoy pocos empresarios propician. Este escenario sin dudas dificultaría la llegada de nuevas inversiones y por ende también retrasaría la reactivación.

Porque el Gobierno se juega mucho en los comicios es que al mismo tiempo desde el establishment cuestionan la política económica. La suba de las naftas lidera el rosario de críticas. ¿Era realmente necesario aumentaron 7% los combustibles faltando tan poco para las PASO? El aumento no sólo le pega al índice de inflación de julio y por ende al bolsillo. Esta suba impacta más en los costos empresarios que incluso la suba del dólar.

Pero en Casa Rosada defienden la decisión del ministro de Energía, Juan José Aranguren. No sólo se trata de dar una señal a uno de los sectores que ya comenzó a invertir, como el energético, sino que además habrá un efecto positivo en la recaudación ya que casi un 60% del precio de los combustibles son hoy impuestos de los más variados.

Y en relación al tipo de cambio, todo el mundo coincide en que estaba atrasado. Pero el rápido movimiento alcista puso nervioso a muchos hombres de negocios. Una turbulencia esta vez generada por motivos locales, en medio de la suba de tasas en Estados Unidos y a pocas semanas de las elecciones primarias no es precisamente un escenario ideal para tomar decisiones. Sin embargo, será cuestión de acostumbrarse: por lo menos hasta las elecciones de octubre la volatilidad de la divisa y la incertidumbre serán la norma en un contexto económico que está lejos de ser el mejor para enfrentar las urnas.

Fuente: Infobae

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