Dólar: una buena noticia y por qué hay que esperar mucha volatilidad

ECONOMÍA 08/07/2017 Por
El tipo de cambio nominal viajó desde 16 pesos a $ 17,30 por dólar en poco más de una semana, para luego ceder a niveles de $ 17. El movimiento no fue dramático pero sí rápido y sorpresivo
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Podríamos buscar muchas explicaciones de lo que pasó. Algunos las encuentran por el lado político, la candidatura de Cristina Kirchner y la proximidad de las elecciones de mitad de mandato.
Otros advierten que el peso es parte de una clase de activos más amplia, las monedas emergentes, y que nos debemos mover en sintonía con ese grupo. La fortaleza global del dólar es la contracara de la debilidad de las monedas emergentes. El rublo y la lira turca se han depreciado recientemente.

En cualquier caso, el movimiento ocurrió y esto nos coloca en mejor situación que la que enfrentábamos hace poco más de un mes. Una suba moderada del tipo de cambio da un poco más de oxígeno a la competitividad de los exportadores y no debería tener un impacto material en la evolución de la inflación. Bienvenido sea el tipo de cambio flexible. Así debe funcionar. Es un amortiguador que suaviza los shocks internos o externos y que da señales de precio permitiendo que los ajustes macroeconómicos y financieros puedan hacerse más fácilmente.

No es casual el subrayado de suba moderada del tipo de cambio. Durante estos días de "adrenalina", se escucharon muchas voces pidiendo una intervención del Banco Central de la República Argentina, de la Tesorería Nacional o de la banca pública. El argumento es que la devaluación no ayuda a la desinflación de precios y que afecta a las expectativas, sobre todo entrando en el período de elecciones. El contraargumento del Banco Central es que el tipo de cambio flexible es la mejor defensa para todas las complicaciones que puedan surgir en el mercado cambiario y que la tasa de interés es la principal herramienta que tiene que utilizar para cumplir su objetivo primordial de bajar la inflación.

Ambos contendientes tienen razón, y la clave está definir qué es una suba moderada del tipo de cambio nominal. Probablemente sea una tal que no genere mayores presiones inflacionarias. Durante esta semana, tanto BCRA como Hacienda y la banca pública "decidieron" que todavía estamos en zona de suba moderada y se mantuvieron al costado del camino. El sector privado, de la mano de cerealeras y bancos, hizo cuentas y llegó a la conclusión de que con un dólar en $ 17,30 y la tasa de interés casi en 26% no tenía mucho sentido correr en contra del peso. En mi opinión, tenemos por delante un período de mucha volatilidad del dólar porque se conjugan diversos factores:

- Por un lado, los fundamentos económicos del país siguen apuntando a un déficit fiscal relativamente alto y las necesidades de financiamiento van a generar una tendencia a un peso fuerte. Asimismo, la política monetaria contractiva del BCRA para contener la inflación también genera ingreso de fondos desde el exterior y sostiene la demanda de pesos al incentivarla con tasas de interés relativamente altas.

- Por otro, la incertidumbre política a medida que se acercan las elecciones primarias y luego las elecciones generales provocarán ruidos y tentarán a los más conservadores a buscar coberturas a través de la dolarización.

-Tercero, lo que ocurra con las monedas emergentes va a depender de manera clave de los avances (o no) que pueda lograr el presidente Donald Trump en los Estados Unidos con su política fiscal, con su impacto en inflación y tasas de interés.

- Finalmente, por la pulseada que acabo de presentar entre el BCRA y el mercado. A esta altura ya debe quedar claro que no podemos subestimar la persistencia de la inflación y lo difícil que ha resultado domarla. La autoridad monetaria tiene una bala de plata para usar en caso de que el tipo de cambio suba más de lo razonable porque su adhesión a un sistema de tipo de cambio flexible no lo inhabilita de intervenir frente a valores extremos. Ya lo ha hecho. Pero no está claro cuál es ese número mágico que gatilla la intervención del BCRA. Los privados estarán monitoreando de cerca ese punto de entrada. Es evidente que esto se transforma en otro factor de volatilidad.

En resumen, nuestro pronóstico de dólar para fin de año es de 18 pesos. El mismo que teníamos hace un mes. Pero no esperamos que el recorrido entre hoy y el 30 de diciembre sea lineal.

Fuente: Infobae

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