Lo viejo y lo nuevo vs. la marcha económica: ¿Habrá diálogo de sordos?

POLÍTICA 07/07/2017 Por
Mientras CFK se resiste a acusar recibo por su gestión, el Gobierno quiere que la campaña legislativa se debata entre "el pasado y el futuro" y esquivar así la discusión del presente económico que, por ahora, arroja pocos resultados para mostrar
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"Quiero que sigamos cosechando lo que sembramos. Quiero leer industria argentina en muchos productos más. Cada vez que me pregunto de dónde sacamos tanta fuerza, miro a un argentino o una argentina a los ojos y lo entiendo todo. Es la fuerza del amor, es la fuerza de un país, de un pueblo, es la fuerza de 40 millones de almas y corazones, es toda esa fuerza junta".

Así arrancó el primer spot de campaña que anticipó, casi en simultáneo con su lanzamiento formal, la candidatura de Cristina Kirchner a senadora por Buenos Aires. Ese brevísimo párrafo fue suficiente para vislumbrar la apuesta a la emoción con la que la ex presidenta se propone dar la batalla electoral, pero también cuál será el argumento central que intentará imponer en la campaña legislativa para confrontar con el gobierno de Mauricio Macri.

La economía y su largo tendal de heridos (de ayer, de hoy y de siempre), mal que le pese al oficialismo, amenaza con convertirse en protagonista casi excluyente. Y mientras Cambiemos se aferra a su estrategia de azuzar al electorado con los fantasmas del pasado y el riesgo del regreso del populismo encarnado en el "cuco CFK", la oposición en pleno, desde la ex Presidenta hasta Sergio Massa, pasando por Florencio Randazzo, ya eligieron como eje discursivo indiscutido de la campaña la pobre performance económica en la era M. ¿Tiene alguna chance el Gobierno de escaparle a ese debate como planeó originalmente? Con la mejora del bolsillo todavía en veremos, podría decirse que ninguna. Más aún, sus esfuerzos por desactivar la discusión económica, coinciden los analistas, podrían jugarle en contra.

"Empieza la campaña y se supone que el Gobierno va a tener algo para mostrar. Si la inflación sigue como está y no hay noticias para dar, la cosas están en el límite de lo tolerable. Si está entre 1 y 1,5, hay un empate. Y si se va para arriba, el Gobierno pierde. Y así con todas las variables económicas", sostiene el sociólogo Marcos Novaro. Y agrega: "Toda la oposición estará enfocada en temas económicos, con sus matices. Pero si el Gobierno sale a la defensiva, va muerto. Puede pasar que se resista y después tenga que salir tarde, y eso sería un error".

El analista político Hugo Haime coincide: "Lo nuevo y lo viejo van a estar, pero el tema de la elección es la actual situación económica. Y el Gobierno no podrá escaparle. Va a ser el discurso de Cristina, el de Massa y el de Randazzo... el de toda la oposición. Cambiemos no tiene cómo zafar de eso", refuerza.

Es que la elección de octubre, PASO de agosto mediante, y sobre todo la contienda en el siempre áspero y complicado territorio bonaerense, no será precisamente un "paseo" como evaluaban algunos en el Gobierno hace pocos meses, en un exceso de optimismo que -a la luz de los primeras encuestas- empieza a desvanecerse. En efecto; los pocos sondeos que se conocen hasta ahora reflejan un empate técnico entre Cambiemos y Cristina. Y la agenda de la campaña deberá ajustarse -se sienta cómodo o no el Gobierno en ese terreno- a la realidad que, tarde o temprano, terminará por imponerse. Amén de los deseos formateados en el "laboratorio electoral" que dirige el siempre polémico Jaime Durán Barba. Porque si bien el Gobierno aspiraba a llegar a las elecciones legislativas con una economía más vigorosa -hay sectores que evidencian cierta recuperación-, no es mucho lo que puede mostrar todavía: el consumo sigue planchado y el temor a la pérdida del empleo es una preocupación creciente entre los argentinos.

Experiencias de comicios anteriores ratifican esta máxima: la economía siempre termina por imponerse. Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, quien en estos días dio a conocer una encuesta que puso los pelos de punta al Gobierno y en la que Cristina encabeza las preferencias en Provincia con 28%, seguida de Esteban Bullrich con 27%, y muy cerquita Massa con 24, lo explica así: "La cuestión económica siempre pesa en las elecciones de medio término. Alfonsín las ganó con su plan Austral y cuando éste fracasó, perdió. A Menem le pasó lo mismo con la convertibilidad: triunfó cuando lo puso en marcha y perdió con su debacle", dice.

La corrupción kirchnerista, el otro eje donde Cambiemos espera apoyar su discurso de campaña, es sin duda el talón de Aquiles de Cristina, floja de papeles en esas lides. Aunque para el voto del conurbano profundo no será un argumento de peso. "El Gobierno trabaja con la idea de impedir el retorno del kirchnerismo y utiliza para ello la imagen de corrupción del gobierno anterior", señala Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. Y en esa estrategia es donde talla fuerte la figura de Graciela Ocaña, primer candidata a diputada por Cambiemos, ex ministra de Salud de Cristina (2007- 2009) y conocedora como pocas de los chanchullos kirchneristas, además de impulsora de varias causas que tienen a ex funcionarios K contra las cuerdas.

El problema -interviene Fornoni- es que en este plano el Gobierno tampoco tiene muchos resultados para exhibir: "Si hubiera ex funcionarios kirchneristas de peso detenidos, otra sería la historia y para el Gobierno sería más fácil comunicarlo. Pero por ahora no hay avances acá tampoco".

Es que más allá del ruido en tribunales de algunas causas que involucran a dirigentes kirchneristas importantes, ninguno está hoy tras las rejas. La excepción podría ser el ex superpoderoso ministro de Planificación Julio De Vido, a quien esta semana el fiscal Carlos Stornelli imputó por fraude con los fondos de Río Turbio y pidió su desafuero y arresto.

¿Escenario polarizado?

Mientras tanto, Sergio Massa y Margarita Stolbizer (primer y segundo candidatos a senadores por 1País) se preparan para salir a la cancha con la idea de evitar la polarización. "Evitar la grieta y tomar la ancha avenida del medio es una estrategia sensata e inteligente. La cuestión es que el voto es una combinación de pasión y razón, y CFK es quien más pasiones genera, a favor y en contra. El punto fuerte de la estrategia de 1País es también su punto débil, ya que no será fácil imponer la estrategia desapasionada", evalúa Fraga.

Haime afirma: "El Gobierno se equivocó al buscar polarizar con Cristina y hacerla crecer. Todos los meses crece unos puntitos- señala-. Puede recuperar gente del conurbano que siente que antes vivía mejor. No es descabellado pensar que saque un 35%".

Lo cierto es que por ahora y de cara a las PASO, la polarización no se ve. Habrá que ver si el escenario cambia cerca de octubre, pero hoy las voluntades están repartidas. "Polarizar es riesgoso -dice Fornoni- Terminan nacionalizando una elección que sería Macri-Cristina cuando la realidad es que la imagen de María Eugenia Vidal en la Provincia es mejor que la del Presidente". Florencio Randazzo, el cuarto competidor hasta hoy rezagado en las encuestas, aún busca definir su perfil de candidato opositor: se diferencia de la corrupción K, critica al Gobierno y se apoya en su gestión en Transporte para captar voluntades.

Así las cosas, con Cristina negándose a hablar del pasado, el Gobierno intentando esquivar el presente económico y Massa y Randazzo disparando para ambos lados, la campaña podría convertirse en un diálogo de sordos. Y en ese marco sobrevuela la duda que irá creciendo a medida se acerque octubre: si habrá o no debate y, sobre todo, si lo habrá entre los candidatos de la Provincia. "Si hay debate en la Ciudad, que es probable, el hecho de que no lo haya en la Provincia va a ser más visible en detrimento de los candidatos que no lo promuevan", dice Novaro. Y allí, Cambiemos, que siempre se identificó como promotor de los debates entre candidatos, "no debería resistirse". ¿Y Cristina? "Puede que nos sorprenda -dice Novaro-. Ella es capaz de hacer cosas sorprendentes en campaña. Es muy buena en la discusión, si bien un debate de los candidatos con ella sería un debate contra ella. Pero no hay que descartar que la presión exista y que encuentre alguna fórmula", dice.

Para Fraga, es difícil que haya debate entre los candidatos a senador, "aunque en política nunca se sabe".

La batalla recién comienza.

Fuente: Cronista

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