Alerta global: la Argentina no es inmune a la amenaza terrorista

POLÍTICA 16/06/2017 Por
La ola de atentados en Europa por parte de ISIS encendió las alarmas del Gobierno. Según los expertos, el país no está exento de la posibilidad de un ataque porque el terrorismo se convirtió en un problema mundial
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La sucesión imparable de atentados terroristas en Europa por parte de fanáticos y sanguinarios miembros del Estado Islámico (ISIS), sumado a las visitas programadas para este año de varios líderes políticos mundiales a la Casa Rosada, encendieron las alarmas en el Gobierno y revivieron la polémica sobre la posibilidad de que existan células yihadistas dormidas en el país.

Esa preocupación oficial quedó clara cuando, en medio de un alerta global, el Gobierno anunció medidas de seguridad extremas por la reciente visita de la canciller alemana Angela Merkel, operativo que incluyó el despliegue de fuerzas federales, servicios antiexplosivos, perros y francotiradores.

La propia ministra de Seguridad Patricia Bullrich fue quien reveló la inquietud que hay en Balcarce 50 por eventuales ataques terroristas, como sucede en todo el mundo.

Pero eso no es todo. En los últimos días, según publicó el diario La Nación, hubo advertencias de países aliados sobre el ingreso al territorio nacional de "once lobos solitarios", es decir, individuos que adhieren al fundamentalismo islámico y viven en el seno de las comunidades hasta que actúan de manera violenta con el objetivo de generar un pánico masivo.

También Infobae dio cuenta del alerta que se disparó desde la oficina de inteligencia, tras el ingreso a Neuquén, a principios de junio, de un anarquista chileno especialista en bombas, que coincidió con la estadía del encargado de Negocios de la embajada de los Estados Unidos, Tom Clooney.

Ya en mayo pasado, el comportamiento extraño de un ciudadano libanés que intentaba participar del coro en la Catedral durante el Tedeum del 25 de mayo, y finalmente fue detenido, avivó todos los fantasmas.

En un episodio confuso, el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, aseguró en septiembre del año pasado, en una entrevista, que habían detectado en el país una célula vinculada al terrorismo integrada por argentinos que se habían formado en ISIS y que habían estado en zonas calientes del conflicto, en Siria o el norte de Irak. Pero ante el impacto de sus declaraciones, el funcionario desmintió pocas horas después la información en un comunicado oficial.

Más allá de las idas y vueltas, The Guardian, de Londres, informó hace poco más de un año que habían muerto cerca de 30 argentinos integrantes de ISIS.

Teniendo en cuenta que la Argentina ya sufrió dos atentados terroristas -el de la embajada de Israel, en marzo de 1992, y el de la AMIA, en julio de 1994-, ¿es posible que el país vuelva a ser blanco de ataques sorpresa, como ocurrió en Francia, Inglaterra o Alemania, en los últimos meses?

Algo es claro: ISIS se convirtió en un problema mundial, que va más allá de la intrincada problemática de Medio Oriente. Y ya advirtió sobre sus intenciones de realizar nuevos atentados en distintos países. Según Roberto García Moritán, ex vicecanciller y actual representante permanente de Argentina ante las Naciones Unidas (ONU), cerca de 30.000 yihadistas extranjeros se unieron al integrismo islámico, en su mayoría provenientes de Europa y distintas regiones asiáticas y, en menor escala, también de América Latina.

Así las cosas, ¿la Argentina podría estar en la mira de ISIS? Que Buenos Aires sea la cuna del Papa, ¿aumenta el peligro? ¿Existen células dormidas en el país?

Todos los analistas en política internacional consultados por 3Días fueron terminantes: la Argentina no está exenta de una amenaza yihadista.

"El terrorismo es una nueva amenaza (ya no tan nueva) y un fenómeno global. Ningún país puede sentirse totalmente inmune a un atentado terrorista", afirma el analista y diplomático de carrera Gustavo Martínez Pandiani.

En la misma línea se expresa García Moritán. "Las acciones terroristas fundamentalistas de los últimos años muestran que no existen limitaciones geográficas para que se produzcan esos ataques criminales deliberados. Hoy no habría ningún país que pueda estar librado de este flagelo. En ese marco, la Argentina debe tomar los recaudos de seguridad pertinentes, en particular al haber sido ya víctima de dos ataques criminales terroristas", dice García Moritán.

Fanatismo local

El experto cree que, de ser cierta la información del diario británico The Guardian, "es evidente que habría alguna organización local o regional que los haya agrupado. Además, de acuerdo al diario El País, un grupo denominado Al Andalus, integrado por un argentino identificado como Rodríguez, habría actuado como agencia para reclutar yihadistas latinoamericanos".

En la Argentina, el dirigente islámico Yussuf Khalil se hizo tristemente célebre cuando el fallecido fiscal Alberto Nisman lo incluyó como partícipe en su denuncia de encubrimiento de Irán en el atentado a la AMIA, junto a la presidenta Cristina Kirchner y al canciller Héctor Timerman, entre otros. En especial, por su conversaciones telefónicas con el ex piquetero K Luis D’Elía. La gran duda es si existen en la comunidad islámica argentina grupos que reivindican el terrorismo y si eso podría alentar el reclutamiento por parte de ISIS.

Según Gracía Moritán, "la comunidad musulmana en la Argentina ha contribuido a lo largo de los años a lo mejor del país, aunque pueda existir hipotéticamente algún terrorista islámico como lo anunciaba la prensa internacional". Con todo, destaca que los musulmanes en el mundo representan casi 1500 millones de personas y el fundamentalismo sunita como chiita representa una mínima expresión nada representativa de esa importante confesión.

Martínez Pandiani recuerda que Burzaco confirmó al final que no se ha detectado la presencia de miembros de ISIS en la Argentina. "No obstante, dada la peculiar estructura del ISIS y el acostumbrado desarrollo de células aisladas o "lobos solitarios", son muy importantes las tareas de investigación y prevención que todos los Estados llevan normalmente adelante en sus territorios y sus fronteras", remarca.

Según el diplomático, "la clave radica en poner un ojo muy atento en la Triple Frontera y, en particular, el intercambio permanente de información e inteligencia con Brasil y Paraguay".

El ex vicecanciller Moritán coincide con la advertencia. "La Triple Frontera es habitualmente señalada como una zona en la que podrían haber actuado o se encuentran vivas vinculaciones con el terrorismo islámico. Se atribuye a dicha zona la financiación de actividades vinculadas con el terrorismo a través de la llamada ‘hawala latinoamericana’".

En el Gobierno también pusieron el foco en las localidades fronterizas de Corrientes, La Quiaca, Aguas Blancas y Salvador Mazza. Y en las Iglesias. Es que algunos reportes de inteligencia sostienen que serían el blanco perfecto para golpear al Papa.

"Que una personalidad como Francisco sea argentino es una hipótesis adicional que no se debería descartar, en particular, atento a la agresividad de los sectores fundamentalistas islámicos con el cristianismo en Medio Oriente", dice Moritán.

Martínez Pandiani, en cambio, no ve en eso un elemento de riesgo. "El Papa es un líder mundial y su representatividad excede ampliamente su nacionalidad", explica.

Política exterior

Cuando el 18 de julio de 1994, la sede de la mutual judía AMIA voló por el aire y dejó 85 muertos y 300 heridos, algunos funcionarios del gobierno de Carlos Menem intentaron explicar el atentado con un polémico argumento: la Argentina había vuelto al mundo y, por ende, volvíamos a estar en la línea de fuego, dijeron.

Tras los 12 años de kirchnerismo, que se caracterizó por ser un gobierno de fronteras cerradas que nunca asumió una posición clara y firme contra el terrorismo internacional, el presidente Mauricio Macri inició una etapa en la política exterior de reinserción del país en el escenario global y en la recomposición de las relaciones con los Estados Unidos, la Unión Europea y China. Por caso, el 6 de julio viajará a Estrasburgo, Francia, para hablar ante parlamentarios de la Unión Europea, con el objetivo de acelerar el acuerdo entre ese bloque regional y el Mercosur. Y el 7 y 8 de julio estará en Hamburgo para participar de la cumbre del G20.

Pero los diplomáticos consultados niegan que esa apertura pueda influir en una amenaza terrorista, como sostenía el menemismo y, ahora, el actual gobierno. (Ver aparte).

"No hay nada en la política exterior argentina que pueda dar lugar a acciones terroristas islámicas deliberadas. De producirse hipotéticamente algún hecho criminal, estaría más en consonancia con el propósito que persigue el yihadismo de generar un caos nihilista de alcance global", sostiene García Moritán.

Lo mismo piensa Martínez Pandiani. "La Argentina ya sufrió dos atentados importantes en el pasado. En mi opinión, el hecho de haber ‘regresado al mundo’ no implica un riesgo adicional; es en rigor un paso ineludible para formar parte de las redes de prevención y cooperación para combatir este dramático fenómeno".

En esa línea, el Gobierno acaba de cerrar varios acuerdos con los Estados Unidos, para reforzar la vigilancia de varios puntos críticos de la frontera nacional y compartir la base de datos de ese país sobre las personas más buscadas en el mundo por terrorismo.

Visitas de los líderes mundiales

Uno de los motivos por los que en el Gobierno encendieron las alertas en medio de la ola global de atentados es la serie de visitas programadas al país de los principales líderes europeos. Este año, el desfile se inició cuando Mauricio Macri recibió a su par italiano Sergio Mattarella. Siguieron las reuniones con la canciller alemana Angela Merkel, el 7 de junio, y con el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, el martes pasado. Macri visitó a fines de abril a Donald Trump en Washington, y al primer ministro japonés Shinzo Abe y el presidente chino Xi Jinping en su gira por Asia. El mandatario ya había recibido en 2016 al primer ministro de Canadá. Justin Trudeau, y al entonces presidente francés Francois Hollande.

Eso no es todo. Este año, Alemania preside el Grupo de los 20 y la cumbre de ese grupo de países centrales y emergentes se hará el 7 y 8 de julio en Hamburgo. Pero en 2018, la reunión será en BuenosAires.

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