El Evatest al dólar dio un atraso en 18 meses

ECONOMÍA 13/06/2017
El atraso cambiario ya se comió al menos la mitad de la baja ganada en los costos durante 2016, según surge de comparar la devaluación de 2015 con la actual paridad menos la erosión inflacionaria

Los distintos institutos económicos centraron su análisis en el atraso acumulado por el tipo de cambio real que, según el último informe del CENE (Centro de Estudios de la Nueva Economía) de la UB, asciende al 28,1% desde la devaluación de diciembre de 2015, mientras que para el centro de estudios de la Unión Industrial (UIA) este año se habrá perdido al menos la mitad de la baja ganada en los costos en 2016. Indica que en 2016 la devaluación promedió el 60%, que con el 6% que se movió hasta ahora permite proyectar un 10% en el año.

“El deterioro cambiario sigue alentando el ingreso de importaciones y castiga a las exportaciones argentinas. De hecho, en el 1er cuatrimestre se observa una fuerte corriente de compras externas de textiles (30%), calzado (25%) y automóviles (72%)." 

Con el derrumbe de las exportaciones de minerales metalíferos (44,2%), productos farmacéuticos (37,4%) y preparados de frutas y hortalizas (11,8%), en comparación con igual periodo del año anterior como contracara, de acuerdo con el análisis de Víctor Beker, director del CENE.

"El atraso cambiario mantiene estables los precios de los bienes comercializables. Ello se refleja en las variaciones del Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor, que creció sólo 3,5% en el primer trimestre de 2017 y 17,4% en el último año. Sin embargo, los bienes comercializables tienen bajo peso en la canasta de consumo promedio, como refleja la composición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), había explicado Víctor Beker, director del CENE, para quien, en el 1er. trimestre, el IPC subiera casi el doble que su homólogo mayorista. Por lo tanto, relativizó la eficacia del atraso cambiario como instrumento antiinflacionario", reportó.

La UB calcula el atraso cambiario tomando la evolución de la paridad hasta el presente, a la que agrega la inflación en Estados Unidos, medida por el índice de precios al productor; finalmente, se divide por la evolución del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires para el rubro servicios.

Mientras la inflación estadounidense mide la pérdida de poder adquisitivo del dólar, la inflación local de los servicios aproxima la pérdida de valor del peso en términos de los bienes no comercializables, diferencia.

La difusión del Índice de Precios al Consumidor de mayo, que dio 1,3% (aunque en Ciudad de Buenos Aires dio 1,8%), acercó un poco la factibilidad de cumplimiento de la pauta antiinflacionaria que aplica el Banco Central, e inclusive llevó a economistas como Miguel Bein a entusiasmarse con el encarrilamiento de la tasa de crecimiento de los precios hacia el 15%.

Sin embargo, una mirada retrospectiva de la marcha de la inflación señala que se devoró la devaluación de casi el 40% que comenzó con el recambio de gobierno, mientras que el atraso cambiario hasta marzo llegaba al 27,1%.

Sería como si la devaluación iniciada por Alfonso Prat-Gay hubiera llevado el valor de la divisa de $9,75 a $10, de acuerdo con la explicación ensayada por el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la UB en su último informe.

La evolución de los costos internos mermó la competitividad cambiaria del arranque. Según una proyección del estudio de Ricardo Arriazu, el costo laboral unitario en dólares quedará para el sector industrial cuando termine este año a un nivel sólo 2% inferior al registrado en 2015, ya que estimaron que el índice habrá crecido 25% en promedio este año respecto del año pasado.

En 2016, los salarios aumentaron a partir de mayo, entonces la suba salarial pegó en los costos en la 2da mitad del año, pero la devaluación incidió todo el año. “El año pasado se hizo un ajuste del costo laboral, que una parte se revirtió en 2017", dijo Fernando Marengo, socio de la consultora.

El costo laboral en dólares por unidad de producto es el cálculo de la masa salarial en dólares (salario por la masa salarial dividido por el tipo de cambio) sobre la producción. Se trata de uno de los factores que le resta competitividad externa al sector, acentuado por el atraso del tipo de cambio.

Arriazu consideró que en 2016 los salarios crecieron 33%, por debajo de la inflación, y estimó que este año se elevarán un 25%. "Un componente es que los ajustes salariales no siguen la productividad y el otro es la evolución de los salarios en pesos contra un tipo de cambio estabilizado", dijo Marengo.

También que la producción industrial no crece al mismo ritmo que los salarios y el empleo (la actividad acumuló una caída del 2,4% en el 1er cuatrimestre, según el INdEC).

A una semana de haber asumido, y con una creciente preocupación por la pérdida de competitividad, la nueva conducción de la Unión Industrial Argentina ya le pidió una audiencia al presidente Mauricio Macri. Lo comunicó ayer el flamante titular de la central industrial, Miguel Acevedo, en la primera reunión de comité ejecutivo. Si bien el objetivo del encuentro es presentar a la nueva conducción, los industriales aprovecharán la oportunidad para insistir en la necesidad de mejorar la competitividad de la industria y defender a los sectores sensibles que hoy, ante la caída del consumo interno y la competencia de las importaciones, se ven más afectados.

Urgente 24

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