Reino Unido elige este jueves quién negociará el ‘Brexit’ con la UE

INTERNACIONALES 08/06/2017
La primera ministra Theresa May reitera su disposición a levantarse de la mesa de negociación con los 27, antes que firmar un mal divorcio

La campaña electoral, sacudida en su recta final por el terrorismo, ha esquivado el debate del Brexit. Pero los británicos deciden este jueves en las urnas cómo quieren que sea su ruptura con la UE. El ganador acudirá dentro de 11 días a Bruselas a iniciar unas negociaciones. Los dos grandes partidos difieren en su disposición a levantarse de la mesa sin acuerdo, algo que May reitera que haría antes que firmar un mal divorcio. Su programa insiste en un Brexit duro, pero gana margen al dejar por el camino alguna línea roja.

Fue hace menos de dos meses, pero mucho ha llovido en Reino Unido desde que el pasado 18 de abril Theresa May anunciara el adelanto de las elecciones para fortalecer su posición negociadora en el Brexit. “Cada voto por el Partido Conservador me hará más fuerte cuando negocie en nombre de Reino Unido”, dijo.

Aunque no lo ha sido de la campaña, el Brexit fue desde el principio el gran tema de estas elecciones. Quien gane hoy tendrá que acudir el 19 de junio a Bruselas a iniciar unas negociaciones que dominarán, al menos, los dos primeros años de su mandato. El 63% de los británicos, según una encuesta realizada a mediados de abril, considera que el Brexit es el asunto más importante al que se enfrenta Reino Unido en los próximos meses. Sin embargo, antes incluso de que el terrorismo desviara la campaña, los dos grandes partidos tenían razones de peso para eludir un debate en profundidad.

Los conservadores han querido reducir el debate del Brexit a una cuestión de liderazgo: ¿Quién quiere que negocie en Bruselas, Theresa May o Jeremy Corbyn? Salirse de ese carril encerraba el peligro de enfrentarse a cuestiones concretas que luego atarán las manos del Gobierno en la negociación.

A los laboristas tampoco les convenía forzar a May. El Brexit nunca ha sido un territorio cómodo para un partido que sufre por contentar, a la vez, a los burgueses londinenses que votaron por la permanencia y los trabajadores del norte que votaron por salir. El 34% de los británicos, según la citada encuesta, cree que los conservadores son mejores para gestionar el Brexit, y solo el 9% confía más en los laboristas. En enero de este año, el 42% de los ciudadanos dijo no estar seguro de cuál es la postura del partido en este asunto. Es comprensible que el laborismo optara por centrar su batalla en los servicios públicos.

Solo los liberal-demócratas y el UKIP trataron de centrar el debate en el Brexit. Pero ninguno ha logrado marcar la agenda de unas elecciones que todo indica que depararán un regreso al bipartidismo.

John Curtice, catedrático de política de la Universidad de Starthclyde, señala que “la campaña no ha cambiado el equilibrio de opinión acerca del Brexit, pero sí cómo se reparten unos y otros votantes en los diferentes partidos”. “Los dos partidos se han polarizado, a nivel de simpatizantes, respecto a este tema. Quienes optaron por el Brexit tienden cada vez más a votar conservador y quienes votaron por la permanencia tienden al laborismo. Eso puede ser relevante a la hora de comprender en nombre de quién va a negociar el Gobierno”.

17 escaños de mayoría real

Los dos programas electorales sitúan el Brexit en lo alto de las prioridades. Pero no entran en detalles. El del Partido Conservador insiste en que prefiere salir de la negociación sin acuerdo que con uno malo, pero no aclara qué entiende por un acuerdo inaceptable. Lo interesante está en las cosas que no menciona y que, por consiguiente, han dejado de ser líneas rojas. No se habla , por ejemplo, del fin de la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia. Tampoco se dice cuánto duraría el periodo transitorio y, por tanto, no se pone fecha límite al final de la libre circulación de personas.

El programa laborista descarta salir de las negociaciones sin acuerdo y pone el énfasis en “retener los beneficios del mercado común”. Defiende que “la libertad de circulación de personas terminará al abandonar la UE”, algo difícilmente compatible con la permanencia en el mercado único.

May cuenta hasta hoy con una mayoría real de 17 escaños, lo que la convierte en rehén de una treintena de diputados radicales que llevan años aprovechando las frágiles mayorías tories para marcar la agenda de la política británica. Las mayorías que le dan hoy los sondeos serían suficientes para neutralizar de un plumazo la influencia de ese grupo de radicales en el proceso de ruptura. ¿Favorecería eso un Brexit suave?

“Theresa May ha dejado claro desde el día uno cuál es su postura sobre el Brexit”, opina Patrick Dunleavy, profesor de Ciencias Políticas de la London School of Economics. “Defiende un Brexit duro. Hasta el final ha pedido el voto por ella porque es la única fuerte para negociar en Bruselas. Por todo ello creo que, hoy por hoy, hay un 50% de probabilidades de que no se alcance un acuerdo. Y eso tendría un impacto enorme para este país”.

“La noción de que una mayoría más amplia fortalecerá su mano negociadora es una patraña”, concluye Anand Menon, catedrático de Política Europea en el King’s College londinense. “Yo diría lo contrario. La UE tiende a ser comprensiva con los líderes nacionales en apuros domésticos. Si tienes poco apoyo en casa podrás argumentar que no tienes margen para concesiones. Un mayoría más amplia te hace más débil porque Europa sabrá que tienes espacio para ceder”.

Terrorismo y derechos humanos

Las declaraciones de Theresa May el martes por la noche, en las que aseguró que está dispuesta a cambiar la legislación de derechos humanos para combatir el terrorismo, marcaron el inicio de la última jornada de campaña. Acorralada por las críticas a sus recortes en la policía durante su etapa al frente de Interior, May contraatacó defendiendo la necesidad de “hacer más para restringir la libertad y los movimientos de sospechosos de terrorismo”. “Si nuestras leyes de derechos humanos nos lo impiden”, advirtió, “cambiaremos las leyes para poder hacerlo”. Laboristas y liberal demócratas criticaron ayer sus palabras en una jornada rica en ataques personales. Al final del día, la primera ministra volvió al tema con el que empezó la campaña, reclamando una mayoría amplia para negociar con más fuerza en Europa.

Fuente: El País

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