La historia del niño con "ojos de plástico" que sueña con ser Messi

NOTICIAS DE INTERES 06/06/2017
El contraste es notorio. Impacta. Cuando dos rasgos casi incompatibles coinciden genera asombro. Llama la atención tanto para bien como para mal. A Abushe, en su tierra, llegaron a considerarlo un "monstruo", lo apodaron "ojos de plástico". Su piel negra y ojos celestes relucientes no pasaron desapercibidos para nadie.

El contraste es notorio. Impacta. Cuando dos rasgos casi incompatibles coinciden genera asombro. Llama la atención tanto para bien como para mal. A Abushe, en su tierra, llegaron a considerarlo un "monstruo", lo apodaron "ojos de plástico". Su piel negra y ojos celestes relucientes no pasaron desapercibidos para nadie.

Abushe vive en Jinka, una ciudad al sur de Etiopía, en la África Occidental. Tiene 8 años y desde que nació maravilló a todos por el color de sus ojos. Sin embargo, ese celeste encandilante esconde una rara enfermedad llamada síndrome de Waardenburg.

Se estima que cada 42 mil personas, una nace con Waardenburg. Se trata de un trastorno genético infrecuente, caracterizado por distintos grados de sordera, pequeños defectos en las estructuras resultantes de la cresta neural y alteraciones de la pigmentación. Los síntomas varían de un paciente a otro, pero en algunos casos los ojos se vuelven pálidos, de diferentes colores o brillantes.

Hasta el momento, no hay una cura o un tratamiento efectivo para la enfermedad. Cuando nació, sus padres pensaron que el chico era ciego, pero con el paso del tiempo entendieron que su vista era normal. Al tratarse de una familia pobre, sin dinero para costear los gastos de un médico, terminaron aceptando la condición. La consideraron un "don de Dios".

Sin embargo, para Abushe no implicó ningún don. Más bien, un martirio. Desde su nacimiento hasta hoy, con 8 años, debe soportar la mirada inquisitiva de sus pares, que lo observan como alguien diferente y se burlan de él.

El chico vive con su abuela en una choza rudimentaria. Una noche, un incendio acechó su hogar humilde. El fuego provocó varias heridas en su cuerpo, pero él, fanático del fútbol, se molestó solo por salvar su pelota. Para llevar a cabo su sueño: convertirse en una estrella del deporte cuando crezca.

Cuando no estudia, Abushe disfruta de jugar al fútbol con sus compañeros. En una entrevista concedida a un medio local, el niño contó que, cuando puede, le encanta ver partidos de las principales ligas, sobre todo del Barcelona y de su ídolo Lionel Messi. "Messi es como yo. No es como los demás", dijo.

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