UNA CRISIS IMAGINADA Y OTRA MÁS REAL QUE SE APROXIMA

EDITORIAL 19/05/2017 Por
En la medida en que las elecciones se definen hoy más por realidades creadas e impuestas externamente que por un análisis documentado y desapasionado de la realidad, las fuerzas políticas en pugna extreman los recursos a su disposición en busca de convencer al electorado
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ISAIAS  Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Como parte de la estrategia para evitar el drenaje de confianza que se produce a partir de los números de la economía, retorna el argumento de la pesada herencia, con una sentencia que apenas, incluso entre quienes tienen sus mentes cautivas por los medios, se hace creíble aprovechando el contexto: “de haber seguido el kirchnerismo en el poder, hoy estaríamos como Venezuela”.

Curiosamente, la predicción contrafáctica puede contener un viso de verdad: si industriales y comerciantes de artículos de primera necesidad se complotan para derribar un gobierno, tienen a su disposición un arma muy contundente: el desabastecimiento. Y se puede asumir que la hubieran empleado de haber sucedido una derrota de Macri en las urnas. No sería la primera vez que los dueños del dinero recurrieran a medidas extremas para proteger sus intereses, o, mejor dicho, lo que creen son sus intereses, porque durante los doce años transcurridos de 2003 a 2015, a todos ellos les fue muy bien. Claro que a pesar de la bonanza que experimentaron durante el período, querían más, y una continuidad K en la administración hubiera topado con un límite: el hambre, con el que no iría a transar un ejecutivo que no fuera neoliberal.

Tal vez la mano de hierro de Guillermo Moreno fue lo que pudo mantener las estanterías rebosantes de mercaderías, para que una población con capacidad adquisitiva no tuviera problemas en llevar a sus hogares los alimentos y otros insumos de primera necesidad. Pero no bastó para asegurar que los poderes fácticos no volvieran a intentar maniobras de ese tipo.

De hecho, los sucesos que siguieron a la Resolución 125 mostraron que ellos no se detienen fácilmente: los mismos que hoy se agravian porque un piquete les ocasiona una demora de una hora en su trayecto fueron capaces de bloquear todas las rutas del país por muchos, muchos días. Al desabastecimiento lo provocaron también durante la primera y segunda presidencia de Perón, lo que obligó a éste a promover leyes para evitar esas distorsiones del mercado intencionalmente provocadas. Cierto es que tales medidas apuntaron principalmente a almaceneros y otros pequeños comerciantes, que muy poca responsabilidad tenían en el problema.

Fuera de esa posibilidad, es impensable la ocurrencia de una crisis. De hecho, es el sector externo el que las origina, y con una deuda que había sido reducida y compromisos de pagos perfectamente asumibles –más allá del conflicto con los buitres- el horizonte se presentaba más que tranquilo.

Indudablemente ahora sí el sector externo está comprometido, con un endeudamiento salvaje en divisas, sin precedentes, destinado en su mayor parte a facilitar la fuga de capitales, sin que el país tenga capacidad de repago, a estar por los flojos números que exhibe la balanza comercial. Y también endeudamiento interno, con Lebacs emitidos por montos cercanos al dinero circulante.

A pesar de que cualquier persona medianamente informada puede constatar lo señalado, la magia mediática y el temor provocan el fenómeno de la percepción de una situación diametralmente opuesta. El exceso de endeudamiento ya preocupa a economistas de todo el arco político, mientras los pocos que apoyan las políticas oficialistas se abstienen de analizar cuándo, cómo y cuánto habrá saldos exportables suficientes como para afrontar las obligaciones que se están tomando. Por eso, la mejor carta del oficialismo es azuzar el antiperonismo, algo que le permitiría confiar en un piso de alrededor del 30% de votos favorables en las próximas elecciones, en caso de polarización extrema. Pero ya es sabido que el voto es elusivo, y aunque en el área de Economía la reactivación anunciada para el segundo trimestre del año pasado se promete ahora para el cuatro trimestre del actual -un dato capaz de desalentar a muchos ciudadanos que aún conservan esperanzas en que aparezca la luz al final del túnel- restan definir importantes variables, como los reacomodamientos en la oposición y candidaturas. Por otro lado, el macrismo puede sacar ventajas de trivialidades tales como la vida sentimental de Scioli, de acusaciones públicas o del devenir de causas judiciales. Sin embargo tampoco tiene todos los flancos cubiertos en temas de corrupción: algunas noticias y hechos provenientes del exterior están logrando perforar el blindaje con el que los medios protegen al oficialismo.

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