Los precios siguen lejos de alinearse a un sendero descendente

ECONOMÍA 16/02/2017
Los diferentes índices de inflación mostraron en enero una notable dispersión y tendencias diversas

Una vez más, el Banco Central de la República Argentina debió postergar la decisión de política monetaria de bajar la tasa de interés de referencia del 24,75% anual, determinada para las operaciones de absorción y oferta de dinero a las entidades bancarias, aunque dada la abundancia de liquidez pudo reducir la renta que ofrece por las Lebac a menos de 23% al año y aún así retirar de la plaza unos 10.000 millones.

Sin duda, esos movimientos se justificaron en las señales que emitieron los índices de inflación, no sólo del Indec, sino también de los departamentos de estadística de Gobiernos provinciales, como la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, San Luis, porque dieron cuenta de un generalizado repunte, en algunos casos moderados, en otros acentuados, respecto de lo que mostraron en diciembre, en ambos casos respecto del mes previo.

Ya había anticipado en este espacio el costo que en términos de actividad está pagando el Gobierno nacional con la elección de una política gradualista, no sólo para reducir el déficit fiscal a parámetros acordes con el promedio del resto del planeta; sino también para desarmar el amplio set de precios regulados, porque cada vez que los toca afecta las expectativas, y con ello afecta las decisiones de gasto de muchos hogares.

Pero ahora, al completar el Indec la difusión de sus tres índices de inflación correspondiente a enero: el referente principal de Precios al Consumidor que midió 1,3%; el de Precios al Por Mayor aumentó 1,5%  y el Costo de Construcción saltó 2,4%, se pudo advertir una enorme brecha en las variaciones, no sólo entre esos índices generales, sino dentro de sus propias estructuras, y mucho más en el efecto comparado; las cuales se potencian en los casos de los cotejos de esos indicadores con los niveles de doce meses atrás, que conspiran contra la planificación del gasto de los hogares en función de los ingresos esperados.

Se podrá argumentar que la población en general no mira el interior de los índices de precios, y por tanto, la dispersión observada no debiera afectar las expectativas y objetivos firmes que tienen los técnicos del Banco Central de la República Argentina de cumplir con la meta del corriente año que se fijaron en un tope de 17% y un piso posible de 12 por ciento.

El mercado es más fuerte que la lectura de cualquier índice

Pero no se podrá negar que todos los precios que toman tanto el Indec, como las direcciones de estadística provinciales, surgen del mercado, esto es de los fijan los oferentes de bienes y servicios públicos y privados, y que pagan o rechazan los consumidores y que a la postre determinan el sendero de la economía real.

Así surge un estadio de incertidumbre sobre cuál es el mejor referente para negociar aumentos de salarios en las convenciones paritarias, las cuales empezaron en gremios emblemáticos como el de los docentes y bancarios, pero que en los próximos meses se generalizará, en un contexto de aumentos pautados de las tarifas de los servicios públicos que pese a estar enormemente atrasados, no sólo respecto de los costos, sino también en comparación con los que rigen fuera el área de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, son severamente cuestionados; al que se sumarán de los efectos estacionales como el de los artículos y servicios escolares, y de la ropa, entre otros.

De ahí que pese a estar frente a un escenario internacional de generalizada apreciación del valor de las monedas respecto del dólar, que llevó que el tipo de cambio apenas se elevara un 5% en un año, casi un millón de argentinos, incluidas no pocas empresas, mantuvieron en enero la tendencia a la dolarización, con compras récord de dólar billetes para ese mes, por más de USD 2.500 millones, de los cuales un 49% se desagregó en mini operaciones con un máximo de USD 10.000 por titular.

En el Banco Central aseguran que el nivel de las tasas de interés permite un adecuado equilibrio entre el mercado cambiario y monetario, por eso ambos precios, el del dinero y el de la divisa, mantiene mínimas fluctuaciones.

Sin embargo, de la variación de los precios de los bienes y servicios, surge que el flanco real está lejos de convalidar una clara tendencia a la reactivación, pese a que el Índice Líder de la Universidad Di Tella, elevó a casi 90% la probabilidad de un cambio del ciclo económico, desde la recesión al de la reactivación, aunque dentro de rangos moderados, en torno a 3%, luego de una baja previa de similar magnitud, porque se sustenta más en variables financieras, como los Índices Merval y General de la Bolsa, y de operaciones inmobiliarias acicateadas por el ingreso de fondos del blanqueo de capitales, que en la actividad agregada, sintetizada en el Estimador Mensual de Actividad Económica del Indec.

Por tanto, habrá que esperar a que esté avanzado el segundo trimestre, para poder corroborar no sólo un punto de giro en el ciclo económico, sino también una menor dispersión en la variación de los principales precios de la economía.

Fuente: Infobae

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