La corrupción marchita los 'brotes verdes'

OPINIÓN 12/02/2017 Por
Por ahora, ninguna directa contra el Presidente pero la munición gruesa está rozando al mandatario.
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El verano se ha convertido en un pantano inundado y lleno de peligros para el Gobierno, dado que cada paso que intentan dar para armar la campaña electoral que vienen diseñando hace varios meses, se cruzan con errores de comunicación, se revelan peligrosos casos de corrupción y llueven los indicares macroeconómicos que desalientan cualquier expectativa de llegada de los “brotes verdes” en el corto plazo.

El Gobierno de Mauricio Macri, que nació con una mácula de debilidad al imponerse en el balotaje por una muy escasa diferencia; que tuvo 3 meses muy buenos de gestión y 11 meses de esquivar o enfrentar problemas, que resiste a una oposición astuta, peligroso, pero desarticulada; debía comenzar el año electoral dando fuerte señales de fortaleza política. Por algo la “Mesa Chica” había decidido no llamar a Sesiones Extraordinarias y avanzar legislando a través de Decretos de Necesidad y Urgencia.

Sin embargo, poco duró la estrategia oficial: 5 tapas de Página/12 obligaron a la Casa Rosada a retroceder en las modificaciones del calendario de feriados y la presión de Sergio Massa, quién amenazó con no aprobar el DNU con los cambios para las ART, forzaron a la Casa Rosada a prometer un llamado a Sesiones Ordinarias para antes de fin de mes.

Es cierto que esta semana la Comisión Bicameral que se encarga de analizar los DNU firmados este año por Mauricio Macri no emitió dictámenes rechazando alguna de las nuevas normas, pero no fue por astucia de la Casa Rosada que ocurrió, sino que los legisladores de la oposición esperan que ingresen nuevos DNU anulando los anteriores, para demostrar, una vez más, la debilidad legislativa que transita el Presidente de la Nación.

Poco antes de morir, el genial Humberto Eco publicó un libro llamado “Construir al enemigo”, una compilación de textos de diversos temas y épocas, que abre con un ensayo que le da título a la obra. En el mismo, explica que, en política, siempre es conveniente tener un enemigo al cual enfrentar y, si no existe, hay que inventarlo. Esta idea está presente a lo largo de toda la novela “El Cementerio de Praga”, donde el autor habla de la construcción y difusión de un texto imaginario, el “Protocolo de los Sabios de Sión”, con objeto de demonizar al pueblo y religión judía.

Desarrollada académicamente, la teoría de la “Construcción del Enemigo” implica que las características intrínsecas que tiene el enemigo son dadas por uno, no necesariamente son las que presenta el propio enemigo. Entonces, es una “construcción”, el enemigo es un concepto vacio al que se le da sentido “implantando” características que, con las herramientas propias de la propaganda, se las exagera, deforma, mitifica; para convertir el enemigo en un “monstruo” que debe ser destruido para poder sobrevivir.

Fuente: Urgente24

Siguiendo la línea de la trama de “El Cementerio de Praga”, es lo que se hizo con los judíos durante casi 1.000 años y que “validó”, para una parte del pueblo alemán (de muchos europeos y estadounisenses), el exterminio en campos de concentración de 6 millones de seres humanos en menos de 4 años. Así, se comenzó a atacar a los judíos por agiotistas, tacaños y rufianes y se los terminó por culpar del secuestro de niños. Una verdadera locura cultural, pero que aún hoy tiene, trágicamente, simpatizantes en el mundo.

Desde hace muchas semanas, la oposición intenta demostrar que Mauricio Macri no está capacitado para ejercer el cargo por el que fue votado, tal como ocurrió con Fernando De la Rúa cuando tuvo la obstrucción de la aorta, que derivó en su intervención de urgencia; que terminó de cristalizar por el famoso “Caso Banelco”, que estalló en medio del análisis de la reforma laboral; y tuvo su “broche de oro” con la papelón en el programa de Marcelo Tinelli. ¿Es necesario recordar lo que ocurrió el final?

Desde el concepto de “Gobierno de los CEOs”, pasando por el “Gobiernan para los ricos”, para pasar por el “quieren volver a los ‘90”, “están a favor de los militares desaparecedores”, y “quieren el empobrecimiento del pueblo argentino” hasta llegar al “no saben gestionar”, la idea de “son tan corruptos como el kirchnerismo”, se construye una imagen de Mauricio Macri que sirve al kirchnerismo para minimizar las denuncias de corrupción que llueven en su contra, e intentar insuflar mística a sus propias bases.

En medio de este clima, el “Caso Correo Argentino” le está haciendo un daño enorme a la imagen y persona de Mauricio Macri, al PRO y a “Cambiemos”; dado que el tema fue minimizado por la Casa Rosada, que primero envió un funcionario de línea media del Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) a dar explicaciones, luego pusieron al frente al ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, quien no tuvo mejor idea que dar a entender que el Grupo Macri no tenía fondos para pagar la deuda con el Estado; para terminar con la vapuleada vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, pidiendo a la Justicia que revise bien el caso, para que, si es necesario, falle en contra de lo que se había acordado hasta ahora. Todo esto mientras el propio afectado, Mauricio Macri, pasaba su cumpleaños en el Sur y lanzaba un supuesto plan de desarrollo para la Patagonia, sin una sola medida real; al tiempo que la Casa Rosada parecía ajena a todo el tema.

Los 'brotes verdes' no llegan a destacar en la cosmogonía oficialista.
Los 'brotes verdes' no llegan a destacar en la cosmogonía oficialista.



Una encuesta que descansa en varios escritorios oficiales sostiene que el tema “Corrupción” está volviendo a subir entre las preocupaciones del electorado y que, entre los votantes de Mauricio Macri en las PASO, le ha drenado ya 3 de los 24 puntos porcentuales que obtuvo en aquella ocasión, una cifra muy alta, que por estas horas la Casa Rosada está tratando de verificar por nuevas investigaciones, realizadas por otras consultoras.

En un año electoral, la base de toda estrategia política implica conservar, por lo menos, la misma cantidad y proporción de votantes de la elección anterior. En este caso, el PRO busca, por lo menos, ganar 1 legislador más de los que deben dejar sus bancas a fin de año. Y si eso se repite con el resto de los aliados de “Cambiemos”, la satisfacción será muchos mayor; lo que implica un objetivo de mínima muy, pero muy modesto, dado que no le sirve a Mauricio Macri para reafirmar su liderazgo y, menos, para aumentar su capacidad de maniobra en el Congreso.

Pero el “Caso Correo Argentino” se acumula a los Panama Papers, a las denuncias contra la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti; las concesiones de obras públicas a Nicky” Caputo o el primo Ángelo Calcaterra, las acusaciones contra Federico Pinedo, el irresuelto tema de los funcionarios beneficiados por la devaluación gracias al “Dólar Futuro”y otros escándalos que transitan el lento camino de la Justicia Federal, experta en acumular acusaciones contra funcionarios del Gobierno de turno, para debilitarlos políticamente.

El pésimo accionar de la Casa Rosada en el “Caso Correo Argentino” permite que un impresentable como Pablo Moyano diga que “si seguimos así, vamos a tener que pedirle perdón a Lázaro Báez” y validando el pedido que hace el hijo de Hugo Moyano para que se fije fecha para el primer paro nacional de la Confederación General del Trabajo contra Mauricio Macri, que los gremios del transporte amenazan con convertirlo en uno de los más exitoso en los últimos 10 años.

El PRO parece no entender la política argentina o cómo se mueven las corporaciones políticas. Hay veces que da la sensación de que nunca antes estuvieron en el poder o que tienen poca lectura sobre la historia política reciente. Incluso aquellos que suelen ser invitados a la Quinta de Olivos para charlas los viernes por la tarde con el Presidente de la Nación o los que frecuentan la Casa Rosada y escuchan al Jefe de Gabinete, Marcos Peña, han podido “disfrutar” las lecciones de política macrista que se imponen.

La “materia” se llama “Introducción al Macrismo Político I”, que se viene repitiendo desde comienzo de año, en donde se destaca la idea de “jugar en equipo”, “libertad de acción”, “eliminación de estructuras paralelas de poder que llevan a internas sangrientas”, y alientan la construcción política desde “la generación de consensos” y he aquí la trampa.

Mientras el filósofo oficialista Alejandro Rozitchner proclama la erradicación del “pensamiento crítico”, el PRO impulsa la construcción de consensos, pero en la figura geométrica ellos están arriba en la cúpula del poder, mientras que el resto está en el llano. Es decir, es la negociación entre un patrón y un empleado, donde el empleado puede quedar sin trabajo, mientras que el patrón consigue un reemplazo a los 15 minutos y a menor sueldo.

El PRO propone una negociación de “iguales”, siempre que ellos están por encima de sus interlocutores. Y con la oposición, hasta ahora, la moneda de intercambio ha sido, justamente, el dinero. Sin embargo, hay una parte de la oposición que no negocia, que no le sirve el dinero, que debe luchar para no ir presa, que busca su supervivencia política. Por eso, su único objetivo es la destrucción del enemigo, aunque para eso, tenga que “construir un enemigo” que todos odien, sea real o no.

No es casual que el “Caso Correo Argentino”, cuyo dictamen con la cifra escalofriante de perdón fiscal de $70.000 millones salga de la oficina de Alejandra Gils Carbó, horas después de que se conociera que el Gobierno y la oposición avanzarán en un Juicio Político en su contra y que un fallo judicial le impidió hacer ciertos nombramientos de ciertos fiscales en posiciones estratégicas, política y judicialmente hablando.

Tampoco extraña que en medio esté una Fiscal que dio clases en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, que el canal de difusión de la denuncia sea una dirigente kirchnerista porteña que está buscando una alianza con una parte del massismo y que la noticia repercutiera en medios y redes sociales kirchnerista. Todos, en el fondo, creen que pueden ganar si colaboran en la “construcción del enemigo”.

A Mauricio Macri le encanta que le hablen con términos futbolísticos. Entonces, hay que decir que el “Equipo Casa Rosada” carece de ataque, tiene un medio campo que parece un colador y cuenta con una defensa que ayuda a los contrarios a que metan goles todas las semanas. ¿Qué piensa hacer el Director Técnico con este panorama? Es la pregunta clave, dado que el liderazgo político no de declama, se demuestra, algo que no ocurrió hasta ahora.

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