Nueva estafa digital con acento africano

POLICIALES 14/01/2017
El ingenio criminal no descansa. Una nueva forma de estafa comenzó a esparcirse a través de foros y sitios web argentinos donde se venden automóviles.

El ingenio criminal no descansa. Una nueva forma de estafa comenzó a esparcirse a través de foros y sitios web argentinos donde se venden automóviles.

Esta vez se trata de un engaño con vinculaciones internacionales y que arranca de una manera simple, cuando un presunto comprador está interesado en el auto que se promociona en un aviso.

Varios cordobeses que tenían avisos de autos en venta en los más frecuentados foros de internet ya fueron contactados por estos estafadores.

Estos se presentan como compradores de nacionalidad francesa que residen en África, están a punto de mudarse a nuestro país  y que, justo, dicen necesitar un auto como el que ofrecen los compradores.

Uno de esos vendedores fue el cordobés Jorge Raviolo, que había publicado un aviso para vender su auto en uno de los más conocidos foros argentinos.

A principios del pasado noviembre recibió una típica respuesta de una compradora potencial, que le preguntaba si las fotos del vehículo eran actuales, cómo andaba de motor, qué tan desgastados estaban los neumáticos, si los papeles estaban en regla.

Jorge respondió los detalles que le pedían, agregó datos sobre la suspensión y le dijo que tenía los impuestos al día. Además le propuso que se encontraran personalmente, así podía ver el auto con sus propios ojos.

La respuesta de la compradora fue que le gustaba el auto y que quería comprarlo. Le contó que ella y su pareja eran franceses que estaban viviendo en África por cuestiones laborales y que a fines de ese mismo mes debían viajar a instalarse en Argentina.

Por eso, le proponía al vendedor cordobés hacerle una transferencia bancaria o vía Paypal por el  valor del vehículo (unos 11.500 dólares) y luego, cuando ellos llegaran, se pondrían de acuerdo para ir a recoger el auto.

Jorge dijo que la propuesta le parecía razonable, por lo que la presunta compradora le pidió su nombre completo, el código CBU, el número de Cuit y el número de cuenta del banco, además del número de teléfono.

El cordobés le respondió que averiguaría en su banco para ver si podía recibir una transferencia desde el exterior por ese monto, o si le descontarían algún porcentaje en caso de que la operación se hiciera vía pago electrónico.

Finalmente, el dueño del vehículo le envió sus datos a la compradora francesa, quien a su vez, para generarle confianza le envió sus datos personales.

El relato estaba tan bien armado que la supuesta compradora incluyó imágenes de su pasaporte y hasta del boleto de avión que tenían comprado con su compañero hasta su primera escala argentina en Buenos Aires. Ella decía estar viviendo en la república de Costa de Marfil, en un lugar llamado Village Tounowoulo.

Otro  que tenía su auto en venta en internet, Javier Minuzi, recibió la misma propuesta. “Tienen un discurso muy armado, muy aceitado”, señaló.

Documentos casi reales

La siguiente movida de la compradora fue asegurar que había hecho la transferencia bancaria.

Le dijo a Raviolo que estaría acreditada en su cuenta en tres días y le envió por e-mail un archivo adjunto con el comprobante. El documento podía parecer auténtico a los ojos de una persona que nunca ha visto una transferencia, escrita en francés, realizada desde el Banque Internacionale des Commerce et L’Industries de Costa de Marfil, una filial real en ese país del importante banco francés PNB Paribas.

Luego, con la confianza del vendedor supuestamente ganada, la compradora envió un e-mail informándole que había sido contactada por su banco para informarle de una reglamentación legal que ella desconocía.

Para que la transferencia bancaria llegara a la cuenta del cordobés, le dijo, había que pagar un impuesto de 295 dólares exigido por un organismo marfileño: el Grupo Intergubernamental contra el Blanqueo de Dinero.

La compradora pedía disculpas por la molestia, le repetía que ella desconocía ese requisito legal y le citaba las leyes marfileñas que exigían el pago de ese impuesto. Le contó su intento de pagar ella el dinero en el banco, pero que le informaron que obligatoriamente el impuesto debía ser pagado desde el exterior por el vendedor. Por eso, ella se comprometía a devolver esos 295 dólares a la cuenta del cordobés, una vez que este concretara el pago.

Este es el momento clave de la estafa, y depende de la confianza que la persona desconocida haya conseguido generar en el vendedor a través del intercambio de e-mails y envíos de documentación. 

Si la persona no se quiere perder la transferencia que dicen haberle realizado, y esta cifra que le piden le parece un vuelto sin importancia, ahí es cuando perdió: todo el esfuerzo de los estafadores estaba, desde el principio, orientado a conseguir esa suma: en este caso, los 295 dólares.

Jorge no hizo ese pago. Los errores de escritura que advirtió antes en los e-mails le parecieron lógicos para un extranjero que todavía no dominaba el español, pero este último pedido le despertó desconfianza. 

Desde su supuesta ubicación en Costa de Marfil, la mujer puso un poco de presión: volvió a escribirle diciéndole que si no podía pagar ese impuesto, debería informar a su banco para cancelar la transferencia de los 11.500 dólares. Le explicaba que es una madre de familia, que necesitaban con rapidez solucionar el problema del auto y que no podía esperar mucho tiempo. Y agregaba frases como: “Si esto le genera desconfianza, no pague un céntimo”.

El cordobés, ya solamente para seguirle la corriente y ver a adónde llevaba la historia. le dijo que se quedara tranquila, que haría la transferencia. Pero de paso se ofreció para ir a buscarlos al aeropuerto cuando llegaran a Córdoba y les preguntó en qué vuelo arribaban. Ese fue el fin de la comunicación.

Luego, buscando en internet, descubrió que vendedores de automóviles domiciliados en España habían recibido propuestas similares de estos estafadores que ahora están repitiendo su esquema con víctimas argentinas. También es posible encontrar casos similares ocurridos en 2009, aunque no en la cantidad en que se denuncian ahora.

Si uno busca el nombre de la supuesta localidad marfileña donde vivirían los estafadores, aparecen intentos similares de estafa denunciados desde la Península Ibérica. Y también, de varios otros argentinos que se ilusionaron con poder vender su auto y, de paso, recibir dólares frescos. 

Consejos generales para no ser estafado

Las modalidades de engaño varían todos los años.

Claves. No dar números de tarjetas de crédito, domicilios, números de cuentas bancarias o claves de cajero cuando nos llamen desde números telefónicos que no conocemos o personas desconocidas.

No responder. Muchos delincuentes usan la modalidad de llamadas perdidas o mensajes de WhatsApp con preguntas del tipo: “¿Estás ahí?”, “¿Me llamaste?”. Si no sabemos quién escribe, no hay que responder.

Accidentes. Si nos dicen que un familiar sufrió un accidente, pedir datos específicos o un número de teléfono al que se pueda llamar para confirmar.

Fuente: La Voz del Interior

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