Alcohol y drogas, la problemática de las previas en la playa

CIUDADANOS 09/01/2017 Por
La médica psiquiatra y especialista en adicciones juveniles, Geraldine Peronace, analizó cómo es la agenda de los jóvenes en verano. Fiestas, reuniones y abusos de sustancias. Cuáles son sus consecuencias
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Es una problemática en aumento. Cada vez más, durante la temporada veraniega, las noticias se ven nubladas de historia de adolescentes y jóvenes que envuelven alcohol, drogas y violencia. Es más, ni bien comenzó el año se conocieron los casos de los jóvenes que fallecieron por consumo de sustancias en una fiesta electrónica y también los desmanes que sufrieron, vecinos y turistas, en una playa de Villa Gesell.

Estos eventos no suceden por casualidad o azar, sino que existe un funcionamiento, que respeta las bases de lo que sucede durante el año en la ciudad, pero que se acrecienta, aumenta, se expande por las redes sociales y reúne a menores y adultos de todo el país, que quizá nunca se habían visto antes. Y allí, las probabilidades de los problemas surjan también crecen.

En diálogo con Infobae, la médica psiquiatra Geraldine Peronace reveló cómo es la rutina en la época estival, qué hacen, cómo se reúnen y cuáles son las consecuencias, muchas veces fatales.

"Generalmente el circuito arranca por la tarde, con los afters en la playa. Que no es el after de la discoteca. Todo comienza en los paradores, que ponen un grupo que toca o un Dj. Ahí empiezan a aparecer los tragos, el alcohol, twittean o suben a la red que toca tal o cual en determinado lugar y empieza el consumo de alcohol".

Peronace, que posee una extensa experiencia trabajando junto a jóvenes con problemas de adicciones en discotecas de la Ciudad de Buenos Aires, explicó que "la rutina" se extiende hasta la noche, cuando se encuetran "vía diferentes redes sociales". Allí, "hacen algo parecido al 'botellón' español: encontrarse en playas o en plazas a consumir alcohol, porque para los más jóvenes y adolescentes es mucho más económico que el consumo dentro de la disco. Y ya es una manera de asegurarse de llegar 'entonados' al lugar".
Entonces se produce el 'binge drinking', "que es el consumo compulsivo, todo junto, todo de golpe. Es un atracón de alcohol, por lo tanto, esos no llegan a ninguna noche, que termina ahí con un cuadro de urgencia o emergencia médica".

A su vez, la especialista explicó que esos encuentros "van acompañados de la marihuana, que cada vez se extiende más dentro de la población juvenil" y luego, para ir a bailar aparece la tercera sustancia: el éxtasis.

Peronace, quien además realiza charlas para padres y jóvenes, en colegios públicos y privados de todo el país, como en instituciones y clubes, sostuvo que "no hubo una merma del uso del éxtasis luego de lo que fue la tragedia de Time Warp. Al contrario, sigue aumentando".

Para la especialista no solo se necesitan campañas de concientización por parte del Estado, sino también que mejore la comunicación entre padres e hijos: "La familia está desinformada, hay mucha desconexión entre padres e hijos. Por otro lado, los padres piden al colegio lo que ellos no hacen. Y por encima del colegio el gobierno, que tiene que armar un plan de prevención, ya poner en práctica, en el campo".

"Estaría bueno que lo padres acompañen a sus hijos en el crecimiento. Están todos muy conectados a las redes, pero desconectados del vínculo humano. Mucha conexión virtual y poca conexión real".

Este combo, de drogas y alcohol, tiene diferentes tipo de consecuencias, muchas veces fatales, como sucede con el abuso de sustancias o los accidentes de tránsitos. Otras, pueden cambiar la vida de un joven para siempre.

"Algunos de los grandes riesgos en esta época de verano son: en primera instancia, los accidentes de tránsito; los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, porque bajo los efectos del alcohol y/o de otras sustancias dejan de cuidarse". Esto también genera "riñas callejeras".

Daños al cerebro

Los jóvenes que consumen sustancias, aunque sea ocasional, ponen el desarrollo de su cerebro en peligro. Todas las drogas dejan su rastro en el cuerpo y, a veces, esa huella puede ser permanente.

"El desarrollo neurobiológico del cerebro se concluye entre los 24 y 25 años. Hasta esa etapa se siguen desarrollando áreas específicas. Todos los jóvenes que vayan a consumir van a estar dañando y dejando improntas en zonas que están nuevitas", dijo la especialista.

Como resultado de ese daño, la vida de una persona puede cambiar en maneras que, a priori, pueden parecer imperceptibles.

"Puede alterar la trayectoria de toda una vida. La mayoría de las drogas tocan el lóbulo frontal, que es con lo que planeamos nuestra vida, nuestro día siguiente, a dónde quiero ir de vacaciones. Todo eso lo pienso y lo organizo en esa zona del cerebro".

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