NO SABE NADA DE MÚSCIA, PERO TUVO QUE "TOCAR EL PIANITO"

El principio de "igualdad ante la ley" es para "todos y todas"

Que las personas somos diferentes no es ninguna novedad. Existen diferencias de pensamiento, de ideologías políticas, religiosas, culturales, sociales. Los seres humanos somos diferentes en cuanto a rasgos fisonómicos, como el color de la piel, la estatura, la complexión física, el sexo.

Pero esas diferencias, que son naturales y propias de cada individuo, vienen a ser niveladas en lo que al trato frente a la ley se refiere. Esta ficción jurídica se encuentra plasmada en un principio fundamental del Derecho Constitucional: el de “igualdad ante la ley”, que nuestra Carta Magna ha consagrado en su artículo 16.

De esta manera, la Constitución Nacional, ley suprema del Estado, lo reconoce de la siguiente manera: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.

La igualdad ante la ley así reconocida significa que todos los habitantes de la Nación que se encuentran en similares circunstancias tienen derecho a recibir el mismo tratamiento legal, sin sufrir discriminaciones arbitrarias.

En este sentido la Constitución es una garantía que nos protege a todos frente a los avances del despotismo y las arbitrariedades por parte de unos pocos,y también a cada uno frente a los avances de todos.

Los ideales básicos o standars de la Constitución son sin duda la libertad y la dignidad del hombre y el sistema republicano democrático la herramienta idónea para hacerlos operativos frente a la toma de decisiones que aunque pudieran resultar convenientes, oportunas y/o eficaces , contrarían el esquema constitucional básico que es deber de la judicatura garantizar.


La democracia es un sistema de organización política pero fundamentalmente un estado social, una manera de ser de una sociedad que se caracteriza por la igualdad de condiciones para el logro del bienestar del mayor número, así lo entendía ya Alexis de Tocqueville en "La democracia en América".

Como sistema político es necesario advertir de los peligros de la democracia, en el sentido de la legitimidad que le acuerda a un gobierno, la voluntad del mayor número, pues si bien el consenso es la base de la democracia en igual medida lo son el diálogo, la tolerancia y el respeto por las minorías.- Se trata de uno de los interrogantes sobre el que debemos reflexionar los argentinos: ¿somos esencialmente democráticos ? LA VERDADERA IGUALDAD:


La igualdad ante la ley significa que la ley debe ser igual en igualdad de circunstancias, no debiéndose otorgar excepciones o privilegios que excluyan a unos de lo que se reconoce a otros en igualdad de condiciones. Sin embargo existiendo diversas circunstancias, la ley debe garantizarla igualdad dentro de cada categoría, grupo o clasificación evitando distinciones arbitrarias, fundadas en hostilidad contra determinados grupos o personas.


Nuestra Corte Suprema ha dicho:"El principio de la igualdad de todas las personas ante la ley, según la ciencia y el espíritu de nuestra Constitución, no es otra cosa que el derecho a que no se establezcan excepciones o privilegios que excluyan a unos de lo que se concede a otros en iguales circunstancias, de donde se sigue forzosamente que la verdadera igualdad consiste en aplicar en los casos ocurrentes la ley según las diferencias constitutivas de ellos y que cualquiera otra inteligencia o acepción de este derecho es contraria a su propia naturaleza e interés social".


"En tesis general y según lo definido por esta Corte en reiterados casos el principio de igualdad ante la ley que consagra el art.16 de la Constitución no es otra cosa que el derecho a que no se establezcan excepciones o privilegios que excluyan a unos de lo que se concede a otros en iguales circunstancias, de donde se sigue forzosamente que la verdadera igualdad consiste en aplicar la ley en los casos ocurrentes según las diferencias constitutivas de los mismos".

RAZONABILIDAD Y JUSTICIA: Siguiendo el pensamiento de Carlos Cossio en cuanto a la razonabilidad y el plexo jurídico valorativo expuesto en su teoría egológica, el supuesto de razonabilidad concreto o valor jurídico sería la paz, valor que que se ve afectado si se realizan discriminaciones que no estén justificadas objetivamente. Para atemperar dicho exceso es admisible la invocación de la equidad, la razonabilidad y las razones de justicia.

Todo orden normativo no constituye expresión pura de valores ideales; constituye una obra del hombre, en un determinado momento de la historia, en una cierta circunstancia social, obra con la cual se pretende producir prácticamente en la existencia colectiva unos ciertos efectos. Por lo tanto, el alcance y la validez de una disposición normativa puede medirse, debe medirse, única y exclusivamente, en función de los efectos que produce en la vida real.

La clásica definición de la justicia como "el dar a cada uno lo suyo" se muestra como demasiado vaga, como un mero verbalismo desde que no nos dice "qué es lo suyo de cada cual".

La justicia es un valor de totalidad y como tal acompaña a otros valores parcelarios: orden, seguridad, poder, paz, cooperación y solidaridad y hace de criterio o medida para correlacionar el juego equilibrado de aquellos y para decidir los conflictos en que dos de ellos, por separado, pudieran encontrarse.

De allí que en su "Toría de la Verdad Jurídica", aceptando que la razón encuentra los contenidos de la justicia, sostiene que ella no es creación de igualdades sino "creación de igualaciones de libertad".

El control de razonabilidad autoriza la revisión del accionar de las autoridades públicas y también de los particulares, a fin de verificar en cada causa la existencia de una relación proporcional de las medidas adoptadas, teniendo en cuenta las circunstancias fácticas que las rodean y los fines perseguidos.

Lo antes dicho responde a un modelo de organización política y jurídica que se identifica con el Estado de Derecho fundado en el gobierno de la ley y en la efectiva vigencia de los derechos y garantías constitucionales que es deber de los Jueces preservar.

Sirva pues, toda esta explicación sobre el principio de “igualdad ante la ley”, para reflejar el simple trámite procesal que en el día de hoy tuvo que realizar la ex Presidenta de “todos y de todas”, que hasta hace poco menos de un año se mostraba a los ciudadanos argentinos y al mundo entero como por encima de todo poder terrenal, desafiando, amedrentando, condicionando a jueces, funcionarios y empleados del Poder Judicial, con el sello autoritario que fue una de las características más salientes de sus dos períodos a cargo del Poder Ejecutivo Nacional.

Cristina Fernández de Kirchner, como cualquier habitante de esta Argentina verdaderamente democrática y republicana, tuvo que concurrir hoy a los Tribunales Federales de Comodoro Py a dejar sus huellas dactilares en una causa en la cual se encuentra imputada por la supuesta comisión de un delito.

La otrora “todopoderosa” viuda ilustre, tuvo, como vulgarmente se dice, que “tocar el pianito”, en las mismas condiciones que lo tiene que hacer cualquier hijo de vecino, sin importar poder, dinero, posición política o social. Por que, justamente, para eso está consagrado el principio que hoy me convoca a estas reflexiones. Para igualar aquello o a aquellos que impunemente se creían por encima de todo. Para demostrar que la letra constitucional es para “todos y todas”, y no sólo para unos pocos y en las circunstancias que esos pocos quieran imponer.

A Dios gracias, nuestro país se está recuperando, lentamente, pero recuperándose al fin, de una oscura noche en la que los poderosos imponían su voluntad y amoldaban el derecho y la ley a “gusto y consumición”.

Alegrémonos, saludemos con beneplácito, seamos activamente responsables de esta recuperación institucional que se está operando en el país. Y tengamos el pleno convencimiento que la larga mano de la justicia llegará para nivelar, igualar, y poner a cada cual en el lugar que les corresponde: a los honestos y respetuosos de las leyes en la vereda del pleno goce de las libertades, y a los delincuentes, corruptos e inescrupulosos, detrás de las rejas carcelarias.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

Te puede interesar