La apuesta liberal en un mundo occidental en crisis

INTERNACIONALES 21/11/2016
Con un estilo austero e infranqueable y un perfil bajo pero robusto en la toma de decisiones, la mujer al frente del gobierno de Alemania va en camino a renovar su liderazgo en 2017 en un contexto en el que, tras el triunfo de Donald Trump, fue revalorizada como factor de estabilidad global.

La especulación alrededor de la decisión de Angela Merkel fue ruidosa desde la elección de Trump, cuando los principales comentaristas y miembros de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), dijeron que la obligarían a mantenerse en pie, incluso ante su posición reacia.

Es que muchos la consideran como un baluarte frente a los posiciones de Turquía y Rusia, la tentación aislacionista de Estados Unidos y la crisis pos-Brexit que se desató en la Unión Europea.

La mujer, que supo tener el mote de "Madre Angela" aunque su popularidad cayó en los últimos tiempos tras recibir un millón de refugiados en territorio alemán, es la última sobreviviente de una escena internacional en extinción.

Los dirigentes que coincidieron con ella, como George W. Bush, Tony Blair, Jacques Chirac o Silvio Berlusconi ya no están en el poder, pero Merkel, a sus 62 años, sigue dirigiendo Alemania.

Angela Dorothea Kasner, hija de un pastor luterano educada tras la llamada Cortina de Hierro, accedió en 2005 al poder, contra todo pronóstico.

 Estudió entre Leipzig y Berlín, lejos de su hogar natal, y se casó con 23 años con el compañero de estudios del que conserva el apellido, Ulrich Merkel, aunque el matrimonio apenas duró cinco años.

Años más tarde, conoció al científico Joachim Sauer, por entonces casado y con dos hijos, que se convirtió en el "consejero" de su tesis doctoral en Física y con el que, tras varios años de convivencia, se casó en 1998.

No estuvo entre los cientos de miles de germano-orientales que el 9 de noviembre de 1989 celebraron entre abrazos y cervezas la caída del muro de Berlín, sino que se enteró de la noticia al salir de su sauna semanal y prefirió retirarse a su casa porque tenía que madrugar.

Tras la caída del muro, sí se metió en las fauces de la política.

En febrero de 1990 ingresó en la CDU y Helmut Kohl la convirtió en 1991 en ministra de la Mujer y la Juventud. Fue ella que en 1999 llamó a la CDU a "emanciparse" del patriarca Kohl, que solía referirse a ella como "la chiquilla"..

Merkel escaló posiciones, llegó a la Secretaría General y luego a la Presidencia de la CDU, donde asestó algunos golpes, como la designación del bávaro Edmund Stoiber como candidato a arrebatar la Cancillería a Schröder, en 2002.

Merkel quiere un cuarto mandato al frente de Alemania y será candidata en 2017


Stoiber fracasó y tres años después Merkel escribió por partida doble una página de la historia: se convirtió en la primera mujer y primera dirigente política que creció en el Este y que asumió la Cancillería alemana.

Con 16 años al frente de la CDU y como canciller, Merkel multiplicó su poderío sin dejar de ser la "Angie" o "Mutti" (mamá) del electorado.

Su apariencia corriente, su elocuencia medida, su estilo austero y su sentido común fueron motivos para el éxito entre su electorado.

En la actualidad, vive en un departamento en el centro de Berlín, hace las compras en un mercado barrial y sus pocas pasiones conocidas son la ópera y las excursiones por la región del Tirol con su esposo.

Su estilo y sus políticas le ganaron una y otra vez el apoyo de la mayoría de los alemanes en las urnas y, según una encuesta publicada hoy por el diario Bild am Sonntag, el 55% de los ciudadanos la volvería a votar.

Todo indica que Merkel sigue siendo la favorita, pese a las tensiones con sus aliados bávaros, que pedían un giro derechista a su política migratoria frente al auge del voto xenófobo en las últimas elecciones regionales.

Si gana un próximo periodo, Merkel tendría la oportunidad de igualar el récord establecido por el cofundador de la CDU Konrad Adenauer y su mentor político, Kohl, quienes estuvieron 14 y 16 años, respectivamente, al frente de la Cancillería.

Durante sus años en el poder, caracterizados por la prudencia, la flexibilidad y la aceptación popular, Merkel dio hitos a la historia que atrajeron la mirada mundial.

Tras el desastre nuclear japonés de Fukushima, Japón, en marzo de 2011, anunció que Alemania debía apagar todas sus centrales nucleares lo antes posible para lograr un apagón total en el año 2020.

Durante la crisis de la eurozona entre 2011 y 2012, Merkel fue inflexible y respaldó el plan del Banco Central Europeo (BCE) de comprar bonos para evitar la caída de Grecia y nombró como ministro de Finanzas a Wolfgang Schäuble, quien desarrolló un paquete de medidas de austeridad.

El año pasado, la canciller alemana decidió asumir una política de puertas abiertas con la llegada masiva de refugiados a Europa y más de un millón se establecieron en Alemania. Su decisión fue muy elogiada al principio, pero más tarde abrió una brecha política y social, no sólo en su país, sino en toda la Unión Europea.

De hecho, fue esta decisión la que le mostró la cara más amarga de la política, al ser llamada por mucha gente como "traidora del pueblo".

Pese a los reveses electorales, las presiones de sus aliados y una sociedad en constante tensión por el tema migratorio, Merkel dejó en claro hoy que se prepara para una revancha.

Fuente: Télam

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