"SEXTING"

Peligrosa "picardía" o "travesura" juvenil

Desde hace varios años el ser humano se ha comunicado a través de redes sociales, como son la familia, la escuela, los amigos, los vecinos de su comunidad, así como sus compañeros de trabajo. Actualmente Internet es sólo una red más de socialización, un escenario en el que se ubican diversos sitios para interactuar, informar, compartir y en mayor o menor medida generar información. La aportación más significativa que tiene Internet es la capacidad de observar los nodos que nos conectan unos con otros. En la red existe la posibilidad de encontrarnos con personas a las cuales no hemos visto y que ahora es posible volver a ver, aunque sea de modo virtual. Los medios de socialización se convierten en el tablero virtual de la búsqueda de amistadas o familiares.

En el ciberespacio, la cultura, las formas de relacionarse, el lenguaje y las expresiones son algunos de los ejemplos de este devenir tecnológico que se está instalando en la vida pública y privada de los individuos, principalmente de los nativos de Internet. Como apunta en su texto titulado “La red”, el autor español Juan Luis Cebrián : “contribuyen a una nueva categoría de ciudadanos, una especie de ciudadanía del ciberspacio”. O bien como señala por su parte Sobrino cuando se refiere a que: “los adolescentes o los jóvenes son los principales agentes de la penetración tecnológica y el cambio comunicativo de sus hogares”.

No obstante que las redes sociales han sido diseñadas para establecer vínculos entre las personas, también pueden convertirse en una herramienta perjudicial, que puede causar mucho daño a quién sea sujeto de burlas, acoso o difamación, tal es el caso del “sexting”. Fenómeno de comunicación virtual del siglo XXI, que cada vez cobra más importancia entre los usuarios y los estudiosos de las diversas disciplinas humanísticas, en dónde se analiza la posición violenta o exhibicionista o ambas en su aplicación por parte de los jóvenes.

Hoy en día, los jóvenes no se confinan a ser cibernautas pasivos en el ciberespacio, y se han apropiado de todas las herramientas y aplicaciones que Internet les proporcionan, generaciones van y generaciones vienen y cada una de ellas deja huella en la historia. Los jóvenes en la actualidad han pasado del Chat y los blogs hasta llegar al uso de las redes sociales, las han incorporado a su vida cotidiana y permanecen conectados a ellas. Tan sólo hay que ver cuántos jóvenes pertenecen a una determinada red a la que acceden varias veces al día y en ocasiones están en ella todo el tiempo a través del celular.

De acuerdo con la investigadora argentina María Lydia Saguier, las profundas modificaciones que Internet está introduciendo en la dinámica de las rutinas cotidianas de millones de hogares, la educación permanente, la posibilidad de entretenimiento y el desarrollo de una intensa vida social desde el propio hogar mediante la utilización de Internet, están configurando un escenario nuevo, cuyos alcances en la configuración psicológica de las personas y las características que asume el entramado de los vínculos familiares, recién pueden comenzar a ser hipotetizados”.

Cuándo se es joven, muchas veces no se tiene consciencia de las acciones que se realizan y en ocasiones esto puede originar muchos problemas a futuro.

De manera usual Internet y los nuevos dispositivos de comunicación se han convertido en nuestros tiempos en poderosas herramientas de difusión de imágenes personales de carácter y de contenido sexual con provocaciones en las poses, en la ropa y en la intencionalidad por mostrar la intimidad de las personas que exhiben su cuerpo. Este uso “negativo” ha dado lugar a una serie de prácticas que ponen en relieve la cultura juvenil. Entendiéndose ésta en palabras de Feixa y Porzio en dos sentidos. Desde un punto de vista genérico, lo distintivo serían las manera “en que las experiencias sociales de los jóvenes son expresadas colectivamente mediante la construcción de estilos de vida distintivos, localizados fundamentalmente en el tiempo libre o en espacios instersticiales de la vida institucional”. Desde una perspectiva restringida nos referiríamos a la “aparición de microsociedades juveniles”, con grados significativos de autonomía respecto de las “instituciones adultas”, que se dotan de espacios y tiempos específicos, y que se configuran históricamente en los países occidentales tras la II Guerra Mundial.

En cualquiera de los dos sentidos, la cultura juvenil posee una serie de prácticas sociales que se pueden situar también en Internet, ya que cada día es común entre los jóvenes prolongar su existencia a través de la computadora u otros dispositivos tecnológicos que van marcando sus actividades cotidianas y los mantiene conectados con el mundo virtual.

Esta cultura compartida por los jóvenes nos habla de que muchos de ellos nacieron en la era de la digitalización ³Los nativos usan una tecnología digital que soporta una gran proporción de sus actividades diarias. Su conocimiento de la realidad es más el resultado de una apreciación mediatizada que de una observación directa y una experiencia de vida personal. Están habituados a un modelo comunicativo que conjuga integración, interactividad, hipermedialidad e inmersión. Mientras tanto, los inmigrantes digitales, personas que voluntariamente se acercan al mundo digital que no es precisamente el mundo en el que aprendieron a vivir, deben esforzarse para adaptarse a las reglas del nuevo juego.

Un mundo construido a través de la red, en donde la Internet ha sido elemento básico de comunicación. Parafraseando a David Díaz, Internet se ha convertido en una ciudad en la que sus ciudadanos no necesariamente llegan a conocerse físicamente, pero que permite una convivencia a través de un computador, una fibra óptica, un cable telefónico o bien un teléfono celular.

Por esta razón se presenta al “sexting” como una forma de exhibición y de violencia entre los adolescentes y jóvenes, que pese a ya conocer el aspecto negativo y positivo, público y privado, claro y oscuro que puede llegar a tener el uso de Internet y la telefonía celular, suelen usar esta práctica como una forma de estar presente en un mundo no tan real.

El “sexting”, es una palabra de origen anglosajón, que proviene de la contracción entre las palabras “sex” y “texting” y se refiere al envío por parte de los jóvenes de mensajes de texto de carácter erótico, que ha evolucionado a mensajes visuales y audiovisuales con una marcada connotación sexual, sea este por parte del emisor que aparece en las imágenes o por un tercero que haga uso de la intimidad de otro.

Para los efectos de proporcionar una definición más concreta se parte de la propuesta de McLaughlin, según la cual dicho fenómeno englobaría “aquellas conductas o prácticas entre adolescentes consistentes en la producción, por cualquier medio, de imágenes digitales en las que aparezcan menores de forma desnuda o semidesnuda, y en su transmisión a otros menores, ya sea a través de telefonía móvil o correo electrónico, o mediante su puesta a disposición de terceros a través de Internet”.

A medida que la tecnología avanza vertiginosamente, ya sea por internet o por medio de la telefonía celular, se incorporan nuevas aplicaciones que dan origen a la comunicación multimedia. Hoy, no sólo se trata de enviar simplemente un mensaje, sino que también implica la difusión de imágenes y videos de carácter sexual. Algo ciertamente mucho más peligroso y complicado por las innumerables repercusiones que puede traer.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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