Esperan que nuevos bonos en pesos a 10 años paguen en torno a 16%

ECONOMÍA 13/10/2016
El Tesoro licitará hoy dos nuevos títulos en pesos a tasa fija a 7 y 10 años. Así, el Gobierno va terminando de armar la curva de pesos.

El Gobierno ha anunciado que procederá hoy a la licitación pública de Bonos de Tesoro en pesos a tasa fija y que amortizarán íntegramente el 17 de octubre de 2023 y 2026, con un cupón semestral que será determinado en el proceso de licitación. Los analistas estiman un corte entre 15.50% y 16.00%. El Gobierno se encuentra terminando de armar la curva de pesos y tanto la inflación como la expectativa de devaluación son las claves a la hora de valuar el bono y el éxito de la inversión.

Para el economista y porfolio manager Fernando Marull, el bono a 2016 (y el cual parece ser el más interesante ya que el gobierno va a colocar a tasa fija a 10 años y son lo más representativos en todos los mercados de América Latina tanto en dólares como en moneda local) debería cortar entre 15.50% y 16.00% a tasa fija y al ser en pesos, ya existe una curva en pesos en términos reales que son los bonos ajustables por CER y que a ese plazo rinden 4% en términos reales.

"Además influye el target de inflación del BCRA y que a 10 años, suponiendo que cumple con su objetivo, daría una inflación promedio anual del 7% aproximadamente. Otra manera de ver la tasa de cupón es a partir de analizar la curva de dólares.

Un Bonar 2026 rinde 6% mientras que la curva con CER rinde 4% con lo cual la de pesos rinde menos que la de dólares y por ende, se desprende que se espera que el dólar se quede quieto y de esa manera, el mercado está descontando un contexto de apreciación. Justamente por eso es que el bono en dólares rinde más que en pesos", dice.

En la misma línea, Gastón Moltrasio, Gerente de Inversiones de Southern Trust y Profesor de la Maestría en Finanzas de UTDT realiza los siguientes cálculos. "El Boncer 2021 (TC21) que ajusta por CER y vence en 2021 rinde 2,30% + CER. El Bote 2021 (TO21) que es a tasa fija al 2021, rinde 16,70%. Si se iguala ambos rendimientos se puede conocer cuál es la inflación que espera el mercado para los próximos 5 años, es decir, 14,40%", apunta.

"Entonces, si se piensa que el Banco Central va a ser exitoso en sus objetivos y se asume una tasa de inflación del 6,50% anual para el período 2021-2026, (como la de cualquier otro país latinoamericano), la inflación promedio para los próximos 10 años es de 10,50%. A partir de este dato, se le suma la tasa real con la cual cotiza el Discount Pesos (DICP) que es 3,70%, ya que es el bono largo ajustable por inflación más líquido que existe como referencia. De esta manera se llega a un valor de 14,20% de TIR, como punto de equilibrio", detalla.

"El mercado le va a pedir más que esta tasa de equilibrio ya que se trata de un bono en pesos a 10 años que no ofrece ninguna cobertura. Este premio es subjetivo, pero el rango podría estar entre 150-250 bps, dependiendo que tan optimista es cada inversor con esta nueva categoría de activo que son los pesos a tasa fija. Entonces en el rango de 15,70 a 16,70% parecería estar correctamente valuado".

Para Ramiro Marra, Director de Bull Market Brokers, la idea que tiene el Gobierno es terminar de armar una curva en pesos para poder dar alternativas a las curvas ya existentes, pero tiene que tener cuidado de que el proceso de endeudamiento tan rápido no termine asustando al mercado en el corto plazo, teniendo en consideración que aún hay lugar para que los rendimientos de la deuda bajen y puedan conseguir fondos más baratos. La demanda de este tipo de activos se da producto de que hoy en día existen ciertas carteras que tienen que tener diversificación y necesitan de este tipo de bonos. De todos modos, a la hora de inclinarse por este tipo de activos, Marra considera que existe mayor potencial en los bonos dolarizados: "Creo que las oportunidades van a estar más asociadas a los bonos en dólares que tienen más potencial porque el tipo de cambio como mínimo el próximo año tiene que igual la inflación".

Eric Ritondale, Economista Senior para la consultora Econviews, considera que el Gobierno tiene este año prácticamente cerrado el financiamiento, con lo cual la emisión está mucho más vinculada al buen momento financiero internacional, a adelantarse a una eventual suba de tasas que quizás hoy no se está descontando tanto, con el propósito de seguir armando una curva en pesos a tasa fija a más largo plazo. Rintondale es un poco más optimista respecto de esta colocación: "Creo que es atractivo para una serie de distintos tipos de inversores, quienes entren del exterior están pensando en un dólar planchado y hacer carry-trade por unos meses en tanto esa expectativa se sostenga. Claramente estos inversores que entren son aquellos que ven el dólar más planchado en 2017, y justamente a este tipo de inversor, un instrumento a tasa fija le es útil", aclara.

"Para los bancos es interesante para fijar ingresos a mediano plazo, en un marco en el que se espera que las tasas sigan bajando. El bono les permite trasladar resultados a ejercicios futuros y por eso este bono es interesante. Para los inversores locales que estén apostando a una desinflación rápida también es un instrumento muy atractivo, o para quienes estén muy posicionados por el contrario en bonos con CER y quieran cubrirse a un escenario donde la inflación baja muy rápido", explica.

Federico Furiase y Martín Vauthier, economistas asesores de estrategia de BAVSA Sociedad de Bolsa y profesores en la Maestría de Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella muestran una línea similar a Ritondalee: "El mundo de tasa cero, la señal de tasa real positiva del BCRA en el tramo corto de la curva de pesos para bajar la inflación y el anclaje de las expectativas de devaluación frente al ingreso de los dólares financieros empiezan a marcar el espacio para alargar la curva de pesos donde empiezan a jugar los bonos del Tesoro a tasa fija", aseveran. "Para inversores internacionales, la combinación entre el escenario de tasa cero en los mercados globales y el reducido tamaño del mercado local incrementa el atractivo del carry en pesos en un contexto de expectativas de devaluación ancladas y donde la apuesta consiste en obtener una ganancias de capital en el tramo largo de la curva de pesos por compresión de tasas (efecto duration)", añaden.

"Para inversores locales que esperan un ritmo de aumento del tipo de cambio más rápido, la opción del bono en dólares prevalecería por sobre la del bono a tasa fija en pesos. De lo contrario, para el inversor que espera un ritmo de aumento del dólar más lento, la alternativa del bono a tasa fija se vuelve más atractiva. Por último, desde el lado del rendimiento del bono a tasa fija en relación a la inflación esperada, cuanto más cerca estén las expectativas de inflación del inversor de la banda superior del sendero de metas del BCRA (17% en 2017, 12% en 2018 y suponiendo 6,5% en adelante), lockear tasa fija a 10 años en la zona de 16% tiene sentido. Por el contrario, a medida que las expectativas de inflación del inversor superen el sendero de metas del BCRA, la tasa real esperada del bono a tasa fija empieza a licuarse", rematan.

Fuente: Cronista

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