Con la vista en 2017, los políticos escucharon a Macri y la tregua sindical fue la vedette

POLÍTICA 13/10/2016
Sin decir mucho, prácticamente nada, Macri salió airoso en un escenario difícil. Los empresarios se acostumbraron a 12 años de trato duro: cachetazos y aleccionamiento para algunos, todo para los amigos. Ayer, el presidente supo manejarse

Relajado. Infomal. Fue como si evitar el paro nacional de la CGT, al menos por ahora, le hubiese dado a Mauricio Macri una mochila de oxígeno libre para enfrentar a la patria empresaria de la República Argentina. Tuvo ese oxígeno extra pero por ahora sabe que no se puede quitar la mochila.Los empresarios también lo saben y la política lo tiene bien claro. Ese fue el contexto político económico que se vivió en la apertura del 52º Coloquio de IDEA, que tuvo al Presidente de la Nación como principal protagonista.

El terreno de desarrollo fue amigable: empresarios y algunas voces de la oposición pero nada incómodo para el Gabinete PRO. En la mesa principal, junto a Macri, se sentó el gobernador de la provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, número puesto para las próximas elecciones presidenciales pero además, uno de los principales armadores del nuevo PJ. También se sentó allí el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz. El jefe del Ejecutivo jugó de la mejor manera y rompió los moldes. Presentó y saludó a las principales figuras políticas pero a Urtubey le dedicó palabras especiales, le dio protagonismo. Lo mencionó como el "marido del año", en alusión a su reciente y mediático casamiento con Isabel Macedo. Las risas del auditorio se mezclaron con la cara de Macri de alguien que sabe que hizo un chiste bueno y prendió. "Apostó al amor", agregó.

Por abajo y en el resto de las mesas, los más ávidos del juego político entendieron a la perfección el juego de Macri: "Ya eligió a Urtubey como faro de la oposición". La sintomatología de un fin de año pre electoral establece que a Macri le conviene apostar al crecimiento de Urtubey, que eso apague al electorado de Sergio Massa (la mirada PRO es que compiten por la misma porción) y al mismo tiempo evitar que se apague el foco de incendio que genera la flotación de la ex presidenta de la Nación, Cristina Kirchner.

En cada lugar del hotel Sheraton de Mar del Plata se habló de lo mismo: cómo se para el Gobierno de cara a fin de año, con el escenario gremial como un volcán a punto de erupcionar. Tanto Urtubey como el diputado nacional, Diego Bossio, se manifestaron en el mismo sentido: destacan la mesa de diálogo, pero aclaran que eso no es significado del buen andar. En la previa a la cena, Urtubey también marcó su posición. No quiso decirlo de forma tajante pero dio a entender que los intereses políticos de los sindicatos están haciendo interferencia con las decisiones que amenazan con tomar.

Nombres. El jefe de la AFIP, Alberto Abad, llegó y se ocultó en su reconocido perfil bajo. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, llegó a Mar del Plata solo para escuchar a Macri pero se llevó todas las fotos y viajó junto al Presidente y el titular del Banco Nación, Carlos Melconian. El ministro de Educación, Esteban Bullrich; el secretario general de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Fabián Perechodnik y la secretaria de Relaciones Parlamentarias de la Nación, Paula Bertol, fueron otros de los principales nombres políticos que se sentaron a escuchar. Macri habló y se retiró.

Antes de su discurso, el Presidente escuchó las palabras del titular de IDEA, Sergio Kaufman, que realizó una fuerte autocrítica del sector empresarial y su posición en los últimos 12 años. "Esto ocurrió delante de nuestras narices, en nuestra cara", sentenció Kaufman en referencia a los hechos de corrupción del kirchnerismo, junto con empresarios a los que definió como "pseudo empresarios". Destacó las medidas para apostar a la "transparencia" y le pidió a los jefes de las empresas "ayudar a la Justicia". En el marco económico, Macri tuvo que escuchar "esto no se soluciona con puro derrame" del titular de IDEA, pero el Presidente recibió todo sin distraerse, incluso la fuerte crítica y el señalamiento de la pobreza como el principal problema argentino.

La idea del jefe de Estado fue mostrarse entero, conciliador, pero dar una clara imagen de "rumbo", quizás el talón de Aquiles de esta nueva gestión. Les habló de Perón "a los amigos gremialistas" -quizás la única mención directa- y les recordó la frase del ex presidente en la que sostiene que la "estrella polar debe ser la productividad". No es la primera vez que Macri la mencionó, es más, es la que más le gusta, ya que la repite desde hace varios años. El líder de la Casa Rosada leyó a los empresarios sus palabras en la previa a la elección presidencial e hizo referencia al inefable ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno: no lo nombró pero habló de "personajes exóticos" que ponían a empresarios en "fila india" camino a Angola. Sonrisas temerosas, otras sin vergüenza.

Desde mañana, varios ministros de primera línea estarán al frente de paneles de IDEA. Bullrich será el primero, el ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, seguirá en la nómina y a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley le tocará hablar sobre pobreza, uno de los temas centrales de este nuevo coloquio. El cierre estará a cargo de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Esa es otra jugada del macrismo, que busca mostrarse como la vereda opuesta a la política oficial del kirchnerismo: presencia de funcionarios y agenda libre.

Sin decir mucho, prácticamente nada, Macri salió airoso en un escenario difícil. Los empresarios se acostumbraron a 12 años de trato duro: cachetazos y aleccionamiento para algunos, todo para los amigos. Ayer, el presidente supo manejarse. Los mimó, les habló bonito y se despidió; mientras tanto, la política se quedó saboreando el ojo de bife en cocción lenta al malbec.

Fuente: Infobae

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