LOS BIENES MATRIMONIALES Y EL NUEVO CÓDIGO CIVIL

Cómo se hace la división de bienes en ocasión de un divorcio????

Con la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, desde el 1° de agosto del año pasado, se modificaron algunas cuestiones importantes referidas al manejo de los bienes en el matrimonio y ante una eventual ruptura del vínculo matrimonial.

En este aspecto, los cambios se pueden resumir en cuatro puntos: la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común; la atribución del hogar en caso de ruptura; el pacto convivencial para dividir los bienes obtenidos por el esfuerzo de ambos; y la protección de la vivienda.

La nueva normativa estableció un régimen primario matrimonial obligatorio que garantiza la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común: la manutención de los cónyuges y de los hijos, su educación, la solidaridad mutua, la igualdad y la autonomía de la voluntad, entre otros derechos y obligaciones.

Se creó, además, una amplia protección para la vivienda familiar independientemente de quién haya sido el propietario original, contra los acreedores y también contra eventuales medidas de los cónyuges ante un eventual divorcio. Por ejemplo, un cónyuge no podrá rescindir, sin acuerdo del otro, el contrato de alquiler de la vivienda que habitan o habitaban.

Convenciones

En cuanto al manejo de los bienes en el matrimonio, el nuevo Código establece que los cónyuges podrán optar entre dos regímenes distintos, a través de una “convención matrimonial”.

Las opciones son dos: 1) El régimen de comunidad de gananciales (como el que rige en la actualidad, en el que todos los bienes adquiridos durante el matrimonio se dividen en partes iguales al momento de la división de bienes –por divorcio o sucesión–, excepto aquellos recibidos por herencia, legado o donación). Y 2) el régimen de separación de bienes, en el que cada cónyuge puede disponer y administrar libremente de sus propios bienes (excepto de la vivienda familiar) según lo establecido en la convención firmada por ambos con antelación.

La elección del régimen patrimonial podrá concretarse de dos maneras. La primera, cuando antes del casamiento los novios o contrayentes firman una escritura o “convención matrimonial”, y la incorporan en el acta de matrimonio cuando este se concrete.

Si se celebra un matrimonio válido sin que se haya escogido el régimen patrimonial, regirá por defecto el régimen de comunidad de gananciales.

Un matrimonio constituido (incluso con varios años) podrá cambiar de régimen, luego de un año, mediante la firma de una escritura pública, de común acuerdo, que conste o se incorpore a la partida de casamiento.

Con este nuevo régimen, si un cónyuge quiere cambiar, por ejemplo, al régimen de separación de bienes, y no cuenta con el acuerdo de su esposo/esposa, podrá solicitarlo a un juez. Pero necesitará acreditar alguno de los siguientes cuatro supuestos: 1) concurso y/o quiebra de uno de los cónyuges; 2) incapacidad del cónyuge; 3) separación sin voluntad de unirse –no extingue el vínculo matrimonial–; o 4) mala administración.

En el caso del denominado “divorcio exprés”, en el que de acuerdo al nuevo Código un cónyuge puede pedirlo y obtenerlo rápidamente, será necesario que este presente al juez una propuesta de acuerdo patrimonial con el otro cónyuge. Allí deberá constar qué pasará con la vivienda familiar, con la manutención de los hijos, con los bienes en general, etcétera. El divorcio del vínculo se declarará sí o sí, pero si no hay acuerdo sobre la división de bienes, el trámite continuará hasta que se resuelva.

Con la nueva normativa ya no hay división de bienes por la mitad como orden público. Ahora los cónyuges podrán dividirlos mediante acuerdo, y si no lo hacen, podrá ser por partes iguales.

Qué cambios introdujo la nueva norma

El nombre y los apellidos. Permite más libertades a las personas para definir el nombre. Los hijos podrán llevar como primer apellido el de cualquiera de los dos cónyuges. Si no hay acuerdo, se determinará por sorteo en el Registro Civil.

Divorcio a pedido de uno. Puede ser solicitado por uno o ambos cónyuges –sin tener que esperar un plazo mínimo, como ahora– y se elimina el divorcio por “culpa” (como el adulterio o injurias graves).

Convenciones prematrimoniales. Antes de la celebración del matrimonio, los futuros cónyuges podrán hacer convenciones para determinar el valor de los bienes que tienen, de sus deudas, de las donaciones que se hagan entre ellos y optar por alguno de los regímenes patrimoniales previstos.

Patrimonio en el matrimonio. Se prevé, además del régimen ganancial, el de separación de bienes, por el que cada uno de los cónyuges conserva la libre administración y disposición de sus bienes personales.

Adopciones. Se prohíbe expresamente la entrega directa (caso en que la madre se lo da a otra familia y luego el juez convalida la situación de hecho). Además, se establece un sistema que, supuestamente, acortará el proceso de adopción.

Uniones convivenciales. Se establece un régimen jurídico para las convivencias.

Reproducción asistida. Los hijos nacidos de una mujer por las técnicas de reproducción humana asistida son también hijos del hombre o de la mujer que prestó consentimiento previo, inscripto en el Registro Civil, con independencia de quién haya aportado los gametos. También se establece que la existencia de la persona comienza desde la concepción, lo que fue motivo de controversia.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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