Los refugiados y los "fascistas contemporáneos"

INTERNACIONALES 09/10/2016
La baja participación en el referéndum de Hungría para rechazar la cuota de refugiados de la Unión Europea (UE) dejó algunas dudas sobre la solidez de Bruselas para hacer frente a esta crisis humanitaria.

Por ahora, no hay ningún indicio que muestre que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, modificara su actitud de no cumplir con la cuota de 1.294 solicitudes de asilo propuesta por la UE.

Por el contrario, este político conservador dijo que presentará una enmienda para que el resultado sea introducido en la Constitución húngara, con el fin de que Bruselas no pueda injerir en su política de refugiados.

Si bien el "No" fue aprobado por el 98% de los votos, el plebiscito del 2 de octubre no superó la asistencia del 50% de las personas con derecho a voto, ya que llegó al 39,8% de los ocho millones de inscritos.

Por lo tanto, la consulta no fue considerada válida, lo que constituyó una derrota para el liderazgo de este primer ministro húngaro.

Sin embargo, Hungría nunca fue un país muy abierto a la llegada de inmigrantes. Y eso, de algún modo, quedó reflejado en el plebiscito.

También es cierto que en las últimas décadas Orban sufrió una transformación política apreciable. Pasó de ser un luchador contra el comunismo a ser considerado un xenófobo y un euroescético.

En 1988, fue uno de los fundadores de la Alianza de los Jóvenes demócratas (Fidesz), con el fin de desafiar al entonces régimen comunista que iba a colapsar años después. 

Es recordado el discurso que pronunció el 16 de junio de 1989, en la Plaza de los Héroes de Budapest, en memoria de Imre Nagy, quien fue ejecutado por los comunistas junto a otros mártires de la Revolución húngara de 1956.

Según Bertalan Tóth, líder del grupo parlamentario de los socialistas húngaros, más de cinco millones de personas no participaron del plebiscito e incluso los partidos de izquierda pidieron a la población que no concurriese a votar.

Hungría integra el llamado Grupo de Visegrado, junto a Polonia, República Checa, Rumanía y Eslovaquia, que busca quitarle poderes a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo.

Todos estos países rechazan, además, la cuota de refugiados impuesta por Bruselas.

Eslovaquia, que ocupa la presidencia del Consejo de la UE desde el 1 de julio, es el único país además de Hungría que presentó una demanda contra las cuotas de refugiados de la UE.

Fue Orban, también, quien advirtió hacer más de un año sobre la posibilidad de que Europa se convierta en un "continente islámico", a raíz de la llegada masiva de inmigrantes que huyen de la guerra civil en Siria y en otras regiones de África.

Incluso la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, quien lidera la política de "puertas abiertas", dijo que el cierre de la llamada Ruta de los Balcanes, dispuesta por Macedonia, Eslovenia y Hungría, no resuelve el problema de fondo de los refugiados.

Para Norberto Consani, director del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, Orban "es un hombre que linda con el 'fachismo contemporáneo'", junto a figuras como la líder del Frente Nacional (FN) francés, Marine Le Pen o el candidato presidencial republicano en Estados Unidos, Donald Trump.

"Orban es lo contrario que António Guterres -a un paso de convertirse en el nuevo secretario general de las Naciones Unidas- ex jefe de el ex Alto Comisionado de la ONU para Refugiados (Acnur), donde ha hecho un gran trabajo al frente de ese organismo", dijo Consani,

El analista señaló que Europa "está bastante complicada con el tema de los refugiados" y puso de ejemplo que hace 30 años (el ultraderechista) Jean Marie Le Pen tenía menos del 1% del electorado francés.

"Hoy, su hija (Marine Le Pen) está llegando al 20 por ciento. Es obvio que la situación económica y social se ha deteriorado", opinó Consani.

El fracaso del referendo estalló puertas adentro de Hungría, donde el partido xenófogo y ultraderechista Jobbik, conocido también como "Movimiento para una Hungría Mejor", pidió la renuncia de Orban.

Jobbik dijo que el primer ministro húngaro había despilfarrado fondos públicos en "ejercicio de su ego".

El líder conservador húngaro, que ha sido primer ministro dos veces desde 2010, y desde 1998 a 2002, cuenta con una amplia mayoría de dos tercios en el Parlamento.

Algunos líderes europeos, como el presidente checo, Milos Zeman, coinciden plenamente con Orban en cuanto a los refugiados.

Este mandatario pidió que miles de "inmigrantes económicos" que han llegado a Europa desde hace un año sean enviados a islas deshabitadas en Grecia o lugares vacíos en el norte de África.

Incluso Zeman señaló que existe una fuerte conexión entre los flujos migratorios y la "oleada de yihadismo" que recorre Europa.
A pesar de los esfuerzos de la ONU y varias organizaciones sociales internacionales, el problema de los refugiados se agrava diariamente.

Esta semana, un grupo de 40 embarcaciones precarias cruzaron a Italia desde Libia y unas 11.000 personas fueron rescatadas por barcos italianos, pero más 50 personas fallecieron ahogadas.

La salida del Reino Unido de la UE, dispuesta en un referéndum el pasado 23 de junio, empieza a tener sus consecuencias.

La primera ministra británica, Theresa May, cerró esta semana el Congreso de los Conservadores pidiendo a las empresas que apuesten por trabajadores británicos "antes que a la mano de obra foránea". 

Fuente: Télam

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