Cambiemos mira a 2017 y empiezan los crujidos

POLÍTICA 08/10/2016
La Mesa Nacional que se armará busca armonizar la vida interna de la alianza, pero ya empezó a alimentarse el recelo por el armado de las listas electorales.

términos políticos, junio está ahí nomás, mucho más cerca de lo que indica el calendario. Ese mes cierra la conformación de las listas de candidatos que competirán en las PASO de agosto de 2017. Con la mira puesta en esa meta, los partidos empezaron a realizar acciones; las reuniones políticas (abiertas y secretas) se multiplican en todo el país, en una dinámica ya ascendente. 

“Cambiemos tiene que imponerse como primera minoría a nivel nacional; no interesan tanto los diputados o senadores que puedan ganarse, sino la legitimidad política que da el triunfo”, sostienen dentro del oficialismo. Un hipotético triunfo despejará el camino para los dos años restantes del Gobierno y abre la posibilidad de repetir. Una derrota implosionaría, quizá, la alianza oficialista.

Cambiemos pretende dar el paso que separa una alianza electoral de una coalición de gobierno. Para eso, en base a un diseño surgido principalmente del jefe de gabinete, Marcos Peña, se organizó la llamada “Mesa Nacional de Cambiemos”. Este colectivo político, presidido por los pilares fundacionales Mauricio Macri, Elisa Carrió y Ernesto Sanz, se completa con los presidentes del Pro, la UCR y la Coalición Cívica, los jefes parlamentarios de Cambiemos y un puñado de funcionarios nacionales. Las tribulaciones coronarias de Carrió (le colocaron dos stents el miércoles pasado) obligaron a postergar el lanzamiento. Pero la iniciativa, más temprano que tarde, será puesta en marcha. 

“El desafío es pasar de ser una alianza electoral exitosa a convertirnos en un proyecto político de mediano y largo plazo”, sintetizó en diálogo con Los Andes Humberto Schiavoni, presidente del Pro.

Aún cuando el radicalismo y la Coalición Cívica tienen asientos en esa Mesa Nacional (ocho y cuatro, respectivamente, sobre 25 en en total), los aliados del Pro mantienen ciertos recelos. “Tenemos que tener un ámbito para diseñar la estrategia electoral del año que viene", se dice en el Pro. En el macrismo domina una idea: evitar la confrontación en las PASO entre los aliados.

Desde la UCR aparecieron los primeros reparos. “La idea de la Mesa Nacional es muy buena para profundizar el espacio político, pero esto no significa que puedan evitarse las tensiones por el armado de las listas del año que viene. Desde el radicalismo no le tememos a las PASO”, confió el diputado nacional Diego Mestre.

“Carrió va a ser candidata sí o sí, y eso lo va a decir la Coalición Cívica, no la Mesa Nacional de Cambiemos; si no hay consenso, iremos a internas”, opinó Maricel Etchecoin, presidenta de la CC.

Representante de un ala minoritaria de su partido, Ricardo Alfonsín fue más enfático: “Ni en pedo la mesa nacional va a disciplinar a la UCR, para eso están las PASO”. 

El radicalismo renueva 24 bancas y quiere mantener todas dentro de la UCR. Se resiste a compartirlas con Cambiemos. En el distrito cordobés, por ejemplo, el radicalismo pone en juego tres bancas y el Pro, una (la del ex referí Héctor Baldassi). La UCR no quiere consensuar “dos y dos”. Esta ecuación se repite en muchos distritos.

Schiavoni dice que el Pro no cierra las puertas a las internas. Pero aclara: “La estrategia nacional debe ser fijada por la mesa nacional de Cambiemos. Hay que buscar consensos para que los candidatos representen el perfil que demanda la sociedad y no que los candidatos sean impuestos desde estructuras partidarias”.

Mestre entiende que la Mesa Nacional puede ser muy útil para “abrir el juego” a cuestiones que hoy se resuelven de manera desordenada. Un tema que preocupa a la UCR es la encrucijada política en algunas provincias. El Ejecutivo cultiva buenas relaciones con gobernadores peronistas (el cordobés Schiaretti, el riojano Casas, el salteño Urtubey, la fueguina Bertone, entre otros). Esa dinámica, entienden los radicales, tapona el crecimiento de Cambiemos en esos territorios. La Mesa Nacional podría desatar esos nudos.

“Ojalá la Mesa Nacional pueda ser el ámbito donde los radicales podamos plantear nuestras posiciones respecto a políticas públicas”, opinó Alfonsín. El fallido nombramiento por decreto de los jueces de la Corte Suprema, la eliminación de retenciones a las mineras, los tarifazos energéticos o el acuerdo con Gran Bretaña para avanzar en una cooperación comercial sobre Malvinas despertaron recelo en los aliados del Pro. 

Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados y pieza clave de Cambiemos en el Congreso, definió así el desafío de 2017: “Si nos va bien, sumaremos 20 bancas; si nos va más o menos, sacaremos 15 y si nos va mal quedamos igual; la legitimidad política es lo que se juega, no las bancas”.

Fuente. Los Andes Mza

Te puede interesar