Colesterol: Los riesgos del “por las dudas te medico”

SALUD 02/01/2015
Vivimos obsesionados por los números de los análisis. Es un valor que nos preocupa y siempre queremos tenerlo dentro de los límites referenciales, pero diversos factores influyen para que esto no suceda. ¿Es necesario tomar pastillas o se puede solucionar con un cambio de hábitos? ¿Cuándo conviene medicar porque realmente estamos en riesgo?

En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad”, dijo el doctor René Favaloro.

Pero lo cierto es que hoy en día muchos pacientes no se sienten respetados porque las consultas duran pocos minutos y son evaluados a partir de los fríos números de un análisis de colesterol. El profesional debe utilizar su criterio ético para darle una solución rápida y fácil (como la medicación) o preocuparse por hacer una escucha atenta y tratar de que esa persona modifique hábitos nocivos antes de recetarlo.

 

El colesterol es vital 

El colesterol es muy importante y necesario y, por eso, la naturaleza lo ha puesto en todas nuestras células. Todo procede del colesterol, que es el que forma parte de las membranas, que es el eje y centro de la síntesis de sustancias tan significativas como la hormona sexual, las del estrés y las que mantienen el sodio y el potasio en nuestro organismo. A su vez, forma parte de tejidos grasos, como el cerebro, y actúa en su correcto funcionamiento.

La visión que hay que tener de un paciente con respecto al colesterol siempre debe ser integral. Es decir, es básico tener en cuenta su aspecto psicobiológico:

-Por qué experiencias está pasando.

-Cómo están las hormonas del estrés.

-Cómo está su peso.

-Cómo es su estilo de vida: si es sedentario, si toma excesivo alcohol o fuma y si come carbohidratos y grasas por demás.

 

Alto… O una bomba de tiempo

El colesterol alto es uno de los primeros factores que evalúan los médicos en los análisis antes de medicar. Y esto es porque, en niveles muy elevados, puede provocar infarto agudo de miocardio, accidentes cerebrovasculares e, incluso, la muerte súbita. El colesterol es una molécula inocua si está antioxidada: el oxi-colesterol (o colesterol oxidado) es el verdadero problema, dado que se pega a las paredes de las arterias por la carencia de antioxidantes, especialmente vitamina C.

Respecto de esto, podemos decir que si el colesterol está arriba de los 300 y está oxidado, el paciente tiene un alto riesgo y, por ello,  debe de ser tratado con medicación, existiendo la posibilidad de que sea una enfermedad hereditaria.

Sin embargo, hay que distinguir el colesterol “levemente alto” del “muy alto”. Por lo tanto, antes de acudir a la medicación, es primordial que el profesional reconozca si el paciente puede bajar el colesterol levemente alto (220mg) de manera natural, recurriendo a cambios en la dieta y haciendo ejercicio y otras actividades para el manejo del estrés.

Para evitar la medicación es necesario que la persona cumpla con determinadas condiciones:

-Que tenga una vida sana.

-Que no fume.

-Que haga actividad física.

-Que duerma bien.

-Que tenga presión arterial normal.

-Que no tenga diabetes.

-Que tenga una vida sexual óptima.

-Que mantenga una proporción corporal normal entre la grasa y el músculo.

 

Hay personas que sí o sí deberían estar medicadas. La pregunta es: ¿En qué casos se requiere tomar la medicación para bajar el colesterol muy alto? Los pacientes que sufren de hipercolesterolemia familiar, una enfermedad hereditaria, necesitan ser medicados con drogas que ayuden a bajar este nivel. En estos casos, ni la dieta, ni el ejercicio ni el manejo del estrés alcanzan para disminuirlo. Por eso, sin medicación, estas personas continúan con valores peligrosamente altos de colesterol LDL oxidado, que es el colesterol “malo”. 

 

Tan bajo no es tan bueno

El colesterol bajo no lo producen las emociones sino que se da por la medicación o la desnutrición. Y esto puede generar desde depresión hasta déficit cognitivo. Es extremadamente raro dentro de la fisiología y, habitualmente, se ve en pacientes que tenían un colesterol levemente alto (220mg) y que fueron medicados con drogas que lo bajan.

Otro efecto que produce el colesterol bajo es la disminución de hormonas sexuales, dado que son sintetizadas a partir del colesterol. Esto podrá generar una disminución de la libido en ambos sexos. A la mujer, además, se le pueden sumar alteraciones del ciclo menstrual e, incluso, esterilidad.

Otro de los inconvenientes del colesterol bajo es la disminución del cortisol, la hormona del estrés, y la falta de respuesta al mismo. También se produce la disminución de aldosterona (hormona que regula el sodio) y el potasio en el organismo. En ambos casos, el paciente puede sentir fatiga y debilidad generalizada.

A nivel cerebral, el colesterol bajo puede colaborar con el déficit cognitivo y con patologías preexistentes como la depresión, la ansiedad y los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), dado que es un elemento estructural necesario de las membranas neuronales. 

 

Escuchar antes de medicar 

El sobretratamiento del colesterol es tan malo y tan perjudicial para la salud como el infratratamiento. Ocurre muchas veces que el médico está saturado de pacientes y el tiempo para que se les pueda dar una buena atención en cada consulta es muy breve (como máximo 15 minutos). Por ello, es lógico que el médico llegue a ver solo algunos estudios. Es decir, que se guía por papeles que revelan datos bioquímicos pero no puede conversar con su paciente ni evaluarlo íntegramente.

Si hablamos de la prevención de la enfermedad cardiovascular, con un colesterol de 240 se deben evaluar otras alternativas antes de medicar.

Los pacientes que no tienen antecedentes de infartos ni signos de ateroesclerosis son pasibles de bajar el colesterol levemente alto solo cambiando sus hábitos.  En este caso, dar medicación para reducirlo no ha demostrado ningún tipo de prevención de la arterosclerosis. Incluso se corroboró que no hay relación lógica entre el valor del colesterol y la muerte por enfermedad cardíaca.

Al ver solamente un número, por ejemplo “colesterol 230”, muchos médicos indican un medicamento para disminuirlo, sin considerar que existen otros parámetros en el paciente que podrían y deberían ser modificados antes, para normalizar ese colesterol. En consecuencia, no sería necesario tomar una medicación, que podría tener efectos adversos.

La “receta voladora” es una responsabilidad del médico, algo que no debería ocurrir. El compromiso del profesional es elegir si medica a un número que aparece en una planilla o a un paciente al que analiza de una manera completa y exhaustiva.

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