Eduardo Copello

PERSONAJES 24 19/12/2014
Eduardo Copello, el Maestro

EN su octavo libro, José Eduardo Gesumaría, Sprinter, rinde homenaje a su amigo en Eduardo Copello, el Maestro, en el que narra la vida del piloto sanjuanino que murió el 27 de febrero del 2000, a los 74 años.

La presentación de la obra fue el viernes en la concesionaria Tagle y Mundo D dialogó con Sprinter para conocer las anécdotas más salientes.

“La idea de este libro –comentó el autor– es dar a conocer, por ejemplo, la mala fortuna que tuvo cuando intentó correr en la F1 con Maserati en 1957. Copello vendió todas sus pertenencias para emprender un viaje que duró siete meses. Maserati no pasaba por un buen momento y hasta tuvo una convocatoria de acreedores. Y pese a que Juan Manuel Fangio intentó ayudarlo, no pudo acceder a la máquina. Fue una frustración para él, porque cuando pudo probar en el circuito de Módena, batió todos los récords y lo llevó a decir a Guerino Bertochi, jefe de mecánicos de la marca, que se trataba de un loco o de un segundo Fangio. Sus antecedentes eran algunas carreras de TC y una victoria con un Cadillac seis cilindros de fórmula en Mendoza”.

“Pero sin dudas –aseguró Sprinter– su momento de mayor gloria se gestó al conocer en los ‘60 a Oreste Berta, quien le propuso correr con un Renault Dauphine de Turismo. ‘Yo pongo el auto, vos lo manejás, vamos y vamos con los premios’, le dijo. Dominó a voluntad desde 1963 hasta 1966 y fue el primer piloto designado para correr el Torino de TC en 1967, junto a Jorge Ternengo, rafaelino como Oreste, y a Héctor Luis Gradassi, cordobés, elegido por Copello porque fue su gran rival corriendo en el Turismo”.

“Copello, Gradassi y Ternengo conformaron la CGT del Turismo Carretera y arrasaron en 1967. Ganó Gradassi la primera fecha en San Pedro y Copello, el campeonato, definido en la última carrera. Allí, el sanjuanino mostró toda su capacidad de piloto fino y veloz, que parecía pasear cuando conducía un bólido de carrera. Luego fue campeón de la MAF1 en 1968, Sport Prototipos (1969) y TC Fórmula B (1970)”, agregó.

“El motor con el que ganó el cetro de 1969 se lo regaló al motociclista José Cruz, quien lo conectó con Oreste Berta, y fue a parar a la balsa en la cual pescaban ambos en el Lago Los Molinos”, completó el autor.

Y las anécdotas siguieron... “En 1971 Renault le pidió a Copello retirarse de las carreras y pasar a asesorar sus equipos. Esto nunca se concretó porque el presidente, al llegar a París, murió en un incendio. El contrato convenía que Copello correría una fecha un año después de su firma, y otra a los 10 años. A la primera la ganó con Torino en Pergamino en TC, y en la otra se destacó con un Renault 18 en la Vuelta del Noroeste, donde sufrió una salida de camino, fue internado y cuando le dijeron que el auto estaba bien, se escapó del hospital y terminó cuarto. Se entrenaba con su médico particular que lo controlaba, ya que tenía cuatro bypass de corazón. Toda una proeza”.

“Así era Copello, un gran emprendedor, nunca estaba quieto y compartía su pasión por los autos con la música, tocando la batería”, cerró Sprinter

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