Báez, Máximo, Cristina y la injusticia

NOTICIAS DE INTERES 30/12/2014
Una explosiva mezcla de megacorrupción y soberbia hoy ejerce un apriete sobre la Justicia como jamás sucedió en la historia argentina.

Hay que decirlo con toda claridad y sin eufemismos. ¿Qué está pasando hoy en la Justicia argentina? ¿Qué es lo más grave que está sucediendo en el país desde el punto de vista institucional? La Justicia está siendo sometida a fuego de metralla por parte de un gobierno que entró en pánico.

En la cima del poder se dan cuenta de que la presidenta Cristina, su hijo Máximo y su socio Lázaro Báez están más cerca de recorrer los tribunales para explicar lo inexplicable que de volver al llano a disfrutar de sus fortunas. Esta es la verdad de la milanesa más allá de las chicanas y las idas y vueltas técnico-legales.

Vale la pena plantear con claridad que nunca ocurrió semejante embate para colonizar, domesticar y hacer arrodillar a la Justicia desde el retorno de la democracia en 1983.

Es un verdadero escándalo la forma en que se erosiona un pilar de la República como es el Poder Judicial. Solo con hacer un pequeño resumen de lo que pasó en las últimas horas se puede argumentar lo que sostengo. Escuche:

El ex fiscal Julio César Strassera, un prócer de la recuperación de los derechos humanos y la libertad, dijo que deberían llamar a declarar a la presidenta Cristina. Y que nunca se apretó tanto a la Justicia buscando impunidad para todos y todas.

Comentarios periodísticos creíbles que siguen la causa Hotesur aseguran que en marzo el juez Claudio Bonadío podría citar a declaración indagatoria a Máximo Kirchner para que rinda cuenta de los papeles que firmó como apoderado de Hotesur y para que ponga luz sobre cientos de oscuridades e inconsistencias en las declaraciones juradas de la familia presidencial.

El fiscal Guillermo Marijuán le pidió al juez Santiago Casanello que llame a declaración indagatoria a Lázaro Báez para investigar el lavado de dinero.

Va en la misma línea que la Cámara Federal que le ordenó al magistrado, apodado Tortuga por Jorge Lanata, que centre su investigación en Lázaro Báez y que deje de fragmentarla poniendo bajo la lupa solo al detenido Leonardo Fariña y Federico Elaskar.

Estos malandras que creían saberlas todas cometieron todo tipo de delitos con absoluta impunidad. Pero hay algunos que son de una grosería irrespetuosa: la compra del campo en Mendoza con cinco millones de dólares al contado que Fariña llevó en una valija. O las precisiones que Elaskar dio en La Rosadita sobre el lavado de más de 55 millones de euros.

Está claro que ellos son responsables. Son los chanchos. Pero la culpa es de quien les dio de comer. Y Lázaro Báez, hasta ahora, ni siquiera fue citado para tomar un café por ningún juez.

Una clara protección. Una repugnante complicidad para proteger al que puede manchar toda la trayectoria y el relato de Néstor y Cristina. Por el mismo tema, por blindar y esconder a Lázaro Báez fue procesado el fiscal Carlos Gonella, que ayer se convirtió en una suerte de carapintada judicial. Se atrincheró sublevado y no se quiso presentar a la quinta citación que le hizo el juez Bonadío.

Fue declarado en rebeldía. Le prohibieron salir del país e iniciaron su proceso de juicio político para el desafuero. Le aclaro que Gonella es el jefe de la fiscalía antilavado. ¿Se imagina cuál es la señal para los delincuentes comunes o para los narcos si el propio fiscal antilavado, de puro guapo, se indisciplina y genera un conflicto de poderes de padre y señor nuestro?

Gonella, además, integra el estado mayor del kirchnerismo dedicado a quebrar la columna vertebral de la Justicia. Allí conviven con Cristina como jefa y Carlos Zannini, Julián Álvarez, la doctora Alejandra Gil Carbó y Wado de Pedro de La Cámpora.

¿Se da cuenta de la gravedad de lo que está ocurriendo en la Justicia? ¿Hasta qué niveles de humillación la han llevado? ¿El domicilio legal de Hotesur es Balcarce 50 como dijo Gerardo Milman? Es una vergüenza nacional.

Con solo revisar los archivos se comprueba que este comportamiento de no acatar los fallos ni de la Corte Suprema de Justicia es una costumbre de los Kirchner. No repusieron en su lugar al fiscal provincial Eduardo Sosa, no pusieron publicidad oficial como se les ordenó a medios independientes. Para hacerlo gráfico y futbolero.

Para los Kirchner una mano en el área contraria es un claro penal. Pero en el área propia es un ataque destituyente de los fondos buitres. Se cansaron en Santa Cruz de expulsar jueces honrados, capaces y valientes y al final lograron colocarle la camiseta partidaria a los que tenían la misión de investigar al poder.

El ataque ahora es despiadado. Diana Conti dijo que Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte, “trabaja junto a la oposición para deslegitimar al gobierno” y que “Bonadío recibió el guiño de Lorenzetti para allanar Hotesur y se hizo opositor para favorecer a los medios”.

¿No será mucho? Y la procuradora Gils Carbó tampoco conservó la calma. Aseguró que la Justicia es funcional a la oscuridad de la corrupción y la impunidad. ¿Habrá estado pensando en Lázaro Báez?

En los últimos días se aceleró el operativo desesperación y cambio.

Cristina huye hacia adelante. Se lleva puesto todo. Cuiden a Cristina, dice el Papa, y tiene razón. Pero primero Cristina debe cuidarse a sí misma. No se puede ayudar a quien no se deja ayudar y se cree perfecta. Megacorrupción y soberbia son una mezcla explosiva para cualquiera.

Y mucho más para quien cree que el Estado es de su propiedad y que puede reinar como en una monarquía. Así estamos. Y así nos va.

Te puede interesar