Murió el cardenal argentino Jorge Mejía, bibliotecario emérito de la Santa Sede

INTERNACIONALES 09/12/2014
Tenía 91 años y estaba en reposo desde que sufrió un infarto dos días después de que Jorge Bergoglio fuera electo papa; Francisco participará del funeral, el jueves próximo.

CUDAD DEL VATICANO.- El cardenal argentino Jorge Mejía, archivista y bibliotecario emérito de la Santa Sede, falleció a los 91 años, anunció hoy la sala de prensa vaticana.

Los funerales se desarrollarán el jueves en el altar de la catedral de San Pedro. La ceremonia será oficiada por el decano del colegio cardenalicio, Ángelo Sodano, y a su término se unirá el papa Francisco.

El cardenal Mejía estaba en reposo, con un estado de salud frágil, desde que sufrió un infarto dos días después de que Jorge Bergoglio fuese electo papa. Francisco lo visitó en el hospital Pío XII, donde estaba internado en terapia intensiva.

El cardenal Mejía había nacido en Buenos Aires el 31 de enero de 1923 y fue ordenado sacerdote en 1945.

El papa Juan Pablo II, de quien fue compañero de estudio, lo distinguió en 1979 con el título de Capellán de Su Santidad.

En 1994 fue promovido a arzobispo, y finalmente creado cardenal el 21 de febrero de 2001. En 1998 comenzó su carrera como archivero y bibliotecario en la Santa Sede, un puesto que mantuvo hasta jubilarse, en 2003, a los 80 años.

 

SALPICADO POR EL ESCÁNDALO

Mientras su salud lo mantenía frágil y de reposo, Mejía fue noticia en septiembre pasado. Su vehículo, un Ford con chapa del Vaticano, había sido interceptado en Francia con cuatro kilos de cocaína y más de 200 gramos de marihuana escondidos entre su equipaje. Sus ocupantes, dos italianos de 30 y 41 años, fueron detenidos por tráfico de estupefacientes.

El secretario privado del cardenal, el padre Luis Alberto Duacastella, contó en ese momento que él le había confiado el auto a uno de los dos detenidos -a quien conoce desde hace mucho tiempo-, para que lo llevara a un taller mecánico para una revisión. Pero éste, junto con un cómplice, se fue a España a comprar drogas, pensando erróneamente que con la chapa del Vaticano al regresar no tendría problemas.

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